Niños menores de cinco años pueden tener una carga viral hasta 100 veces mayor que los adultos, según estudio

Una investigación encontró una alta carga viral en la nariz y garganta de los niños, sugiriendo que su papel en la propagación de la enfermedad es mucho mayor de lo que se piensa. Sin embargo, expertos dicen que todavía faltan pruebas.


La segunda quincena de junio, uno de los habituales campamentos de verano en Georgia (EE.UU.) fue protagonista del último episodio de contagio masivo de coronavirus. Según el Centers for Disease Control and Prevention (CDC), 260 personas, en su mayoría niños, dieron positivo tras asistir a la actividad a pesar que en el sitio se impusieran la mayoría -no todas- de las medidas para prevenir esta situación.

En el informe se detalla que un total de 597 personas asistieron al campamento de verano, y de ellos el 76 por ciento fueron positivos, sugiriendo que los niños podrían desempeñar un papel más importante del que se piensa en la transmisión de la enfermedad.

El campamento requería que los miembros del personal usaran máscaras de tela, pero no extendió ese requisito a los campistas. Las ventanas y puertas no se dejaron abiertas para aumentar la ventilación en los edificios del campamento, y los niños durmieron en las mismas cabañas.

“Estos hallazgos demuestran que el SARS-CoV-2 se propagó de manera eficiente en un entorno nocturno centrado en la juventud, lo que resulta en altas tasas de ataque entre personas de todos los grupos de edad, a pesar de los esfuerzos de los funcionarios del campamento para implementar las estrategias más recomendadas para prevenir la transmisión”, señala el informe.

Según los resultados de la prueba, la tasa de ataque de Covid-19 fue del 44%, pero más alta para los niños entre 6 y 10 años y quienes se quedaron más tiempo en el campamento, incluidos los empleados.

Hoy, Georgia está experimentando un gran brote de Covid-19, y se reportan más de 3.300 casos nuevos diarios.

Incertidumbre

Actualmente la evidencia es mixta sobre las probabilidades de infección en niños cuando se exponen al virus. Tampoco hay datos suficientes para determinar qué papel juegan en la propagación entre ellos y los adultos, una pregunta vital en relación a las aperturas de las escuelas, ya que profesores y otros estarán expuestos durante varias horas al día.

La mayoría de los niños diagnosticados con Covid-19 experimentan síntomas leves, como fiebre y tos, o ningún síntoma. En Chile, las autoridades aún no han determinado la fecha de vuelta a clases, aunque existe un plan que se sabe será gradual y voluntario por un tiempo para las familias, y en donde el el Mineduc entregará 3,7 millones de mascarillas, 28 mil kits sanitarios y 450 mil escudos faciales.

Ya en abril la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó la atención sobre los contagios en niños y su papel como posible vector de contagio, aunque los estudios eran preliminares.

Según los CDC, sólo el 7% de los casos de Covid-19 en los EE.UU., y menos del 0.1% de las muertes relacionadas, han ocurrido en personas menores de 18 años. En Chile, según el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud, se reportaron 6.851 contagios en niños menores de 5 años (3.564 hombres y 3.287 mujeres), con 24 fallecidos entre confirmados y sospechosos, un 0,35 por ciento del total.

Transmisores potenciales

Pero el rol de los niños como un vector de importancia dentro de la cadena de contagio podría ser más importante de lo que se piensa. Así lo señala un estudio que desafía la idea que afirma que los niños más pequeños son de alguna manera menos susceptibles a la infección por SARS-CoV-2, ya que los menores de cinco años portan la misma cantidad de coronavirus o más, en la nariz y la garganta que los niños mayores o adultos.

Para los resultados, publicados en la revista científica JAMA Pediatrics, se evaluó a 145 personas en busca de evidencia del ARN del virus. Tras dividir a sus participantes en tres categorías de edad (niños pequeños, niños mayores y adultos), los investigadores descubrieron que el grupo más joven albergaba entre 10 y 100 veces más virus que los otros dos, aunque no especifica la capacidad de los niños para transmitir la enfermedad a otras personas.

