A dos décadas del histórico triunfo de Deep Blue, las máquinas se enfrentan por primera vez al hombre en un debate

La inteligencia artificial de IBM es una vez más protagonista del enfrentamiento hombre vs máquina.


El 10 de febrero de 1996 en Filadelfia, Deep Blue de IBM hizo historia al ganarle una partida de ajedrez al campeón mundial, Gary Kasparov, mostrando una capacidad de análisis de datos no vista hasta ese momento. La historia recorrió el mundo y se convirtió en un hito de los avances tecnológicos.

A pesar de los temores, al estilo Terminator y una Skynet que dominaría el mundo, la tecnología siguió avanzando y hoy incluso cámaras de celulares tienen cierto componente de Inteligencia Artificial (IA en inglés). Y el lunes se vivió otro capítulo en esta historia del humano versus máquina.

A exactos 23 años después de Deep Blue vs Kasparov, en San Francisco -corazón de la nueva economía y los avances tecnológicos- IBM presentó por primera vez en público Project Debater (PD), una máquina fabricada para entender y debatir temas contra humanos. A diferencia de Deep Blue, este nuevo computador no está basado solo en “fuerza bruta”, es decir, en la capacidad de procesar millones de alternativas para ganar un juego objetivo como el ajedrez. Project Debater necesita  ganar en una cancha más sutil, la de la argumentación, la cual debe ser coherente y convincente, y ahí es clave la IA.

En la otra esquina estaba un experto en campeonatos de debate, Harish Natarajan, quien ostenta el récord de victorias en este tipo de torneos. Unas especie de Kasparov, pero de debates.

En un auditorio repleto, el presentador subrayaba que lo que se presenciaría haría historia, no importando el resultado, en especial porque no hay ganadores o perdedores completamente objetivos en estas competiciones, sino que depende del jurado, que en este caso eran los propios espectadores. El tema a debatir fue conocido tanto por la computadora como por Natarajan sólo 15 minutos antes de comenzado el debate, y este fue “si se debe o no subsidiar el sistema preescolar”. A PD le tocó defender la postura de que efectivamente hay que subsidiarlo y a Natarajan rechazarla.

En una ciudad y una región de EEUU liberal, la postura de PD claramente era la más popular. Al público se le hizo votar, minutos antes del debate, con cuál postura estaban de acuerdo y 79% concordaba en que había que subsidiar a esos establecimientos. Una primera ventaja –aunque circunstancial- para PD.

Abrió los fuegos la computadora de IBM, con una voz femenina argumentó con una serie de datos que se sentían como extraídos de Wikipedia y de papers académicos, señalando los beneficios de que más niños vayan al preescolar, por lo que era importante subsidiarlos. En esta primera intervención, PD realizó pequeñas bromas, entregó información y además intentó anticipar cuáles serían los argumentos de su contrincante. Le sobraron 20 segundos.

Cuando le tocó el turno a Natarajan, éste  refutó la argumentación de PD, ampliando el enfoque al uso alternativo de los recursos que se gastarían en esos subsidios.

Al momento de la contra argumentación, y tal como lo señalaría más tarde el jefe del proyecto, fue notorio que PD no sólo escuchó los dichos de Natarajan, sino que los entendió en su fondo, e intentó rebatir con una nueva batería de datos e indicando que subsidiar una cosa no significaba dejar de subsidiar otras.

Natarajan luego insistió en su punto, en especial por los límites presupuestarios de los estados y también en que los estudios mostraban que la mayoría de la gente de clase media mandaría a sus niños al preescolar aunque no hubiese subsidios. En el round final, PD no logró hacerse cargo de todos los argumentos, pero insistió en su idea inicial, mientras el humano se focalizó en lo que, aparentemente, era una de las debilidades de la máquina: explorar en mayor profundidad escenarios distintos para los recursos.

En el resultado final –en el que había que volver a votar-, Natarajan subió 17 puntos quienes estaban de acuerdo con él (de 13% a 30%), mientras PD bajó de los mismos 17 puntos, hasta 62%. Victoria del humano, por ahora.

El encargado de IBM del proyecto recalcó –en medio del evento anual Think- que en esta primera aparición pública de PD era previsible que la máquina a veces sea repetitiva, pero que lograría entender y refutar. Como en todos los avances tecnológicos, el hito del lunes no fue el fin de la competencia entre humanos y máquinas (o humanos trabajando en desarrollar la IA). Deep Blue ya parece un capítulo lejano, y hoy vemos como normal que en cálculos y estrategias un computador supere a un humano. En los próximos años probablemente no nos asombremos que el campeón de debates, asesores políticos, y creadores de políticas públicas –con la tan de moda batalla de las ideas-, se enchufe a la pared o use baterías de litio. Mientras no sea Skynet.

 

 

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