Por Paulina OrtegaLos chilenos ya no viajan tanto a Argentina como antes
Los viajes de los chilenos hacia Argentina suman dos años de caídas. El año pasado bajaron 26%, desde casi un millón de personas en 2024 a 738 mil. Actores de la industria apuntan a una normalización tras las cifras históricas del 2023 y a una razón de fondo: ya no resulta tan favorable económicamente. Argentina seguirá siendo un destino más relevante, pero con una demanda más racional, advierten en Fedetur.

Los argentinos en los últimos años han cruzado la cordillera hacia Chile para aprovechar las ventajas en los precios, con valores más asequibles en productos deportivos y tecnológicos. El turismo de compras ha potenciado el retail chileno. Sin embargo, para los chilenos hace tiempo que no resulta atractivo hacer ese mismo camino, inverso, por motivos económicos.
Las cifras oficiales de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de Argentina muestran que si bien Chile es el tercer país más relevante en turismo emisivo hacia Argentina, tras Brasil y Uruguay, en el último año la llegada de residentes chilenos a ese país ha disminuido con fuerza, cayendo casi un 26% en 2025 versus 2024, pasando de 991.546 personas a 738.462.
La head de branding y PR de la agencia de viajes de Cocha, Daiana Mediña, explica que esto se debe a múltiples factores: “Por un lado, la inflación acumulada en Argentina ha comenzado a encarecer algunos servicios y productos para los turistas, y por otro, la pérdida de atractivo cambiario en comparación con años anteriores, sumado a una mayor cautela del consumidor chileno frente al contexto económico nacional, han influido en las decisiones de viaje”.
La presidenta ejecutiva de Fedetur, Mónica Zalaquett, explica que “el tipo de cambio es una de las variables más relevantes en el turismo emisivo. Cuando existe una brecha favorable, el incentivo a viajar aumenta de forma inmediata, dado que el poder adquisitivo del turista se expande en destino. Cuando esa brecha se reduce, el viaje se encarece, afectando tanto la decisión de viajar como la duración de la estadía y el nivel de gasto. En mercados como el argentino, donde una parte importante de la demanda está asociada a escapadas cortas y viajes de consumo, la sensibilidad cambiaria es particularmente alta".

Y añade que “los flujos turísticos entre Chile y Argentina reaccionan con rapidez a las fluctuaciones macroeconómicas”.
Con la merma de visitantes chilenos a Argentina del 2025 ya son dos años consecutivos de caídas, puesto que en 2024 ya había caído 26%, hasta los 991.546.
Mediña explica que “el tipo de cambio ha sido históricamente un motor clave del turismo desde Chile hacia Argentina. Cuando el peso chileno se fortalece frente al peso argentino, la percepción de Argentina como un destino accesible se dispara, y eso se refleja directamente en las cifras. Durante 2024 y 2025, si bien el tipo de cambio seguía siendo atractivo, la alta inflación en Argentina y la volatilidad de precios redujeron el incentivo”.
Un 2023 récord
Pero adicionalmente, los agentes del sector apuntan a que esto es una normalización del flujo turístico desde Chile a Argentina, después de un peak histórico en 2023, alcanzando un total de 1.343.200, incluso más alto que la prepandemia. En 2019 alcanzaba los 1.141.093.
“El récord observado en 2023 en el turismo emisivo desde Chile hacia Argentina se explica principalmente por un contexto cambiario extraordinariamente favorable para los viajeros chilenos. La fuerte depreciación del peso argentino generó una ventaja de precios significativa, especialmente en rubros clave como alojamiento, gastronomía y consumo asociado al turismo”, dice Zalaquett.

La secretaria general de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet), Lorena Arriagada dice que a este efecto “sumó el fin de las restricciones sanitarias, lo que liberó una demanda contenida muy relevante. Muchos viajeros optaron por destinos cercanos, bien conectados y con una oferta consolidada, como Buenos Aires, Mendoza y otros destinos argentinos, lo que se tradujo en un aumento muy significativo de las reservas y ventas durante ese año”.
Tanto Fefetur como Achet recuerdan que entonces, con los retiros de las AFP permitió que muchas personas tuviera recursos disponibles para viajar.
Desde Cocha en tanto, apuntan a un crecimiento del tráfico terrestre desde Chile a Argentina. El desglose realizado por la Subsecretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de Argentina muestra que siempre ha sido más relevante el transporte terrestre que el aéreo o el marítimo, pero después de la pandemia quienes se movieron por tierra se incrementaron más rápido que quienes lo hicieron por aire.
En 2022, el medio terrestre y aéreo casi se encontraron, con 284.567 y 203.938 personas respectivamente. En 2023, el terrestre más que se triplicó, al subir un 219%. En tanto, la vía áerea se duplicó, hasta llegar a los 408.019. Esto “muestra una preferencia por escapadas rápidas, viajes en auto o buses, muy característicos de los viajes desde la zona central de Chile hacia el oeste argentino”, dice Daiana Mediña.
En 2025, el transporte terrestre siguió siendo relevante, representando casi dos tercios del total de flujo, con 448.219 personas. El aéreo sumó 273.789 personas y el marítimo apenas 16.454. Todas las categorías disminuyeron en el año.

¿Cómo se viene el 2026?
Fedetur apunta a que este año “esperamos un escenario de mayor estabilidad, sin los extremos observados en los últimos años. No se proyecta una repetición de los niveles excepcionales de 2023, pero sí un flujo más equilibrado y predecible, asociado a viajes planificados y a motivaciones vinculadas a experiencias, cultura y oferta gastronómica, más que exclusivamente a ventajas de precios”.
Al respecto, Daiana Mediña dice que “en Cocha proyectamos que 2026 será un año de recuperación moderada del turismo emisivo hacia Argentina. Si las condiciones macroeconómicas del país vecino logran estabilizarse, podría haber un repunte frente a las cifras de 2025″.
Adicionalmente, apunta a que hay oportunidades en segmentos nicho, como el turismo enológico, los viajes culturales y deportivos y las escapadas familiares. “En particular, Mendoza, Bariloche y Buenos Aires seguirán siendo los destinos más demandados por los chilenos”, complementa.
Pero la recuperación dependerá de variables como la el tipo de cambio, la conectividad aérea y terrestre y el contexto económico regional. “Argentina seguirá siendo un destino relevante para los chilenos, pero con una demanda más racional y menos dependiente de shocks coyunturales”, concluye Zalaquett.
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