Las empresas de automóviles se preparan para una prolongada escasez de chips

Según la firma de investigación IHS Markit, los problemas en la producción y principalmente la escasez de chips, son responsables de una disminución de 10,6 millones de vehículos en la proyección de producción para el año 2022. En esta foto de archivo se pueden ver autos a la venta en un lote de autos en National City, California, Estados Unidos, 30 de junio del 2017. REUTERS / Mike Blake / Foto de archivo

Los cuellos de botella en Asia y el desafío de impulsar la producción de los chips de computadores más básicos del sector automotriz podrían prolongar la crisis de partes hasta 2022.




La escasez mundial de chips ha golpeado al sector automotriz este año, reduciendo la producción de las fábricas en varios millones de vehículos y borrando miles de millones en ingresos para las compañías automotrices.

Se espera que el próximo año sea casi igual de desafiante, dicen los analistas de la industria.

Los ejecutivos automotrices durante meses han expresado su optimismo de que el problema comenzaría a desaparecer para fines de año. Ahora, existe una visión emergente de que la escasez de chips se ha transformado desde una crisis a corto plazo a un trastorno estructural para la cadena de suministro automotriz que podría tomar años superar por completo.

Los problemas adicionales del suministro de chips para los fabricantes de autos se dan por nuevos cuellos de botella en la forma en que se prueban y empaquetan los semiconductores en Asia. Mientras tanto, los fabricantes de semiconductores están eliminando gradualmente los chips de baja tecnología y bajo margen que se ocupan en los autos nuevos, lo que genera preocupaciones sobre la disponibilidad de esos chips más adelante.

Los fabricantes de autos se enfrentan a un desafío de dos frentes: encontrar los chips que necesitan para mantener sus fábricas en funcionamiento hoy, mientras que planifican el juego para garantizar un suministro a más largo plazo, que incluye más fabricación de semiconductores en Estados Unidos.

“En última instancia, si no fabricamos chips con muchas funciones que solo utiliza la industria automotriz, todos nuestros trabajos están en riesgo”, afirmó Jim Farley, director ejecutivo de Ford Motor Co., en una entrevista.

Algunos fabricantes de autos ya están rediseñando sus planes para 2022.

Peter Anthony, director ejecutivo de un proveedor del área de Chicago, redujo recientemente sus proyecciones de volumen para el primer semestre del próximo año en un 20%. Sin embargo, esa estimación es una suposición informada, porque los pedidos de sus clientes cambian día a día según la disponibilidad de chips, afirmó.

“Nadie lo sabe”, afirmó Anthony, cuya empresa UGN Automotive fábrica alfombras y aislamientos de interiores para varios fabricantes de autos japoneses. “Es un juego de azar total”.

Se espera que el último indicio de que los problemas de la escasez de chips no han terminado se produzca este viernes, cuando las principales empresas de autos informen sobre las ventas del tercer trimestre en Estados Unidos. Los analistas esperan una importante caída en las ventas del tercer trimestre, luego de una fuerte primavera, ya que la falta de semiconductores afecta la producción de vehículos y deja a los concesionarios con poco o ningún stock.

Los continuos problemas de la industria automotriz se remontan a los primeros días de la pandemia, cuando los proveedores de automóviles cancelaron los pedidos de chips debido a la preocupación por la debilidad de la demanda, dicen analistas y ejecutivos de la industria. Las empresas de electrónica de consumo absorbieron gran parte de esa capacidad, dejando a las empresas de autos y sus proveedores de repuestos con una escasez de chips cuando las ventas de automóviles se recuperaron en el verano boreal del 2020.

Varios contratiempos afectaron aún más la disponibilidad de chips, que se utilizan en todo, desde frenos antibloqueo hasta pantallas multimedia. Los cortes de energía, un incendio en un importante fabricante de semiconductores y otros desastres han interrumpido la producción de chips desde Texas a Alemania y Japón.

