Presidente de Hoteleros de Chile: “Nuestro sector sigue estancado, sin ninguna ayuda de las autoridades. Ya estamos desesperados”

Alberto Pirola cuenta que se han reunido con el ministro de Salud, Economía y el subsecretario de Turismo sin recibir respuesta sobre los parámetros que permitirían una apertura de fronteras como de la que ya gozan países con menos avance en vacunación. Les preocupa el vencimiento de la posibilidad de que sus trabajadores se acojan al seguro de desempleo y la relación con la banca por el Fogape.




Mientras está por estrenarse un nuevo “paso 5″ que favorecerá a sectores del comercio, gastronomía, gimnasios y cines, en la hotelería siguen sin comprender por qué no se avanza en la apertura de fronteras. Así lo comenta el presidente de Hoteleros de Chile, Álvaro Pirola, quien asegura que las autoridades no han logrado comprender la magnitud del problema en términos de empleo y de reactivación económica en general.

En ese marco, sienten que las autoridades no han sabido apoyar a un sector que fue solidario en la pandemia, facilitando instalaciones para residencias sanitarias a bajo costo y con protocolos estrictos que permitieron que solo tres trabajadores se contagiaran cuando recibían más de 30.000 contagiados diarios. Asimismo, considera que la banca no ha sido flexible con el sector, pese a que dicha industria sí han recibido ayuda del Estado cuando han estado en problemas.

¿Cuál es la situación actual de la industria hotelera?

-La situación de la hotelería es tremendamente critica. Hay que considerar que no hemos podido reincorporar a la gente y, además, se nos vence el 7 de octubre el seguro de desempleo, entonces nos enfrentamos a un escenario en que vamos a tener que desvincular a la gente, pero no hay plata para hacer eso.

Hemos hablado con las autoridades, pero no nos han dado ninguna respuesta, la banca está muy cerrada en seguir otorgando créditos, mientras que ha estado muy complicada la postergación de algunas cuotas de los Fogape.

Si no se da una solución a corto plazo habrá quiebras de empresas más considerables de las que ya hemos tenido. Más de 18 hoteles han cerrado o se han reinventado. Además, hicimos una encuesta entre todos los socios y encontramos que el 40% tiene contribuciones atrasadas y un 20% con pago de imposiciones atrasadas, lo que da cuenta de lo complicado de la situación.

¿Cómo los afecta que otros países abran sus fronteras al turista extranjero, pero que aquí persistan restricciones como una cuarentena obligatorio de cinco días?

-La apertura de fronteras para el turismo en Chile no sirve. No va a venir ningún turista extranjero para quedarse cinco días encerrado en un hotel, eso está claro. Lo segundo que nos complica es la apertura de fronteras para el chileno, porque nosotros hemos estado moviéndonos un poco con el mercado nacional.

Se ha visto estas últimas semanas un aumento considerable de vuelos internacionales de pasajeros. El chileno está saliendo a otros países donde tienen menos restricciones, lo que también nos desfavorece. Con esta apertura de fronteras lo que se logró fue desfavorecer a la hotelería y al turismo nacional.

Antes, por último, teníamos los hoteles de tránsito y hoy día ni siquiera se puede hacer eso.

Los operadores extranjeros nos han dicho que mientras siga esta restricción de cinco días de cuarentena, la gente no va a viajar. Nosotros hemos solicitado a las autoridades que, por último, se haga una cuarentena de 24 horas, que es lo que se demora en tener el resultado del PCR al ingreso, porque la gente viene con un PCR de 72 horas antes de embarcar.

Sin embargo, no hemos tenido respuesta. Creo que las autoridades se olvidaron del turismo. El comercio, la gastronomía, los gimnasios, los cines... todos han podido ir volviendo a la normalidad, aumentas los aforos en lugares abiertos y cerrados con este nuevo “paso 5″, pero nuestro sector sigue estancado sin ninguna ayuda de las autoridades. Ya estamos desesperados.

Si hoy día abrieran la frontera, recién en 60 días más vamos a empezar a recibir pasajeros. El extranjero no viaja de una semana para otra, se coordina, se programa, pide las vacaciones y eso comprende 60 días de organización. Es decir, si el 1 de octubre dicen que abren la frontera, vamos a empezar recién a tener visitas los primeros días de diciembre.

¿Cómo se explica que los avances en el plan paso a paso no vayan de la manos de una apertura más laxa de la frontera?

