El exministro peruano que presidió la COP de Lima en 2014: “Un año es un tiempo suficiente para organizar la cumbre”

Según Manuel Pulgar-Vidal, su gobierno presentó la petición para organizar la cita climática en Lima poco antes de la COP 19 de Varsovia. "Seguro Chile la puede organizar en esos tiempos”.


Manuel Pulgar-Vidal es abogado ambientalista y Líder de la Práctica Global de Clima y Energía de WWF, pero hace cinco años, mientras era ministro del Medioambiente de Perú, presidió la COP20 que se realizó en Lima.

Desde su experiencia como presidente de esa reunión, cuenta a Qué Pasa cómo lograron organizarla en un año y cuáles son los beneficios que a su juicio puede traer a Chile, el próximo organizador de la COP25 que se realizará en diciembre de este año en Santiago.

La COP es un tema complejo, reconoce, pero asegura que trae consigo beneficios de tipo políticos y económicos para el país que la organiza y preside; no solo por los servicios que se expenden, sino por la canalización de recursos internacionales y el legado histórico de la participación y contribución del país anfitrión a la lucha contra el cambio climático en el mundo.

Pulgar-Vidal cuenta que en la COP de Lima recibieron alrededor de 16 mil personas pero que ahora, el promedio es de 20 a 25 mil personas. En esa oportunidad, tuvieron un año para preparar la cumbre. “Un año es un tiempo suficiente. Presentamos la petición un poco antes de la COP 19 de Varsovia y cuando estábamos en la reunión nos confirmaron la presidencia. Seguro Chile la puede organizar en esos tiempos”, advierte.

¿Cuánto le costó a Perú la realización de la COP20? “Una COP cuesta entre 70 y 90 millones de dólares. A nosotros nos costó 90, porque no contábamos con centro de convenciones. La hicimos en el Cuartel General del Ejército de Lima, nos cedieron un espacio y tuvimos que armar ahí las instalaciones. Entre 65 y 70 millones de dólares fueron del Tesoro Público, el resto cooperación internacional, principalmente de los estados. También se genera ingresos por la venta de espacios a países que quieren instalar sus propios pabellones, por arriendo de oficinas”, señala.

En el caso de Perú, toda la logística estuvo a cargo de una empresa privada, de origen francés, llamada GL Events, pero con presencia en varios países del mundo, incluido Chile. La misma empresa, estuvo después a cargo de la COP21 en Francia y la COP 22 en Marruecos.

Respecto del aspecto que más complejidades tuvo a nivel de organización, Pulgar-Vidal dice que para el país que preside “todo tiene un nivel de complejidad, por un lado está el transporte, la seguridad, los ingresos, aeropuertos, alojamiento y por otro, el estar al frente de las negociación porque el país organizador debe impulsar la discusión y los acuerdos”.

El país que tiene la presidencia, dice el exministro, debe aprovechar este impulso y lograr la consolidación de sus propias políticas medioambientales.

Son varios frentes en los que tiene que estar el país anfitrión, además de la logística y el logro de los acuerdos, debe estar atento a las comunicación de su trabajo, darle una identidad al evento; entregar información y apoyar a la prensa, mantener relación con los ciudadanos, comunidades indígenas, organizaciones científicas, la academia, la empresa y los privados, los gobiernos regionales, los municipios. “Si se arman buenos equipos, estoy seguro que Chile lo hará muy bien”, admite. Es más agrega, una instancia como esta es un buen momento para trabajar nuevas metas con el sector empresarial chilenos, con la generación de energías renovables, de municipios y ciudades sostenibles, dice el abogado.

“Hoy, ya tenemos el Acuerdo de París. A Chile, en esta COP25 a Chile le toca el momento político de la ambición. Lograr que los países miembros definan sus planes climáticos más ambicioso para implementar en el 2020. Ese es el reto. El mundo ha hecho buenas cosas, hay acciones concretas, pero no es suficiente. Si seguimos actuando como venimos no lograremos reducir en 1,5 grados la temperatura”, señala Pulgar Vidal.



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