Hasta cuatro años deben esperar personas trans por operación de reasignación de sexo

Estudio indica que a nivel nacional no existe una política pública que aborde este tema, sino más bien voluntades individuales de equipos médicos. Dentro de los mismos profesionales de la salud se cuestiona aún si corresponde a una necesidad estética o a un tema de derechos. Una temática que la Ley de Identidad de Género dejó fuera.


En 2018 la discusión de la Ley de Identidad de Género (LIG) puso en la agenda pública la temática trans como nunca antes en Chile. La discriminación y dificultades que vivía ese grupo de la población fue una realidad percibida por más personas.

Finalmente luego de cinco años de proceso legislativo y discusión, se aprobó la ley. Y con ella se aseguró el cambio de nombre y sexo registral. Es decir, el reconocimiento social es ya un derecho en Chile.

¿Pero qué ocurre con la salud? La realidad muestra que es un área pendiente. Los hospitales en Chile no cuentan con asignación presupuestaria para las operaciones que las personas trans necesitan. Y quienes busca realizarse una genitoplastía feminizante o masculinizante (nombre de la intervención), como mínimo podrían esperar dos años, y en algunos casos hasta cuatro años.

Así lo revela el estudio Acción pública y diversidad sexual en Chile: construcciones sociales en democracia (1990-2016), de la investigadora Caterine Galaz, investigadora de la U. de Chile y directora del Fondecyt de Diversidad Sexual. El estudio consideró 70 entrevistas en profundidad a personas trans en las ciudades de Copiapó, Valparaíso, Santiago y Concepción, y revela que entre las personas el último de la lista de espera tiene fecha para el año 2023.

El trabajo, que contempla diferentes aspectos, en el ámbito de la salud señala que solo seis hospitales en el país realizan la cirugía y dan una atención integral. La lista incluye al Hospital Dr. Leonardo Guzmán de Antofagasta, el Hospital de La Serena, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, el Hospital Las Higüeras de Talcahuano, el Hospital Base San José de Osorno y el Hospital Sótero del Río de Santiago.

En el sistema público, existen muy pocos especialistas a nivel nacional que realicen estas prestaciones, señala Constanza Valdés, asesora en diversidad sexual y de género. Como consecuencia, dice, muchas personas deban trasladarse de una localidad a otra. “Quedan en listas de espera de mucho tiempo para acceder a la operación quirúrgica que solicitan. Aquí existe una clara negligencia y omisión por parte del Ministerio de Salud de actualizar las políticas públicas en relación con la salud de las personas trans”, destaca Valdés.

Distinto es lo que ocurre con las hormonas, en que el acceso es más expedito. “Pero Fonasa ni siquiera tiene codificación, lo que responde a que no exista una política pública. Y en la ley se excluyó todo el tema de salud. Al menos incluyó el nombre social que también es un tema importante aunque en algunos centros médicos no se respeta”, sostiene Galaz.

Ausencia de política pública

En el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso las operaciones de genitoplastia feminizante o masculinizante, se realizan hace muchos más años, aclara Galaz. “Sin embargo, a nivel nacional no existe una política pública, que aborde este tema, sino más bien voluntades individuales de equipos médicos”.

La investigación determina que no hay un centro de referencia en Santiago. Y si bien en el Hospital Sotero del Río, atienden a personas trans, es algo que no deberían a menos que sean de la zona sur, indica Galaz. “Pero los atienden porque está la necesidad, actualmente existen más bien voluntades de ciertos profesionales los que han levantado la temática”.

José Luis Contreras, jefe de Centro de Responsabilidad Ambulatoria del Hospital Sotero del Río, indica que han ido realizando un trabajo a “pulso y al margen de las políticas públicas, con profesionales que han ido sensibilizando sobre las necesidades de esos pacientes a los otros funcionarios del hospital”. Así,  formaron un programa que hoy atiende a 280 personas en total: 25 jóvenes entre 15 y 18 años, seis menores entre 10 y 15 años. El promedio de edad es de 23 años y el paciente más adulto tiene 53.