Es por el temor a la variante Delta, aunque especialistas de Israel ya señalaron que difícilmente afectará a Chile, porque es uno de los países más avanzados en vacunación, considerando que ya estamos vacunando a los niños de seis años y ya llevamos 1,9 millones con la tercera dosis. Estamos realmente protegidos, avanzados en ese sentido. Argentina, Brasil y Perú ya tienen las frontera abiertas, entonces no logramos entender por qué aquí no.

Muchos hoteles, como el Crowne Plaza, comenzaron a enfrentar importantes dificultades desde el estallido social.

Con una positividad de 1,5% o de 2% todos los expertos en el mundo dicen que se considera una epidemia controlada, por eso no logramos entender qué pasa y porque a este rubro no se la abren las puestas para volver a la normalidad.

Puede haber muchos más contagios adentro del comercio o en un restaurante o en cualquier lugar cerrado. La aviación moderna hoy cuenta con unos filtros increíbles y todos los aviones que vienen a Chile tienen esos equipos...

La desesperación de la hotelería es gigante, porque no vemos una perspectiva pronta de apertura, no tenemos parámetros que nos digan que cuando la positividad de contagio llegue a cierto nivel van a abrir. No nos han dicho nada. Lo hemos solicitado, pero no hemos tenido respuesta.

¿Con qué autoridades se han comunicado?

-La semana pasada conversamos con el ministro Enrique Paris (de Salud), con Lucas Palacios (de Economía) y con el subsecretario de turismo José Luis Uriarte. El ministro Paris está consciente de esto, pero hay determinaciones de más arriba que le dicen que no y parece que el ministro tiene que acatar lo que le dicen.

Se están destruyendo no solo empresas. Son 650.000 los empleos directos que genera el turismo y la hotelería y 1.090.000 sumando directos o indirectos. De acuerdo al último informe con el que contamos, son aproximadamente 190.000 los que están acogidos al seguro de desempleo, son ellos los que estarían quedando en riesgo el 7 de octubre.

Las autoridades no han logrado interpretar que el turismo no es simplemente de lujo, aquí también hay un turismo corporativo importantísimo que se necesita reactivar para apoyar a la economía en general. Somos un país exportados y la gente para comprar los vinos, salmones, mariscos... necesitan venir a verlos, degustarlos.

Además, según nos cuentan los operadores turísticos de afuera, Chile está muy bien posicionado con el tema de la pandemia. Nos tienen muy bien evaluados por el avance de la vacuna y por el hecho de que nuestro turismo es al aire libre, no son catedrales o museos.

Molesta mucho que las autoridades no nos apoyen, considerando que nosotros aportamos 211 residencias sanitarias, manejamos un promedio de 32.000 pacientes diarios y en todos los hoteles en 16 meses tan solo tres trabajadores se contagiaron, lo que da cuenta del alto nivel del manejo y de los protocolos dentro de los hoteles.

Hicimos un aporte gigante del cual nos sentimos orgullosos, por eso duele la respuesta que estamos obteniendo.

Hoteles a lo largo del país sirvieron como residencias sanitarias en los peak de la pandemia.

¿Sin el aporte que hicimos dónde habrían estado esas más 30.000 personas diarias? ¿En un gimnasio municipal? ¿Sin agua caliente, sin calefacción? Acá estuvieron con todas las instalaciones y con tarifas que apenas alcanzaban a cubrir los gastos, como da cuenta la información abierta que está disponible.

Hicimos un gran aporte y ahora que buscamos una respuesta, no nos contestan.

¿Sienten que también ha faltado apoyo para afrontar las deudas con la banca por el Fogape?

-La única alternativa que tenemos hoy día en Fogape es que la garantía del Estado sea de un 100%, porque la banca comercial no está otorgando créditos debido a que pide garantías muy altas debido a que el Estado está garantizando el 70% u 80% y por ese otro 30% o 20% está cobrando garantías desproporcionadas.

Creo que la banca también tiene que ser un poco más flexible, porque la banca a estado quebrada, la ha sacado a flote el Estado con unos beneficios bien convenientes para ellos y creo que ahora debieron haber devuelto la mano y no lo han hecho. A la hotelería la han castigado y le han cerrado las puertas en muchos casos, mientras que en otros les facilitaron solo el 40% de lo que se estaba pidiendo, que es simplemente para operar y poder mantener a la gente y las instalaciones.

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