La historia del doctor Jorge Rojas, fundador de Coaniquem e impulsor de la eliminación de los fuegos artificiales

Autor: Carlos Montes

A 40 años de la fundación del organismo impulsado por Rojas, la institución logró la promulgación de la ley que desde el año 2000 prohíbe la venta de productos pirotécnicos. La norma permitió que de cientos de niños quemados en estas fechas, la cifra bajara a solo cinco anuales.


La Corporación de Ayuda al Niño Quemado (Coaniquem) fue creada oficialmente el 19 de abril de 1979 en Santiago, hace casi 40 años. Nace de parte de un grupo de profesionales de la salud, liderados por el doctor Jorge Rojas Zegers. Hoy cuenta con tres centros de atención en Chile, totalizando más de 8.000 pacientes en la actualidad y más de 120.000 en su historia. El modelo de trabajo y rehabilitación fue replicado en toda América.

Rojas, cuenta a Qué Pasa que la historia de Coaniquem se remonta al año 76, “cuando tuve un paciente con quemaduras de un 68% del cuerpo, era un niño de seis años. Esto era sumamente grave en esa época, un paciente así no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. Un sábado terminé un curso internacional y el niño se quemó un domingo, y en ese curso nos enseñaron tratamientos que aún no se conocían en Chile. En esa época yo tenía 29 años, y estaba terminando mi especialidad de cirujano infantil en el Hospital Roberto del Río. En 100 días el niño estaba en su casa. Son homo injertos, de donantes. En ese minuto en el mundo estaba empezando el concepto de rehabilitación de pacientes con quemaduras. Nosotros empezamos a hacer el procedimiento y la evolución fue muy exitosa. Logramos que viviera y y tuviera una buena calidad de vida. Hoy esa persona está bien, tiene un poco más de 40 años”.

En un principio los apoyó el doctor Carlos Aguirre, director del Hospital Roberto del Río. “pero llegó un punto que no teníamos plata y no podíamos seguir financiando el proyecto nosotros mismos. Junto a Sergio Domínguez, actual fiscal de Coaniquem, creamos los estatutos e invitamos al doctor Ricardo Ayala, que hoy es el jefe de cirugía. Han mantenido su compromiso por más de 40 años”, relata Rojas.

En Pudahuel nació el primer centro de Coaniquem, “porque queríamos estar cerca del aeropuerto para que lleguen los enfermos del extranjero, y estar cerca de las carreteras, por la conectividad. Necesitábamos un terreno de tres hectáreas para desarrollarlo, y que pudiera crecer. Esa sede sigue hasta hoy, es la original. Al principio éramos un programa de la comuna de Pudahuel, luego un programa Metropolitano, y después empezaron a llegar personas de provincia. Todo a pulso. Luego un programa País, construimos Casa Abierta, una red de 20 oficinas regionales, que ayudan a generar recursos y coordinar la venida de los niños para atenderse con nosotros”, explica el doctor.

Hoy los fuegos de artificio están prohibidos para público general.  “La campaña de terminar con la venta de fuegos artificiales fue de Coaniquem. Hace más de 25 años nos dimos cuenta que llegaban muchos niños grave, quemados por fuegos artificiales y empezamos a hacer una vigilancia epidemiológica, creamos un instructivo que mantenemos hasta ahora. Todos los servicios, públicos y privados, reportan a Coaniquem, niños quemados por fuegos artificiales, la edad del paciente, dónde lo compró, para evaluar los daños. Con este sistema obtuvimos datos duros y fuimos informando a la prensa y se produjo un gran movimiento nacional que terminó el año 2000 con la promulgación de la ley 19.680 que prohíbe el uso de fuegos artificiales y regula los espectáculos pirotécnicos hechos por instituciones responsables con medidas de seguridad adecuadas. Esta ley es única en el mundo, desde que se aprobó hemos visto que los fuegos de artificiales ya no causan daño, tenemos un promedio de 5 o 6 casos anuales en el período del 6 de diciembre al 6 de enero. Es un logro gigantesco”. Dice que Chile fue pionero en el mundo en esta estadística.

Atención en el norte, centro y sur de Chile

Coaniquem hoy está presente en toda Latinoamérica. “Creamos programas en conjunto con los clubes rotarios de distintos países, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Nuestro primer paso internacional fueron siete países que se incorporaron a los beneficios de Coaniquem enviando niños. Esos siete países se convirtieron en 20, y hoy tenemos un programa en toda Latinoamérica, Centro América, México, Puerto Rico, con más de 500 profesionales con un sistema de trasferencia tecnológica muy potente. Coaniquem es el líder de la región. También en muchos Estados de Estados Unidos, incluido alianzas con universidades”, señala Rojas.

Hoy atienden a más de 8.000 niños en todo Chile. “Tenemos tres centros. Santiago, Antofagasta y Puerto Montt. Atendemos 1.000 pacientes en Antofagasta al año, 1.000 en Puerto Montt y 6.000 en Santiago. Estamos empeñados en subir a 1.500 en cada uno de los centros de región y a 7.000 en Santiago. Tenemos cuatro características, sin lista de espera, sin rechazo, sin cobro y con seguimiento. Es único. El financiamiento proviene, de un 40% aproximado de un convenio con el Ministerio de Salud y el resto lo genera Coaniquem, a través de colectas, reciclaje de vidrios (la campaña tiene casi 25 años) y más de 70.000 personas aportan mensualmente”, dice Rojas Zegers.

“Si bien el número de pacientes ha aumentado, el número de quemados ha bajado a la mitad. Las necesidades son muchas aún. Coaniquem no solo atiende quemaduras, atiende cualquier cicatriz, mordeduras de perro, secuelas de cirugías. Siempre en niños hasta los 20 años. Después seguimos con ellos hasta que podamos seguir ayudándolos. Una buena opción para gente mayor son las mutuales de seguridad”, finaliza Rojas.



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