Derribando barreras sociales: del Oscar a la Ley de Identidad de Género

Una mujer fantástica, película de Sebastián Lelio.

Desde 2013 esperaba en el Congreso la aprobación de la ley que finalmente este año se logró. Todo en un escenario social en el que se comenzó a hablar y conocer sobre la realidad de la población trans en Chile, hasta ahora masivamente desconocida.


En enero de este año al interior de vagones de la línea 2 del Metro de Santiago se podían ver frases como “Hija, amo tu mirada, amo tu sonrisa, amo tu ser trans y me la juego por el derecho a tu identidad”. Iban acompañadas por cifras que indicaban, por ejemplo, que el 55% de las personas trans en Chile han intentado suicidarse alguna vez a causa del no reconocimiento de su identidad.

La campaña causó revuelo y fuertes comentarios en redes sociales. Muchos también la apoyaron. Dinámica que ejemplifica la tónica que el tema tendría durante 2018: la importante visualización de la realidad de las personas trans.

Fenómeno que tuvo su gran impulso en marzo cuando la película nacional Una Mujer Fantástica, protagonizada por la actriz trans Daniela Vega, ganó el Oscar a la mejor película extranjera.

Gracias a ello, se amplía la mirada hacia los temas de género y las discriminaciones, sostiene Teresa Valdés, socióloga, feminista y coordinadora del Observatorio Género y Equidad. “Se discute el tema de género desde los hombres a las mujeres, y hacia la disidencia sexual, porque todas son acciones motivadas finalmente por condición de género. Lo que está en el núcleo, es una sociedad que da lugares diferenciados y subordina a personas según su género”, recalca.

El reconocimiento de la película y de Vega, permitieron abrir el debate sobre la invisibilización social y discriminación de un grupo de la población, señala Caterine Galaz, investigadora Fondecyt y académica de la Universidad de Chile. “En los últimos dos años de se ha logrado mayor visibilización de sus discriminaciones, el año pasado se cerró el año con la circular tras, la ley de identidad de género es un avance, pese no se consiguió todo, porque muchos niños quedaron en una situación de limbo”.

El 2018 fue además un año en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un importante anunció al señalar que la “incongruencia de género” ya no formará parte del capítulo de las enfermedades mentales, clasificación en la que estuvo por décadas. Modificación que el organismo precisó fue para derribar “la antigua clasificación que generaba un gran estigma”.

Se dieron pasos importantes este año para brindar más derechos a ese grupo, dice Galaz. Pero además, se generó mucho debate. “El tema se visibiliza y la gente empieza a hablar más. La despatologización de la OMS fue un golpe muy importante, pese a que en el ámbito medico que aún algunos profesionales piensan que es una enfermedad”.

Año histórico

Se instaló en la agenda pública y política la necesidad de aprobar la Ley de Identidad de Género. El proyecto estaba desde el año 2013 en el Congreso, y buscaba reconocer y dar protección al derecho a la identidad de género, la que finalmente se aprobó y promulgó estos meses.

“El 2018 estuvo marcado por momentos históricos en cuanto al reconocimiento del derecho a la identidad de género de la personas trans”, reconoce Constanza Valdés abogada y activista trans. Se dieron a conocer sentencias que iban en la línea correcta en cuanto al cambio de sexo registral, resalta, “sin tener que solicitarles certificados psicológicos, psiquiátricos ni que hayan pasado anteriormente por alguna operación genital”.

Por primera vez la Corte Suprema autorizó el cambio de nombre y sexo legal de una persona trans sin necesidad de cirugías. Por otro, el Demre permitió a estudiantes trans rendir la PSU con su nombre y sexo social, a lo que se sumaron otras casas de estudios.

Un año de avances, pero que también deja ciertos aspectos que no se solucionaron como qué ocurre con los menores de 14 años, la necesidad de presentar testigos que indica la nueva ley, entre otros, destaca Valdés. “Pero el gran objetivo fue por fin promulgar y publicar la ley de identidad de género”.

Además, hubo una visibilización exponencial la realidad trans. Muchos medios de comunicación comenzaron hablar de la discriminación de las personas trans, “se comenzó hablar de los policlínicos de identidad de género que hay en todo Chile también se comenzaron a visibilizar”, sostiene Valdés.

El 2018 en cuanto a diversidad fue el año de la comunidad trans, particularmente por todos esos hitos, porque otras leyes como el matrimonio igualitario o la adopción homoparental, no han avanzado nada, ninguno ha tenido tanto revuelo como fue el proyecto de identidad de género. Ganamos muchas cosas que hace dos o tres años eran completamente impensables. Sobre todo entendiendo el panorama político actual”, dice Valdés.



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