Starlink, de Elon Musk, reprime el creciente mercado negro

Starlink, de Elon Musk, reprime el creciente mercado negro

Los usuarios que accedan al servicio de Internet por satélite en Sudán, Zimbabue y Sudáfrica, donde no está autorizado, recibirán un aviso de desconexión. Starlink, de SpaceX, vende conexiones a Internet a través de la mayor flota mundial de satélites en órbita terrestre baja.


SpaceX, la empresa de Elon Musk, ha empezado a tomar medidas enérgicas contra los usuarios que se conectan a su servicio de Internet de alta velocidad, Starlink, desde países en los que no está autorizado, con el fin de cerrar un mercado negro en expansión de los kits de satélites de la empresa, como puso de manifiesto una reciente investigación del Wall Street Journal.

Los clientes de Starlink en Sudán, Zimbabue y Sudáfrica han recibido notificaciones por correo electrónico de la empresa en los últimos días, advirtiéndoles de que su acceso al servicio sería cancelado a finales de mes. Los correos electrónicos, vistos por el Journal, indicaban que el uso de Starlink en zonas donde no había sido aprobado por los reguladores locales iba en contra de las condiciones de servicio de la empresa.

“La disponibilidad de nuestros planes de servicio móvil depende de varios factores, entre ellos la aprobación de las autoridades reguladoras”, decían los correos, refiriéndose a los productos de itinerancia de Starlink que permiten a los abonados utilizar sus servicios de Internet en distintos países.

Las notificaciones se enviaron apenas unos días después de que el Journal publicara una investigación sobre el creciente mercado negro que ha permitido a los usuarios -incluidas unidades militares rusas que luchan en Ucrania y una brutal milicia en Sudán- eludir las restricciones reguladoras locales de Starlink.

Un representante de SpaceX no hizo comentarios.

Starlink, de SpaceX, vende conexiones a Internet a través de la mayor flota mundial de satélites en órbita terrestre baja. La empresa comercializa su servicio, al que los usuarios acceden a través de dispositivos blancos del tamaño de una caja de pizza que se conectan a los satélites Starlink, como una forma fácil y rápida de obtener internet en zonas remotas o rurales donde las conexiones de banda ancha normales podrían no estar disponibles o ser poco fiables.

Desde el lanzamiento de los primeros satélites Starlink operativos en 2019, SpaceX se ha apresurado a conseguir que los reguladores de todo el mundo aprueben el servicio. A finales de marzo, 72 países habían autorizado Starlink, según la empresa.

Entre las jurisdicciones que no han aprobado el servicio se encuentran India y gran parte de África. El servicio tampoco está disponible en Rusia y China, y SpaceX no está solicitando permiso para ofrecer Starlink allí, según el mapa oficial de disponibilidad de Starlink.

Pero miles de usuarios de todo el mundo han encontrado formas de sortear las restricciones locales, normalmente comprando kits Starlink en países donde el servicio está autorizado y contratando después uno de los paquetes de itinerancia de la empresa. En países como Emiratos Árabes Unidos y Mozambique han surgido empresas intermediarias que se ofrecen a activar Starlink y enviar los kits a usuarios de lugares donde no está disponible oficialmente.

Starlink señaló en una presentación corporativa sobre su rendimiento en 2023 que tenía más de 300.000 clientes que utilizaban el servicio mientras viajaban.

En sus correos electrónicos de los últimos días a los usuarios, Starlink indicaba que sus planes de itinerancia regional “están pensados para viajes y tránsitos temporales, no para un uso permanente en un lugar”. Los usuarios que lleven más de dos meses en itinerancia con Starlink sin regresar al país donde encargaron su dispositivo verán restringido su servicio, según los correos electrónicos.

El Journal rastreó dispositivos Starlink a soldados rusos que luchan en el frente en Ucrania y a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Sudán, un grupo paramilitar al que Estados Unidos ha acusado de crímenes contra la humanidad y limpieza étnica en su guerra con el ejército del país.

El subsecretario de Defensa estadounidense para Política Espacial, John Plumb, sostuvo que funcionarios del Pentágono, Ucrania y SpaceX han estado trabajando para evitar que las fuerzas rusas utilicen Starlink. El ejército ucraniano comenzó a utilizar Starlink poco después de la invasión rusa de 2022 y Kiev ha estado presionando a SpaceX para que apague los dispositivos utilizados por el ejército ruso en territorio ucraniano.

En un acto del sector celebrado la semana pasada, Plumb no quiso entrar en detalles, pero afirmó que las partes implicadas estaban haciendo progresos.

