Subsecretario del Interior asume protagonismo en agenda de seguridad en medio de controversia de Steinert
Máximo Pavez en los últimos días ha estado activo en distintas funciones, lo que ha llamado la atención del sector. En Palacio atribuyen su rol a las funciones de coordinación propias de la cartera, aunque coincide con el complejo momento que atraviesa la ministra de Seguridad.
El diseño que en 2025 separó las funciones de Interior y Seguridad Pública comienza a mostrar matices en su implementación. En medio de la reactivación de protestas y desórdenes, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez (UDI), ha asumido un rol visible en la gestión del orden público, un terreno que formalmente corresponde a la nueva cartera.
La aparición del subsecretario en el monitoreo de asuntos de seguridad pública -incluyendo la coordinación con las policías- comenzó a generar ruido en el mundo político y llamó la atención en el oficialismo. Sobre todo porque, cuando el Congreso tramitó la ley que creó el Ministerio de Seguridad Pública en 2025, el objetivo era precisamente separar funciones y dejar a Interior concentrado en la coordinación política.
Ese rediseño implicaba que los temas de orden público y seguridad quedaran radicados en la nueva cartera, hoy encabezada por la ministra Trinidad Steinert y el subsecretario, Andrés Jouannet. Sin embargo, en los últimos días ha sido Pavez quien ha tenido una presencia visible en ese ámbito, instalándose en la gestión de episodios complejos en la capital.
Así ocurrió el jueves pasado, en medio de la primera manifestación estudiantil del año en Santiago. Mientras se desarrollaban los incidentes en el centro, Pavez se trasladó hasta el Centro de Gestión de las Operaciones Policiales, donde sostuvo reuniones con Carabineros y con el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, siguiendo el minuto a minuto de la situación.
En ese momento, desde el Ejecutivo explicaron que su presencia respondía a una contingencia puntual: Steinert se encontraba en La Araucanía junto a Jouannet. Sin embargo, el domingo el diseño volvió a repetirse.
En el marco de los desórdenes por el Día del Joven Combatiente, Pavez nuevamente se involucró en el monitoreo del orden público, esta vez directamente junto al Presidente José Antonio Kast. Fue el propio Mandatario quien, a través de redes sociales, informó que estaba siguiendo la situación “junto al subsecretario del Interior”. En paralelo, Steinert, Jouannet y Codina se encontraban desplegados con Carabineros.
Desde el gobierno explican que el rol de Pavez se enmarca en sus funciones de coordinación interministerial. En esa línea, detallan que el subsecretario ha debido involucrarse en materias que cruzan distintas carteras, como el funcionamiento del Metro, emergencias climáticas, desalojos y tomas, lo que lo ha mantenido en contacto permanente con el equipo de Seguridad.
A ese cuadro se suma un factor político: Pavez es un funcionario de estrecha confianza del Presidente José Antonio Kast. Ambos mantienen una relación de larga data, desde que el actual Mandatario era diputado, período en el que el hoy subsecretario se desempeñó como su jefe de gabinete.
Pese a ello, en el Congreso hay parlamentarios que miran con atención estos movimientos, especialmente porque coinciden con un momento complejo para la ministra Steinert. La titular de Seguridad ha sido cuestionada en los últimos días tras solicitar la renuncia de la prefecta (r) Consuelo Peña, lo que tensionó su relación con la Policía de Investigaciones (PDI).
Si bien la ministra ha descartado un quiebre -asegurando que su vínculo con la PDI “está perfecto”-, en el oficialismo reconocen que el episodio debilitó su posición interna. Esa percepción también se instaló en la Cámara de Diputados, donde la semana pasada Steinert y su equipo expusieron ante la Comisión de Seguridad.
En esa instancia, varios legisladores comentaron el protagonismo del subsecretario Jouannet, quien dirigió toda la exposición y respondió las consultas técnicas de los diputados, especialmente en materia presupuestaria. “Parecía el ministro”, fue una de las frases que se repitió entre los asistentes.
Por ahora, en el gobierno descartan roces entre Interior y Seguridad Pública. Sin embargo, el cruce de agendas comienza a abrir interrogantes sobre la implementación práctica del rediseño institucional. Más aún considerando que la propia Steinert ha deslizado la posibilidad de revisar la distribución de competencias, al plantear -en su primera entrevista en El Mercurio- la conveniencia de que el Servicio Nacional de Migraciones pase a su cartera.
En paralelo, el Ministerio del Interior, encabezado por Claudio Alvarado (UDI), también ha mantenido protagonismo en iniciativas vinculadas a la seguridad. Entre ellas, el despliegue del Plan Escudo Fronterizo y el avance de obras en la frontera norte, además de la agenda de fiscalización migratoria, donde ha tenido un rol activo el director del Servicio Nacional de Migraciones, Frank Sauerbaum (RN).
Así, sin conflictos abiertos aún, el gobierno comienza a perfilar un diseño en que Interior no se repliega completamente de sus antiguas atribuciones, tensionando -al menos en la práctica- la separación de funciones que se buscó instalar tras la creación de la nueva cartera.
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