Agregar litio al agua disminuiría suicidios; el Sars-CoV-2 engorda y el cerebro nos obligará a correr al mall tras el desconfinamiento; tres cosas que aprendimos del coronavirus esta semana

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Estudios afirman que tal como el flúor añadido en la red de agua potable mejora la salud dental, el litio podría hacer lo mismo sobre ciertos cuadros mentales, que se acrecentarán tras el desconfinamiento.




1. Ponerle litio al agua podría disminuir suicidios post cuarentena

Una de las mayores preocupaciones sanitarias durante el proceso de desconfinamiento que está comenzando a experimentar el país, es la salud mental de la población. En mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió que debido a la pandemia podría experimentarse un posible aumento de suicidios y de trastornos por esta causa.

En Chile, según la última encuesta Claves 2020, publicada por Ipsos, un 83% declara que el Covid-19 ha alterado de manera importante sus vidas, generando además, emociones y sentimientos negativos: un 37% de los chilenos consultados dice sentir estrés, un 21% miedo y un 16% tristeza. Y según la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, en Chile hubo 1.878 suicidios en un año, lo que equivale a cinco muertes diarias.

En este sombrío escenario, el litio, un viejo medicamento utilizado para combatir enfermedades mentales como el trastorno bipolar o depresión, podría ser de gran ayuda, pues se sabe que por sus propiedades pueden ayudar a reducir la impulsividad, la agresión, el comportamiento criminal violento y el abuso crónico de sustancias.

Plantas procesadoras del Litio en Salar de Atacama
Planta procesadora de litio en el norte del país.

Ahora, un grupo de científicos propuso a través de un estudio publicado en la revista publicado en el British Journal of Psychiatry, añadir litio al agua potable, lo que en teoría ayudaría a disminuir los niveles de suicidio.

Según esta investigación, y tras revisar varios estudios, concluyeron que existe una asociación protectora (o inversa) entre las ingestas de litio del agua potable pública y la mortalidad por suicidio a nivel de la población.

Añadieron que el litio natural en el agua potable puede tener el potencial de reducir el riesgo de suicidio y posiblemente ayudar a estabilizar el estado de ánimo, particularmente en poblaciones con tasas de suicidio relativamente altas y áreas geográficas con un mayor rango de concentración de litio en el agua potable.

Nibaldo Inestrosa, director del Centro de Envejecimiento y Regeneración (CARE Chile UC) y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2008, entrevistado para un artículo en Qué Pasa, señaló que los estudios relacionados con el litio en el agua potable son de hace muchos años, y en muchos países.

Aunque al igual que otros investigadores, reconoce que falta más investigación, recordó que en 2012 le planteó a la Sociedad de Neurociencia en Washington y a la Organización Mundial de la Salud añadir litio al agua en los países de Latinoamérica, “de la misma forma que se hace hoy con el flúor, pero la idea quedó ahí”, contó el científico.

“El litio es el tercer elemento que más aparece en el Universo. Si fuese algo malo, se sabría. El litio no está para hacer pilas”, aseveró el científico.

2. El Sars-CoV-2 engorda

Era una sensación generalizada: el largo confinamiento está generando un aumento en los índices de obesidad del país. Pero ahora, un sondeo, denominado “Encuesta de Consumo de alimentos y ansiedad durante la cuarentena por Covid-19 en Iberoamérica”, realizado en Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Panamá, Costa Rica, Guatemala, México, España y Chile, a más de 12 mil personas, corroboró estos temores: el 44% de los 1.722 chilenos que participaron del estudio reconoció haber subido de peso durante el confinamiento.

Samuel Durán, nutricionista y académico de la U. San Sebastián, explicó en Qué Pasa que entre todos los encuestados, el 50% dijo haber cambiado su dieta y el 29% dijo además, haber aumentado el tamaño y la cantidad de las porciones.

Leslie Landaeta, nutricionista, doctora en Biomedicina y profesora investigadora de la U. de Las Américas y quien lideró el estudio en Chile, explicó que las personas que más subieron de peso fueron las que comieron más porciones de frituras y más pastelería casera en la semana.

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Los datos van muy de la mano con las cifras del INE. De acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC), en junio los precios de los productos de repostería subieron 2,6%, acumulando un alza de 3,5% en el año. El IPC general en ese periodo fue -0,1% y 1,2%, respectivamente.

Quienes más reportaron un aumento en la cantidad de estos alimentos, son también los que admiten aumento de peso y mayores niveles de ansiedad.

Para explicar esta conducta, los investigadores tienen la siguiente teoría: el confinamiento y las cuarentena hace que las personas están más ansiosas y anhedónicas, por lo tanto comen más frituras y dulces, porque son alimentos más placenteros sensorialmente y que dan mayor satisfacción. “A mayor ansiedad, más falta de placer, entonces se requiere cosas o alimentos más placenteros. Y las frituras y pasteles son más palatables”, resumió Landaeta.

3. Nuestro cerebro nos obligará a correr al mall

Las imágenes se viralizaron inmediatamente: decenas de personas aglomeradas en la tienda H&M de Mall Costanera, comprando ropa y artículos electrónicos cuando estas abrieron apenas se levantó la prohibición post cuarentena.

La escena no es solo criolla. La misma situación se vio en ciudades de China, Japón, Brasil y Reino Unido, cuando después de semanas de cierre y prohibición de funcionamiento, las tiendas no esenciales levantaron sus cortinas, generando largas y peligrosas filas sin mucho distanciamiento social.

¿Por qué? Pedro Maldonado, investigador del Instituto de Neurociencia Biomédica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explicó en un artículo en Qué Pasa que este tipo de compras responden a una necesidad del sistema de recompensa en el cerebro.

Para algunas personas, la compra produce placer y considerando que durante un tiempo prolongado muchas personas han estado sin salir y la acción de visitar la tienda, escoger el producto y comprar directamente es también parte importante del proceso de compra, las filas que hemos visto en los últimos días obedecen esta acción placentera, dijo el neurobiólogo.

“La compra, activa nuestro circuito de placer. Se libera dopamina que es un neurotramisor que produce placer. Una compra, la comida son recompensas que liberan placer en el corto plazo. Los viajes, las reuniones sociales, generan placer a largo plazo”, agregó

El experto, sin embargo, aclaró que lo sucedido en la tienda no significa que todos sean adictos. “No tiene que ver con la necesidad de tener hambre o sed, sino con un grupo que tiene una conducta donde su fuente de placer es adquirir algo”, dijo. “No hacerlo durante un tiempo prolongado genera una necesidad, por eso, apenas puede, lo hace. La persona que es deportista, cuando pueda, una de las primeras cosas que hará, será salir a practicar su deporte”,

La pregunta es, ¿qué será lo primero que hagas cuando puedas salir?

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