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El trueque de Andrés Echeverría: dejar la gestión de fondos para blindar Fundamenta

Tras una década en Frontal Trust, el empresario acordó la venta de la gestora a Toesca, cerrando un ciclo marcado por el auge de los activos alternativos. La operación sorprendió al mercado por su velocidad y porque solo unas semanas antes Echeverría protagonizó un comentado episodio con socios que cuestionaron la renovación de vigencia de la sociedad matriz del proyecto estrella de Fundamenta en Ñuñoa. En la AGF niegan que la CMF haya estado encima de la firma.

El trueque de Andrés Echeverría: dejar la gestión de fondos para blindar Fundamenta

Es una buena operación para todos”. Eso es lo que esta semana en un café, Andrés Echeverría Salas (59) le dijo a un conocido suyo sobre la venta de la Administradora General de Fondos (AGF) Frontal Trust al grupo Toesca. Habían pasado solo unos días tras el anuncio, pero el empresario le contó que llevaban unos meses conversando y que las negociaciones se aceleraron definitivamente en diciembre. Se veía satisfecho.

Fundada en marzo de 2015 por Echeverría junto a sus socios Benjamín Viel y Jorge Prieto, Frontal Trust llegó a manejar activos por cerca de US$ 800 millones, distribuidos en más de 30 fondos de inversión inmobiliarios, de infraestructura, deuda y activos alternativos, con operaciones que se expandieron a Estados Unidos y Perú. Fue un negocio que creció rápidamente al alero de los family offices locales, pero que llegó a un punto de madurez en que requería una escala distinta. Esa fue otra cosa que Echeverría explicó entre las razones del comentado deal.

También, que la firma estuvo evaluando diversas alternativas en los últimos años, que pasaban por una asociación o venta total. Finalmente, optaron por la venta a Toesca, una de las grandes de la industria, con más de US$ 2.600 millones, bajo gestión y que es controlada por Alejandro Montero, Carlos Saieh y Augusto Rodríguez.

Se desconoce el monto exacto de la transacción y en el mercado se habla de una cifra en torno a los US$ 7 millones. Al respecto, Echeverría -ingeniero civil UC- ha dicho en privado que el precio reconoce “adecuadamente” la historia, el equipo y la plataforma construida durante la década en que Frontal Trust estuvo en el mercado.

Oficios reservados de la CMF

El 2024 fue un año que Echeverría describió en la Memoria de la empresa como de “fortalecimiento”, ya que estuvo marcado por el “Caso Cordada”, que obligó a la compañía a mejorar sus estándares. En marzo de ese año, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) sancionó a Cordada Capital (empresa relacionada a los socios de Frontal Trust) por no entregar balances a tiempo. “Era la primera vez que algo así les pasaba. Además, coincidió con que la CMF se puso más quisquillosa con los activos alternativos”, añade un gestor de fondo. Luego vino la exposición al fraude de Factop, donde el fondo “Cordada Deuda I” quedó con facturas impagas por $ 867 millones. Ese fue otro aviso.

Aunque internamente insisten en que ellos fueron “víctimas” del caso y que la AGF nunca fue sancionada, el mercado leyó estos problemas como una falla en los controles. “El nombre es por frontal, transparente”, decía Echeverría al fundar la empresa en 2015.

Por eso, el ejecutivo ha recalcado a cercanos que la entidad jamás ha estado bajo una lupa especial de la CMF y que tampoco vendieron “apurados”, si no que por estrategia.

En la gestora reconocen, en todo caso, que la CMF ha realizado varias consultas y enviado oficios reservados. Explican que se trata de solicitudes de información y aclaraciones, algo que consideran “completamente normal en la industria”.

En el mercado hace varios meses se comenta que el regulador está mirando con atención a varias AGF con exposición a activos como facturas y deuda privada, especialmente tras todos los escándalos financieros de los últimos años. “Pero no ha habido fiscalizaciones especiales ni procedimientos distintos a los que enfrentan otros actores del mercado”, enfatizan en Frontal Trust.

Pulso consultó a la CMF, entidad que respondió que no podía referirse al tema, “dado que el ejercicio de las facultades de supervisión y sancionatorias se encuentran sujetas a reserva legal”.

En la propiedad de Frontal Trust, Echeverría controlaba cerca del 70% a través de Inversiones Rinconada SpA, acompañado por sus ejecutivos clave Benjamín Viel y Jorge Prieto (con un 15% cada uno), estructura que se mantuvo hasta la firma con Toesca.

El cierre del negocio está sujeto ahora al cumplimiento de varias condiciones, incluyendo la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica por tratarse de un operación de concentración de mercado.

