Nuestras lectoras preguntan: Amo a mi pareja pero no lo deseo, ¿qué hago?

Hablar sobre nuestros procesos sexuales nos hace bien, y si a lo largo del tiempo surgen cuestionamientos, debemos aclararlos con total libertad. Por eso, en Paula conversamos sobre estos temas abiertamente y quisimos darles un espacio a ustedes, nuestras lectoras, para que puedan plantear sus dudas y los expertos ayuden a resolverlas.




LA PREGUNTA

“Amo a mi pareja y no podría estar con otro, sin embargo, siento que no hay deseo. He comenzado a tener fantasías con un ex con el que tenía mucha química y me siento pésimo. Llevamos juntos más de diez años y nos complementamos muy bien. ¿Qué puedo hacer para desear a mi pareja?”.

Catalina, 38 años.

LA RESPUESTA

Es normal que se manifieste una baja de deseo en parejas que llevan más de dos años juntos. De todas formas, es importante que uno se cuestione las siguientes preguntas: ¿qué añoro que tenga mi vida sexual?, ¿qué le falta?, ¿qué prácticas me gustan y no estoy incorporando?, ¿cuáles son los escenarios que más me excitan?, ¿qué elementos en común han tenido las historias sexuales en las que me he visto envuelta y que me resultan atractivas o deseables?”, sugiere Verónica Watt, psicóloga y experta en temas de pareja.

Respecto a las fantasías sexuales que se pueden presentar -en este caso con una expareja-, Verónica propone analizarlas para saber qué es lo que se está deseando o buscando en un encuentro íntimo. “Hay que preguntarse si es un recuerdo o una situación inventada: si él te busca, tú seduces o es un encuentro prohibido, y qué cosas te hace tu ex en la fantasía. En definitiva, reflexionaría sobre los supuestos asociados a mi vida sexual, es decir, si creo, por ejemplo, que el deseo debe ser espontáneo y arrebatador”.

Según la experta hay personas que la intimidad emocional con otro suele ser un repelente del deseo sexual. “Es decir, mientras más intimidad, más se deserotizan. Ojo con esto, que suele ser un patrón que puede generar un comportamiento de monagamías seriales sucesivas -donde cada vez que se apaga el deseo se cambia de pareja-, esperando volver a encontrar esa chispa, pero siempre perdiéndola a la larga”.

Como cada caso es particular y no existe una receta única para resolver los problemas de pareja, la especialista sugiere siempre analizar tres elementos centrales para vislumbrar una solución:

  • El autoconocimiento: Preguntarse qué es lo que me excita y cuál ha sido el patrón relacional y sexual de mi vida.
  • El estatus de la relación: Reflexionar sobre cuánta intimidad se tiene con la pareja y si realmente están haciendo cosas para excitarse.
  • La prioridad de los encuentros sexuales: Esto significa, entender que muchas veces el deseo de la mujer suele ser más responsivo que espontáneo.

Amor y deseo

Socialmente se ha establecido que el amor y el deseo deben ir de la mano, y cuando esto no ocurre muchas parejas cuestionan su vínculo. Sin embargo, esto no es así. “Esta alianza forzada es un imperativo cultural, pero describe malamente el cómo transita nuestro deseo y afectos. Pensamos en el ideal romántico donde química y match emocional calzan perfectos, y le exigimos a nuestras relaciones ese estándar elevado de rendimiento en lo sexual y emocional”, dice Verónica Watt. Y recuerda a Esther Perel cuando dice: ‘lo que antes se obtenía de distintas fuentes, actualmente se obtiene de una sola: la pareja’. Según Watt queremos que nuestra pareja nos seduzca, nos estimule, sea nuestro refugio y protección, que sea nuestro mejor amigo y que nos excite como si fuese un atractivo seductor misterioso. “Esta doble exigencia es bien injusta, en especial si esperamos que se genere de forma ‘natural’ o ‘espontánea’”.

Al respecto, Daniela Ulloa, psicóloga de Clínica Indisa, sostiene que “muchas parejas siguen creyendo que como en un comienzo de la relación el deseo se dio de forma espontánea tiene que ser siempre así, no queriendo renunciar a ello y no dándole paso a otras formas del desear”.

La psicóloga Narea Ugarte, en su charla Ted Cómo estimular la mente para aumentar el deseo sexual señala que la mayor disfunción sexual que existe en el mundo son las expectativas. “Seguir viviendo la sexualidad como el resto del mundo, como un programa o como cualquier persona que dice cómo hay que hacerlo y no como yo quiero hacerlo para mí”.

Por eso los expertos en terapias de parejas manifiestan que es necesario explorar cómo emerge el deseo en nosotras y cómo cultivamos la intimidad sin anularlo. Siempre desde la experiencia personal y no de lo que les sucede a otros. “Hay personas que para atizar el fuego necesitan aire, espacio, distancia porque demasiada intimidad mata el deseo; hay otras que necesitan intimidad para sentirse cómodas sexualmente; y también están los que no reconocen sus propios deseos y que se conforman con vidas sexuales mediocres, lo que a la larga extingue el deseo”, dice Watt.

Reconocer el rol que jugamos en la relación es esencial para entender cómo estamos permitiendo hacer transitar el deseo, dónde está nuestro foco y qué cosas hemos abandonado. “Hay parejas para las que el foco es la compañía, y el deseo pasa a último plano; y para otros es la familia y la crianza. El asunto es: tal como están las cosas hoy, ¿estamos satisfechas? Si es que no, ¿qué estamos dispuestos a hacer para lograr estarlo? Si ambos quieren seguir juntos consultar a tiempo sirve. Hablar los temas difíciles que no se están abordando, con un intermediario inteligente y capaz, es un buen camino. Quedarse quietos y esperar que se solucione solo, no sirve”.

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