“Las denuncias ciudadanas no son un acto heroico, sino una actividad cotidiana que fortalecen la democracia”

La abogada habló con Qué Pasa acerca de Chileleaks, la nueva plataforma de denuncias ciudadanas anónimas que lanzó junto a Ciudadanía Inteligente. Habla sobre su amistad con Julian Assange y cómo su experiencia llevó a crear una plataforma que protege la identidad de las fuentes.

La nueva directora ejecutiva de Ciudadanía Inteligente, Renata Ávila, abogada guatemalteca especializada en tecnología y protección de datos, empezó a acercarse a este campo en el 2000, cuando empezó a investigar la censura en internet junto al Berkman Klein Center de la Universidad de Harvard.

Estudiando este tema conoció a Julian Assange, periodista y programador australiano, con quien tiene una amistad que dura hasta el día de hoy. Incluso, Ávila formó parte de la defensa de Assange cuando su sitio, Wikileaks, publicó Collateral Murder, video que muestra el ataque de 12 iraquíes y periodistas de la agencia Reuters por parte del ejército estadounidense.

En diciembre, Ciudadanía Inteligente lanzó Chileleaks, plataforma que permite a cualquier ciudadano realizar una denuncia de forma anónima para que luego los medios de comunicación lo investiguen.

¿Qué influencia tiene el caso de Wikileaks en Chileleaks?

 Las plataformas de filtración anónima son el bebé de Julian Assange, él viene de la comunidad de los Cypherpunks y esa comunidad empezó a usar el cifrado como un mecanismo de resistencia y para la redistribución de poder. Cuando Assange vivía en África se dio cuenta que a los periodistas los estaban matando y a las fuentes también. Así que utilizó esa tecnología para proteger los datos de sus fuentes.

Él, con su inteligencia, podría ser millonario, podría haber desarrollado tecnologías súper sofisticadas para bancos o para sistemas informáticos de militares. A mí me resulta increíble que al día de hoy, un país como Inglaterra, con la complicidad de toda Europa y con la complicidad de Estados Unidos, tenga hace seis años a una persona restringida de su libertada (reside en la embajada de Venezuela en Inglaterra), a pesar de que las Naciones Unidas ha dicho que su detención es arbitraria.

El eslabón que a Wikileaks le falta y que le falta a todas las plataformas de filtraciones, es tratar de ver las denuncias ciudadanas no como un acto heroico, sino como una actividad cotidiana que fortalece la democracia.

Con Chileleaks ese fue el propósito. Quisimos poner énfasis en una campaña que hiciera ver que la sociedad chilena tiene un problema con las coimas, algo que pasa cotidianamente. Así, combinamos una plataforma amigable, usable, con un problema común para acercar a la gente la posibilidad de reportar esas irregularidades. También habilitamos a la ciudadanía para que puedan elegir qué medio de su confianza va a investigar su denuncia.

¿Cómo se hace el filtro entre los casos reales y los que no lo son?

Como eso excede las competencias de una organización dedicada a fortalecer la democracia, creemos que las personas más indicadas para llevar a cabo esa función son los periodistas. Los medios son los que deberán hacer esa labor. Nuestra labor se limita a entregar una plataforma segura, confiable y usable.

¿Los medios van a conocer los datos de los denunciantes?

No, el chiste de la plataforma es permitir denuncias anónimas. Los medios solo tendrán el control del contenido.

¿Ya han recibido denuncias?

Empezamos en diciembre y vamos a tener pronto una reunión para ver cómo va marchando la cosa. Pero yo invito a toda la ciudadanía chilena que está harta de las coimas, que denuncie, es privado y mucho más rápido que hacer una denuncia con nombre y apellido. El proceso te va a llevar como 30 minutos, mucho menos que un capítulo de Netflix y si se trata de fortalecer la democracia, entonces vale la pena.

Hablando de Netflix, ¿qué relación tienes con las redes sociales?

Yo no tengo una cuenta en Facebook, muchos me dicen que es imposible. Nací y viví la mayor parte de mi vida sin Facebook y viví mucho más tranquila de lo que viven las personas hoy. Debemos repensar si realmente las necesitamos (las redes sociales), por qué las necesitamos y si no las podemos reemplazar con algo que no nos dañen.

¿Crees que las redes sociales nos dañan?

No es que yo lo crea, está científicamente probado en varios estudios que se está convirtiendo en un problema de salud pública para niñas y adolescentes en cuestiones de percepción de imagen, por ejemplo.

La gente no entiende la gravedad del asunto porque también ellos controlan lo que ves y no ves. Y la mayoría de las personas están recibiendo sus noticias a través de las mismas redes sociales. La labor de concientización se hace muy complicada si ellos tienen el monopolio de la plataforma. Mataron la web.

¿Cuál es realmente la gravedad de que estas compañías tengan nuestros datos?

Debemos dejar de pensar individualmente. Es la suma de colectivos y los colectivos a los que representas y cómo esos colectivos son al final los que pueden detener graves abusos de gobierno o de una compañía y cómo ellos tienen la posibilidad de predecir y neutralizar una acción colectiva. Y así destruir la idea de democracia tal y como la conocemos. El problema es más bien estructural, menos individual.

Entonces, ¿recomiendas no tener redes sociales?

No todas las redes sociales son iguales. Hay redes sociales descentralizadas que puedes tener en tu servidor, como Mastodon. Al final todos dicen “es que ahí están todos”, pero quiénes están en tus redes sociales, usualmente la gente que está cerca de ti. No hay nada que no pueda reemplazarse por algo local, descentralizado y localmente manejado donde no haya publicidad y tú tengas el control de tus datos.



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