“Starlink es un producto comercial. Está disponible en el mercado comercial”, manifestó. “Ciertamente, Rusia no tiene ningún problema en intentar comprar cosas a través del mercado negro”, agregó.

En los últimos meses, las autoridades de varios países africanos -entre ellos Sudán, Sudáfrica, Zimbabue y la República Democrática del Congo- habían emitido avisos al público de que el uso de Starlink era ilegal. En Zimbabue, la policía ha empezado a confiscar kits de Starlink y ha detenido y multado a algunos usuarios.

Gift Machengete, director general de la Autoridad Reguladora de Correos y Telecomunicaciones de Zimbabue (Potraz), declaró que había mantenido conversaciones con representantes de SpaceX, incluido Musk, sobre el uso de Starlink en el país. Al día siguiente, Starlink envió un correo electrónico a los usuarios de Zimbabue diciendo que Potraz le había ordenado desactivar el servicio.

En el correo electrónico, Starlink también animó a los usuarios a ponerse en contacto con la agencia “para comunicar su apoyo a Starlink para obtener las aprobaciones regulatorias necesarias en Zimbabwe”.

Musk expresó en su día una preocupación limitada por el hecho de que Starlink ofreciera servicio de Internet en países que utilizan una tecnología que enlaza satélites entre sí y evita así necesitar permiso para desarrollar infraestructuras sobre el terreno que soporten el servicio. A la pregunta de si la tecnología podría causar problemas de regulación, respondió: “Pueden sacudir el puño al cielo”.

Más recientemente, el empresario dejó claro que la expansión de Starlink dependía en parte de obtener el permiso de diversas autoridades. “Es probable que algunos países no aprueben nuestro sistema, pero creemos que podremos llegar a la mayoría”, aseguró, según un video de una charla que dio.

En Sudán, los propietarios de dispositivos Starlink empezaron a recibir notificaciones a finales de la semana pasada sobre el inminente cierre. La mayoría de ellos han estado utilizando el servicio a través de su opción de itinerancia regional para África, que cuesta unos US$ 65 al mes.

Dos funcionarios sudaneses declararon que, después de que el organismo regulador de las telecomunicaciones de Sudán no obtuviera respuesta a sus preocupaciones sobre Starlink por parte de la oficina de Activación y Licencias Globales de SpaceX en Estados Unidos, se puso en contacto con la división de Medio Oriente y África de SpaceX a principios de abril. La agencia solicitó que se apagaran los dispositivos en las zonas controladas por los rebeldes, dijeron los funcionarios.

“Los combatientes de las RSF tienen Internet incluso en lo más profundo de los desiertos; los mandos militares quieren que esto termine”, comentó uno de los funcionarios. “Han estado presionando a SpaceX”, añadió.

Pero se teme que el corte de las conexiones de Starlink en Sudán pueda interrumpir una línea vital para millones de personas que llevan más de dos meses en un apagón de telecomunicaciones.

Shire Shadia, una trabajadora sanitaria sudanesa exiliada en Uganda, afirmó que Starlink era la única forma que tenían sus familiares atrapados en la capital, Jartum, devastada por la guerra, de ponerse en contacto con ella. “Todos los días se acercan a un campamento de las RSF para encontrar la red Starlink y comunicarse con nosotros”, explicó. “Es la única forma que tenemos de comunicarnos”, puntualizó.

Muchos sudaneses dependen también de las conexiones Starlink para recibir remesas de familiares que viven en el extranjero que les permiten comprar alimentos y otros artículos de primera necesidad. Las agencias de ayuda advierten de que es probable que algunas zonas de Sudán caigan en la hambruna en las próximas semanas o meses, lo que podría cobrar cientos de miles de vidas.

Algunos grupos de ayuda también han recurrido a este servicio para comunicarse con el personal local, según Eric Reeves, experto en Sudán y miembro del Instituto del Valle del Rift, con sede en Kenia. “Este es el peor momento posible para que haya limitaciones en la capacidad de comunicación de las agencias de ayuda”, afirmó.

En Sudáfrica, un profesor dijo que había comprado un dispositivo Starlink durante sus vacaciones en Canadá para llevar Internet a su escuela en la pequeña localidad rural de Brandvlei.

“Los niños están más interesados en la escuela desde que la hemos modernizado”, comentó el profesor, a quien le preocupa que el cierre de Starlink en Sudáfrica vuelva a dejar sin conexión a sus alumnos.

“¿Cómo explico algo como esta prohibición... a los niños y a los padres?”, sostuvo finalmente.

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