“Todos quieren ser alguien, yo no quiero ser nadie”, Frida Kahlo




Es una de las artistas más icónicas del siglo XX: pintora, poeta, rebelde, pensadora, Frida Kahlo es una fuente inagotable de reflexión e inspiración. Desde su discurso feminista hasta su postura política, todo en ella apela al derrumbe de los cánones y la celebración de la identidad. Era brillante, pero despreciaba el arribismo intelectual, y decía que prefería sentarse a hacer tortillas en el mercado de Toluca antes que tener que ver con el círculo artístico de París.

Sus pinturas son tan rompedoras como sus reflexiones sobre la vida, que se acentuaron al contraer polio a los 8 años y cuando sufrió un accidente que la dejó postrada, a los 18. “El dolor, el placer y la muerte no son más que parte de nuestra existencia. La dificultad revolucionaria es abrirle una puerta a la inteligencia”, decía. Fue innovadora, creativa y brutalmente honesta en el arte y en la vida. Y aunque su gran amor fue el pintor Diego Rivera, Frida era abiertamente bisexual y no tenía ningún problema con serlo.

Definió sus pinturas y autorretratos como la expresión más franca de su ser y decía que de chica pensaba que era la persona más rara del mundo, pero a medida que fue conociendo más y más personas fue valorando su propia singularidad. “Así soy yo, y espero que cada persona sea como es”. Con el tiempo, en sus espacios de soledad y reflexión, su figura se transformó en su más grande inspiración. “Soy mi propia musa, a quien más conozco y a quien mejor quisiera conocer en la vida”.

  • Decía que había nacido en 1910 y no en 1907, para que su cumpleaños calzara con la revolución mexicana.
  • Su cara aparece en el billete de $500 mexicano. Al otro lado del billete aparece la cara de Diego Rivera.
  • En 1939 el Louvre compró uno de sus cuadros, convirtiéndose en la primera artista mexicana del siglo en vender un lienzo a un museo de renombre mundial.
  • Fue portada de la Vogue francesa, en un retrato que le hizo Nickolas Muray, con quien mantuvo un largo romance.

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