Para determinar la carga viral en los pacientes, los médicos tomaron un hisopo nasofaríngeo estándar y lo analizaron utilizando un método llamado reacción en cadena de polimerasa cuantitativa (qPCR). Durante cada ciclo de qPCR, la cantidad inicialmente pequeña de material genético viral se duplica, lo que lleva a un aumento exponencial. Si hay más material genético en el hisopo al comienzo, se necesitan menos ciclos para alcanzar el llamado umbral de ciclo.

Las muestras recolectadas de niños más pequeños generalmente tenían umbrales de ciclo más bajos, lo que significa que desde el inicio tenían más virus presentes en sus muestras. Los autores del estudio observaron en retrospectiva durante varias semanas, entre fines de marzo y finales de abril, para ver qué tan común era este resultado.

Debido a que se esperaría que las personas con infecciones severas tengan altas cargas virales, el equipo incluyó sólo individuos con síntomas leves o moderados, excluyendo personas con infecciones asintomáticas, aquellas que no podían determinar cuándo habían comenzado sus síntomas y quienes habían experimentado síntomas durante más de una semana antes de la prueba.

Después de dividir a los participantes en los tres grupos de edad, específicamente, niños menores de cinco años, niños entre cinco y 17 años, y adultos de 18 a 65 años, los científicos vieron que los resultados bajos del umbral de ciclo eran consistentes en pacientes más jóvenes, mientras entre niños mayores y adultos eran más comparables entre sí.

El Dr. Michel Serri, infectólogo de la Clínica Dávila, afirma que “es conocido que la población infantil puede ser portadora de distintos virus respiratorios con cargas a veces mucho más altas que la población adulta, pero no necesariamente más sintomática. Por lo tanto, esta investigación es un dato que se debe analizar bien porque se trata de un estudio descriptivo en el que no están diferenciadas las características específicas de cada paciente, sus grupos o si tienen factores de riesgo específicos”.

“De todas maneras es un dato importante, principalmente a tener cuenta en el ingreso a clases o de grupos familiares donde los adultos estén infectados y estos niños puedan ser portadores en su colegio o en otra comunidad infantil”, añade.

El estudio coincide con tras investigaciones preliminares realizadas en Alemania, donde se encontró que 47 niños entre uno y 11 años tenían cargas virales tan altas como las de los adultos; 438 niños en Francia, con puntuaciones de umbral de ciclo similares entre niños asintomáticos y aquellos con síntomas; y el trabajo de investigadores en Corea del Sur, que descubrieron que personas entre 10 y 19 años transmitían la enfermedad con la misma frecuencia que los adultos.

Cabe señalar que los científicos también han recurrido a otras enfermedades para evaluar la probabilidad que los niños transmitan el coronavirus, pero aún faltan pruebas. No existe evidencia que los niños jueguen el mismo papel con este virus que, por ejemplo, el virus de la gripe, en el que está bastante claro que son los principales impulsores de la propagación.

El Dr. Rodrigo Vergara, pediatra infectólogo, especialista en vacunas y Director de la escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, afirma no haber visto un gran número de niños enfermos, pero señala que tuvo contacto con uno de los fallecidos -no confirmado por examen PCR-, que muy probablemente haya tenido la enfermedad.

“Uno tiende a pensar que a mayor carga viral van a contagiar más”, asegura. “El estudio apunta a confirmar el hecho que los niños tengan una carga viral más alta que grupos de otras edades, y al mismo tiempo es posible que tengan una mayor tolerancia al virus”, puntualiza.

“Se han hecho varios estudios en niños pero al no tener tantos casos en número, aún no sabemos por qué se han infectado menos. Las cifras siguen siendo bajas en cuanto a letalidad, pero si hacemos una comparación con adultos jóvenes no es tan bajo, y ellos sí se han enfermado aún más”.

No está clara cuál es la razón. Puede ser que las moléculas que generan daño estén menos presentes en los niños, pero no se sabe por qué”, sostiene.

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