Una agitada junta

Ocurrió en la sala de reuniones de Avenida Presidente Riesco 5561, piso 16. Era el mediodía del 7 de noviembre de 2025 cuando se celebró una Junta Extraordinaria de Accionistas de Matriz Plaza Egaña SpA, la sociedad “aguas arriba” que controla el emblemático y conflictivo proyecto inmobiliario en Ñuñoa. Los dueños de la sociedad matriz estaban convocados a extender la vigencia de la sociedad. Pero lo que parecía un simple trámite se transformó en un momento, un tanto agitado. Como “incómodo”, lo resumió la representante de un family office que asistió.

Según consta en el acta de la sesión, a la que accedió Pulso, el ambiente estaba para cortarlo con tijeras. En la reunión, el abogado Andrés Del Valle, representando a Solariat Chile SpA -vehículo de inversión ligado a la familia de origen uruguayo Gianoli- alzó la mano para rechazar la moción. Con el 12,8% de las acciones de la Serie A, lo que lo convertía en uno de los cinco principales accionistas de la firma, el representante de los Gianoli lanzó una acusación que, según algunos asistentes que hablaron con este diario, resonó en toda la sala vidriada: afirmó que la administración había incurrido en una “negligencia grave” al dejar vencer el plazo de duración de la sociedad el 31 de diciembre de 2024, sosteniendo que la compañía estaba “disuelta por el solo ministerio de la ley” y que cualquier acto posterior como reactivarla era nulo.

Echeverría, usualmente compuesto, tuvo que golpear la mesa. En el acta quedó estampada su respuesta textual: calificó los dichos de Solariat como una “imputación falsa e infamatoria”, defendiendo que la sociedad seguía vigente y operativa.

La reunión terminó con una votación dividida: mientras el bloque controlador aprobó la continuidad, los Gianoli fueron los únicos que rechazaron y otros accionistas minoritarios relevantes, como las familias Farcas y Wilhelm-Meier, se abstuvieron, dejando en evidencia la fractura interna.

El conflicto escaló rápido. Unos días después, los Gianoli informaron a la administración de Frontal Trust el inicio de una demanda arbitral. En el mercado aseguran que la familia Farcas también evalúa sus opciones. Hasta el cierre de esta edición no fue posible confirmar esa versión.

Hoy, en el Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago ya hay un árbitro nominado para dirimir la disputa, pero trascendió que este habría decidido declararse incompetente, por lo que se espera el nombramiento de un nuevo juez la próxima semana.

Números estrechos

Mientras Andrés Echeverría lidiaba con la rebelión de los accionistas, la realidad financiera de la empresa contaba su propia historia. “Frontal Trust logró tener buenos números, aunque se fueron estrechando”, comentan en la firma. El propio empresario ha explicado a sus cercanos que el negocio se fue haciendo cada vez más caro. Ya no era lo mismo que cuando partieron: las obligaciones de gestión de riesgos, compliance, tecnología y auditoría interna elevaron la carga de costos fijos.

Según los datos del último balance entregado a la CMF, con corte al 30 de septiembre de 2025, la firma reportó ingresos de actividades ordinarias cercanos a los US$ 4,4 millones y utilidades por US$ 1,4 millones.

Hasta esa fecha, la administradora gestionaba un historial de levantamiento de capital superior a los US$ 1.500 millones.

Fundamenta

La transacción se gestó rápidamente, gracias a la vieja amistad entre Andrés Echeverría y Alejandro Montero, socio principal de Toesca. Ambos se conocen de toda la vida y el acuerdo considera el traspaso de toda la operación regulada. La transacción incluye el 100% de Frontal Trust AGF y todos los fondos que administra, tanto públicos como privados, sin distinción por tipo de activo. Esto abarca los fondos inmobiliarios, de deuda, de infraestructura y, también, el “Fondo Retorno Preferente Plaza Egaña”, que forma parte de la AGF.

Lo que queda afuera del negocio es la sociedad Matriz Plaza Egaña SpA, que nunca estuvo alojada en la AGF, sino que opera como un holding de inversión privado “aguas arriba”. “Esa exclusión no responde a una condición del comprador, sino simplemente a la estructura societaria previa. No hay una selección de activos por riesgo, sino una compra íntegra de la administradora y de los fondos bajo su gestión”, explicaron en la AGF.

Así, Echeverría logra “blindar” Fundamenta: entrega la gestión de los dineros de terceros a Toesca y mantiene su rol como accionista de la sociedad dueña del proyecto (tiene el 30%), un desarrollo inmbobiliario de US$ 300 millones, que contempla cuatro torres y una placa comercial en una ubicación estratégica de Ñuñoa, y que ha retomado su marcha tras años de paralizaciones y juicios ambientales.

La venta de Frontal Trust no fue el único cambio que vivió Andrés Echeverría en 2025: su separación de Magdalena Larraín Matte, hija de Patricia Matte, tuvo otros efectos. En mayo de 2025, Echeverría renunció al directorio de Entel y la sociedad de inversiones Almendral, donde representaba a esa rama del grupo Matte. Años atrás incluso había sido director de algunas filiales de Empresas CMPC.

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