Ahora, la industria se enfrenta a problemas más abajo en la cadena de suministro. Los semiconductores fabricados por grandes fabricantes, como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., se envían a empresas de Malasia y otros países del sudeste asiático para su montaje y prueba. Recientemente, estas empresas se han visto afectadas por interrupciones en la producción debido, en parte, a las restricciones relacionadas con la pandemia y al aumento de los brotes de covid-19.

Se espera que esa parte de la cadena de suministro experimente una acumulación prolongada de chips utilizados por la industria automotriz y otros sectores, incluso si las restricciones por la pandemia se calman, afirmó Phil Amsrud, analista senior de la firma de investigación IHS Markit, que se especializa en el mercado de semiconductores de la industria automotriz.

“Estas empresas de back-end (o empresas proveedoras) funcionan con márgenes mucho más reducidos” que los fabricantes de semiconductores, afirmó Amsrud. “Para que puedan hacer una gran inversión en capacidad, necesitan estar absolutamente seguros de la demanda a corto y largo plazo”.

Incluso para las empresas que buscan expandir su capacidad, los plazos de entrega de algunos equipos de fabricación necesarios para impulsar la producción pueden extenderse hasta nueve meses, afirmó.

Ese atraco es la razón principal por la que IHS recientemente redujo drásticamente su pronóstico para la producción mundial de vehículos en 2022, recortándola en alrededor de 8,5 millones de vehículos con respecto a su pronóstico anterior, para un total de 82,6 millones. La compañía culpa a las pérdidas en la producción de este año por interrupciones en la cadena de suministro, principalmente a la escasez de chips, de unos 10,6 millones de vehículos menos.

La consultora AlixPartners LLP estima que la escasez de chips le costará a la industria US$ 210.000 millones en ingresos este año, casi el doble de su pronóstico de mayo.

Un factor que deja al sector automotriz en una posible desventaja es su dependencia de los chips más antiguos, llamados microcontroladores. Se han utilizado durante décadas para controlar electrónicamente motores, airbags y otras funciones del vehículo, y son omnipresentes debido a su bajo costo y confiabilidad.

Pero de los casi US$ 400.000 millones que las empresas de semiconductores han anunciado en expansiones de capacidad planificadas, se espera que poco de eso se destine a microcontroladores, según IHS.

Las empresas de semiconductores carecen de incentivos para invertir en capacidad adicional para tecnología más antigua, afirmó el analista de RBC Capital, Joseph Spak. Y aunque los fabricantes de autos se están moviendo hacia chips más avanzados a medida que introducen autos eléctricos y conectados, esa actualización los pondrá en una competencia más directa por chips con los fabricantes de productos electrónicos de consumo, afirmó.

“Creemos que podría haber razones estructurales por las que la capacidad de los semiconductores puede limitar la producción automotriz en los próximos años”, afirmó Spak.

La gravedad de la escasez ha afectado a los fabricantes de autos de manera desigual. Por ejemplo, Ford ha perdido más producción en América del Norte que cualquier otra empresa automovilística mundial: unos 566.000 vehículos, según la firma de investigación AutoForecast Solutions. Pero los ejecutivos de Ford han dicho que la situación está mejorando.

Farley, de Ford, afirmó que las tácticas a corto plazo de la compañía incluyen asegurar existencias de respaldo de chips y firmar contratos directos con compañías de semiconductores, en lugar de depender de los proveedores directos de Ford. También ha propuesto diseñar algunos componentes del vehículo para que requieran menos chips.

Mientras tanto, General Motors Co. durante gran parte del año se las había arreglado para evitar recortar la producción de sus vehículos más rentables, las camionetas grandes y los SUV. Más recientemente, sin embargo, canceló turnos de trabajo en sus fábricas de camionetas, lo que se espera que afecte las ganancias del tercer trimestre.

La directora ejecutiva de GM, Mary Barra, afirmó en septiembre que el fabricante de autos está trabajando directamente con los fabricantes de semiconductores para asegurar los chips.

“Vamos a realizar algunos cambios bastante importantes en nuestra cadena de suministro”, sentenció Barra en una entrevista online organizada por el director ejecutivo de Delta Air Lines Inc., Ed Bastian. “Es un problema con solución, pero estará aquí un rato más”.

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