Actualmente Fonasa tiene aranceladas 65 prestaciones de salud que permiten dar resolución a las necesidades de la población trans, indica Contreras. Ellas están definidas en los Aranceles de la Modalidad Libre Elección e Institucional (procedimientos, exámenes, cirugías, etc.), correspondientes aproximadamente a un 85% de la cobertura necesaria. De ellas, se excluyen los insumos y los fármacos asociados. “En su mayoría corresponden a exámenes o consultas, siendo sólo un tercio de ellas relacionadas con intervenciones quirúrgicas”, aclara.

Y es una realidad que no todos los pacientes son de las comunas a las que atienden, dice Contreras, “pero no podemos negar la atención a personas que viven en otras comunas”. Ya presentaron su experiencia al Ministerio de Salud, dice, y han tenido varias conversaciones. “El paradigma dice que los hospitales atienden a las personas enfermas, pero nosotros decimos que también podemos contribuir a que la gente sea más feliz. Podemos ayudar a que las personas trans no se suiciden cuando sean adolescentes. Eso también es salud pública”, resalta.

El Hospital Carlos Van Buren es pionero en el tema, realizando cirugías desde 1976. En 2015 creó un Policlínico de la Diversidad compuesto por la ginecóloga Nataly Cabellos, la psicóloga Patricia Casanova y el urólogo Guillermo MacMillan, quien ha operado a unas 300 personas trans.

El programa tiene un promedio de 80 ingresos de pacientes nuevos al año. En la actualidad hay 300 usuarios y usuarias ingresados. La paciente más joven en ingresar tenía cinco años y la mayor 66 años, indican en el Hospital Carlos Van Buren. La gran mayoría de la población es adolescente y adulto joven (más del 50%, teniendo entre 15 y 30 años de edad). El urólogo Guillermo MacMillan, sin embargo aclara, que nunca opera a menores de 18 años.

El tiempo de espera histórico en el Hospital Carlos Van Buren, señalan es de tres años. Pero con el compromiso presidencial de reducir las listas de espera quirúrgicas a no más de dos años, explican, los pacientes no debieran esperar más de dos años.

Gracias al policlínico los pacientes son vistos integralmente, y reciben tratamiento quirúrgico y médico adecuado, destaca Mauricio Cancino Quezada, Director (S) Hospital Carlos Van Buren. “Es un gran avance, complementa y mejora el trabajo que por años hizo, con un gran esfuerzo personal y muy solitario, el doctor Guillermo Mac Millan, quien hoy es un referente nacional y latinoamericano en esta especialidad, que por lo mismo nos enorgullece la gran cantidad de reconocimientos que ha recibido de la sociedad médica y de la sociedad civil”.

Un derecho

La falta de recursos es evidente, sostienen en las distintas instituciones. Demanda que el Estado reconoce, dice el subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo. “No vamos a la velocidad que uno quiere, pero hemos ido progresando en la atención de salud a personas trans. La circular 34 de 2011 y la 21 de 2012, han ayudado, pero falta todavía”, admite.

El objetivo, dice Castillo, es contar con cuatro hospitales capaces de resolver la atención de estos usuarios, especialmente respecto de cirugías y atención médica compleja que puedan necesitar.

La apuesta es contar con centros especializados en el Hospital Las Higueras de Talcahuano, en el Sótero del Río, el Hospital Van Buren y el Hospital de La Serena, que puedan dar atención quirúrgica.

Hoy no hay reconocimiento de prestaciones individuales para personas trans. Castillo señala que ante eso, se han homologado a otras prestaciones vigentes en Fonasa, como algunas cirugías. “No son prestaciones frecuentes, son muy específicas y complejas. Esperamos que durante este año las podamos crear, pero mientras tanto y para no hacer esperar más a los usuarios, se homologan. Sí podemos decir que estamos atendiendo a cada vez más personas y están siendo respetados”, asegura.

Al no existir una política pública específica, que la ley tampoco consideró, acota Galaz, todo lo referente  a la salud de la población trans se asumen según voluntad de los hospitales. “Son guiados generalmente por la visión de quien está a la cabeza que privilegia la idea de derecho. Pero aún hay mucha resistencia en el sentido que hay profesionales que cuestionan que sea una necesidad de ámbito medico de salud pública, lo consideran como algo estético. Por eso se requiere la sensibilización interna de entender que no es solo estético, sino de derecho de salud”.

Para más antecedentes sobre la temática trans visitar el Especial Transición.



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