Los millennials descubren con el coronavirus la conveniencia de tener auto

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EDITOR'S NOTE: NO SYNDICATION TO GETTY. IMAGE AVAILABLE FOR ONE-TIME USE ONLY TO ACCOMPANY BLOOMBERG NEWS STORY "Millennials Suddenly Discover Convenience of Cars During Covid" BY EMILY CADMAN, CHARLIE WELLS AND SHAMSIYA HUSSAINPOOR. EDITORIAL USE ONLY. NO SALES. NO ARCHIVING. Gypsy Byrne next to her Toyota Motor Corp. Aurion in Melbourne, Australia, on Monday, June 28, 2021. As the world recovers, used car prices are going through the roof. Waiting times for driving tests have blown out and online requests for driving directions are soaring, while public transit route inquiries have plunged. Photographer: James Bugg/Bloomberg

Hace apenas unos años, se escribían obituarios para el automóvil bajo el argumento: los mileniales y miembros de la generación Z, perderán eventualmente el interés de convertirse en propietarios de un automóvil.


Los autos están viviendo un momento que parecía casi tan improbable como las acrobacias que se realizan en las películas de “Rápido y furioso” que los celebran.

Hace apenas unos años, se escribían obituarios para el automóvil bajo el argumento: los mileniales y miembros de la generación Z, perderán eventualmente el interés de convertirse en propietarios de un automóvil, a medida que más de ellos se muden a ciudades con innumerables opciones de transporte público y servicios de transporte como Uber. Además, la preocupación por el impacto negativo de los autos sobre el medio ambiente disuadirá a los jóvenes de adquirir uno.

Entonces, llegó la pandemia. Ahora, a medida que el mundo se recupera, los precios de los autos usados se disparan. Los tiempos de espera para los exámenes de conducir se agotan. Y las solicitudes en línea para obtener una licencia de manejo aumentan, mientras que las consultas sobre rutas de transporte público se reducen. Una encuesta de EY a 3.300 consumidores en nueve países encontró que 32% de los que no eran propietarios de automóviles dijeron que tenían la intención de comprar un automóvil en los próximos seis meses. Aproximadamente la mitad de esos posibles compradores eran mileniales.

Resulta que el atractivo de los automóviles, a pesar de tener algunos altibajos a lo largo de los años, es tan resiliente como la saga de “Rápido y furioso”, cuya última película debutó en los cines hace unos días después de que las entregas anteriores recaudaran miles de millones de dólares en las últimas dos décadas.

Georgios Basdanis, un médico londinense de 32 años, es uno de los que ya dio el paso. Compró un Mini de segunda mano con 16.000 kilómetros por 11.250 libras y financiado durante dos años.

“Si no fuera por la pandemia, no habría pensado en comprarme un coche”, dijo Basdanis. “Lo hubiera encontrado innecesario”.

Basdanis vive en un complejo de apartamentos que, antes de la pandemia, tenía una política de prohibición de automóviles, lo que significa que el espacio en la calle caro y, casi siempre, escaso era la principal opción para estacionarse. Además, en el congestionado Londres, muchos viajes habrían sido mucho más rápidos en metro.

Más seguro que el trasnporte público

Pero estos cálculos cambiaron con el covid, cuando tomar el transporte público hasta su trabajo en el hospital en el apogeo del brote en el Reino Unido fue una experiencia que le provocó ansiedad. Entonces, conducir simplemente le pareció mucho más seguro.

Le hubiera encantado comprar un auto eléctrico, pero dice que esa opción era demasiado cara, no solo por el precio de compra, sino también por los costos del seguro. A diferencia de China, donde uno puede comprar un vehículo eléctrico básico nuevo por alrededor de US$4,500, en occidente los vehículos eléctricos tienden a ser más caros que sus contrapartes que consumen mucha gasolina, lo que complica convertir las aspiraciones ecológicas en una compra real.

Ahora, que está completamente vacunado y que ve cómo aumenta el tráfico, Basdanis dice que es probable que pronto vuelva al metro para sus traslados diarios. Sin embargo, eso no significa que se vaya a deshacer del coche.

“Sin duda, es algo útil para cuando trabajo hasta tarde o simplemente para ir al gimnasio un fin de semana”, dijo Basdanis. “También para salir de viaje. Puedo simplemente subirme al auto y salir de la ciudad por un día”.

Ese sentimiento de comodidad y libertad es material de miles de comerciales de televisión, así como de legiones de canciones pop.

El desafío

Pero también es un desafío directo a las políticas públicas prepandémicas. Durante décadas, las autoridades de todo el mundo han estado presionando para que las personas salgan de sus automóviles y se suban al transporte público, tanto para adaptarse a la creciente población de las ciudades como para reducir la contaminación del aire, que sigue siendo un problema de salud importante incluso en los países desarrollados.

“Habrá un fuerte impulso de las ciudades que intentarán limitar y reducir la cantidad de automóviles”, dijo Eric Zayer, socio de la práctica automotriz y de movilidad de Bain & Co en Múnich. “Han hecho grandes inversiones en transporte público y habrá que amortizarlas. Las ciudades no renunciarán a sus sistemas de transporte masivo tan fácilmente”.

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