“Hawking me enseñó a confiar en mis instintos mientras los cuestionaba”

Christophe Galfard, doctor en Física de la U. de Cambridge, aterrizó en Chile para participar este miércoles en la versión local del encuentro Hay Festival.

A cada lugar que visita, el francés Christophe Galfard es presentado como “el discípulo de Stephen Hawking”. Sin embargo, dice que eso no le molesta. “Es verdad y estoy muy orgulloso de hacerlo”, afirma en conversación con Qué Pasa. Pero a continuación, marca distancia: “Eso no significa que no tenga ideas propias o que sepa absolutamente todo lo que pesaba Stephen.  Tampoco que esté de acuerdo con él en todo!”.

Stephen Hawking

Galfard obtuvo un doctorado en Física Teórica en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), donde tuvo la oportunidad de conocer a Hawking, quien fue su supervisor y junto a quien estudió durante varios años los agujeros negros y el origen del Universo.

Pese a eso, tras terminar su doctorado decidió dejar las aulas universitarias y dedicarse a difundir el conocimiento científico al público general. Eso lo ha llevado a recorrer el mundo dictando charlas y talleres. Así fue como llegó a Santiago de Chile, donde participará este miércoles 7 de noviembre en la versión local del encuentro Hay Festival Forum Santiago presentado por SURA.

El científico se presentará en forma gratuita en el teatro San Ginés, a las 18.00, con la charla titulada “El Universo en tu mano”, al igual que su más reciente libro de divulgación, traducido a 21 idiomas. En conversación con Qué Pasa, aborda su relación con Hawking y el rol que compete hoy a los científicos, en una sociedad marcada por la difusión de informaciones falsas a través de las redes digitales.

¿Cuál ha sido la influencia que ejerció sobre usted Stephen Hawking? ¿Qué fue lo que más lo marcó de su personalidad y su trabajo?

Basicamente me enseño como pensar sobre el Universo, como confiar en mis instintos mientras los cuestionaba. De eso se trata la ciencia: estás navegando territorios inexplorados usando solo tu imaginación, por lo que debes confiar en ti mismo, pero al mismo tiempo no ser muy pretencioso, porque la naturaleza es muy extraña.  Stephen nunca abandonó nada, su tenacidad fue legendaria. Yo realmente admiro como dedicó completamente su vida al conocimiento y a la humanidad.

En la actualidad, ¿cuáles son los tópicos más apasionantes y profundos de la Física?

Desde mi punto de vista, descubrir qué es la materia oscura y encontrar vida extraterrestre son los más emocionantes.

Tu libro El Universo en tu mano ha recibido buenas críticas. ¿Cómo lo haces para traducir teorías complejas y abstractas a un lenguaje más cercano y amigable?

Gracias a  que cuento historias. Mis libros no son libros de instrucción. Son una introducción al conocimiento moderno que ayudan a entender todos los otros libros que existen, para que las personas tengan una visión general de lo que se conoce. Sin términos técnicos, sin ecuaciones. Es solo un viaje mental. Creo que a los lectores les gusta eso porque la imaginación es su mejor herramienta para entender las cosas.

¿Cuáles han sido las preguntas más interesantes que te han hecho en tus charlas y presentaciones a público general?

Las preguntas más interesantes son las más simples, a las que no sabemos la respuesta. Pueden relacionarse con la naturaleza del espacio y el tiempo, con el extraño comportamiento de las partículas cuánticas, con los universos paralelos. Me gustan mucho estas preguntas porque, en lugar de tener una respuesta para dar, trato de alimentar el poder de la imaginación de las personas.

En un mundo donde las noticias falsas y la pseudociencia se difunden por internet, ¿los académicos tienen un rol que jugar?

Sí que lo tenemos. Nuestra función es aclarar lo que se sabe y lo que no, a diario, pero lo más importante es enseñarle al público general a no dejarse engañar por lo que es falso, incluso aunque sea atractivo. El rol de los académicos, creo, no es solo decirle a la gente lo que está bien y lo que está mal, sino sobre todo para dar a todos los medios para que se hagan su propia opinión de buena fe.

 



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