Inkia y Danús se asocian y concretan la compra de Tierra Amarilla

Del tira y afloja entre Southern Cross y la peruana Inkia Energy -filial en Latinoamérica del grupo Israel Corp- por la generadora Tierra Amarilla, finalmente emanó humo blanco.
Durante la tarde de ayer, Inkia Energy presentó una nueva oferta para finiquitar un contrato entre la generadora (diesel, 160 MW) y Campanario Generación (también ligada a Southern Cross) a la junta de acreedores de esta última, que mejoraba en US$1 millón la anterior propuesta de reparación.
Esta había sido la causa de que, la semana pasada, el acuerdo entre Inkia y Southern Cross se entrabara y estuviera a punto de fracasar. Esto, pues el fin de este contrato entre Tierra Amarilla y Campanario era una condición incluida en el memorándum de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) entre los vendedores e Inkia Energy.
De acuerdo con la propuesta aceptada, la filial de Israel Corp pagará US$6,9 millones, con lo que compensará parte del total de acreencias, que alcanza los US$17 millones.
Según informó Southern Cross, la transacción contempló, además, un compromiso de aumento de capital destinado a pagar el 100% de las acreencias no bancarias de la Compañía.
Van Con un socio
No fue la única novedad en el cierre de la operación. A Inkia se sumó a última hora un socio conocido: South World Consulting (SWC), ligada al creador de la productora televisiva Broadeyes, Rodrigo Danús, que ya contaba con el 10% del capital social de Tierra Amarilla y que ahora pasará a administrar el 30%.
A partir de mañana, los socios y nuevos propietarios de Tierra Amarilla iniciarán su trabajo en propiedad al mando de Tierra Amarilla. Una de las primeras definiciones será la composición del nuevo directorio (Danús y el gerente general de Inkia Energy, Javier García Burgos van fijos), a lo que se suma una reunión que sostendrán con el Centro de Despacho Económico de Carga del SIC (CDEC-SIC) para que Tierra Amarilla sea considerado en el balance y puede inyectar energía al sistema.
Tierra Amarilla estuvo a punto de correr la misma suerte de Campanario Generación, que finalmente cayó en quiebra. Si bien siguió el mismo proceso de su empresa hermana, el arribo de ofertas (además de Inkia, allegaron propuestas el consorcio Said-Claro y Enlasa, de Fernando del Sol) permtió levantar la medida e iniciar una negociación directa. No existe una versión oficial sobre los montos involucrados en la operación, aunque se rumorea que, sumando acreencias y el pago para finiquitar el acuerdo con Campanario Generación, el negocio sería por US$90 millones
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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