No hay preguntas tontas

Eclipse

La ciencia y la tecnología cada vez toman mayor protagonismo en Chile. Aún más con la puesta en marcha del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación que ya lleva casi 6 meses de vida, (aunque entrará oficialmente en funcionamiento a fines de este año). Y que promete aumentar el presupuesto destinado a investigación, desarrollo e innovación; a contar con una ley de transferencia tecnológica; a evitar el éxodo de cerebros; a descentralizar la gestión; y por sobre todo acercar la ciencia y la tecnología a todas las personas. En ese sentido la divulgación científica juega un rol fundamental.

Pero, ¿qué tanto sabemos l@s chilen@s? ¿Hay una  cultura y educación científica en el país? ¿Qué rol juegan los medios de comunicación y las redes sociales en esta misión? ¿Hay científic@s que estén abriendo sus laboratorios y sus conocimientos al público en general, bajándose del olimpo a un ámbito terrenal que sea comprendido por todos? ¿Podemos realmente democratizar la ciencia?

Importantes descubrimientos nacionales muchas veces ocupan la portada del diario más popular de Chile, Las Últimas Noticias. O vemos al astrónomo José Maza llenando el Teatro Caupolicán o La Tortuga de Talcahuano con 5.000 personas que quieren escuchar del Universo. O cada vez más hay espacios radiales o reportajes dedicados al eclipse total de Sol del próximo 2 de julio o a cubrir alguna noticia de ciencia y tecnología. Pero pareciera que no fuera suficiente.

El mejor ejemplo de esto, es lo que sucedió el pasado 14 de junio en el programa "No culpes a la noche" emitido en TVN. El periodista y conductor del espacio, Matías del Río le preguntó a su entrevistado, José Maza, sobre el eclipse total de Sol: "¿Hay alguna posibilidad que esto falle o esta trayectoria está matemáticamente calculada que tiene que ser por ahí?". Maza inmediatamente soltó una carcajada. Y respondió: "Si hubiera alguna variación todos los astrónomos nos tendríamos que ir para la casa".

Esta pregunta coronó a Matías del Río como el principal Trending Topic (lo más comentado) en Twitter, recibiendo miles de burlas. Pero, las críticas fueron ¿por no haberse preparado para la entrevista? ¿por preguntar algo que él debería saber? ¿por hacer una pregunta tonta? ¿porque Maza se río en su cara? Quizás ninguna o todas las anteriores.

Esto demuestra que en Chile aún falta mucho para tener una cultura científica. A pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo en diversos ámbitos, aún la ciencia y la tecnología no están instaladas en las casas ni en las cabezas de l@s chilen@s. Matías del Río puede tener esa duda y es válida, al igual que la puede tener una persona que no es periodista o está más o tal vez menos preparado. No hay preguntas tontas, sino como dice el dicho "tontos que no se atreven a preguntar".

¿Podría él tal vez representar al común de la gente que no sabe nada de un eclipse o de ciencia? ¿O estamos frente a la falta de especialización de periodistas? ¿O un científico de renombre no debe reírse frente a una pregunta que parece tonta, pero que es válida?

Este hecho nos abre un desafío enorme como comunicadores de ciencia, pero también a l@s científic@s, institutos, universidades, medios de comunicación, redes sociales y al mismísimo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Falta aún un largo camino por recorrer.  Y hay que tener claro que "sin difusión no existes" y la ciencia y la tecnología la necesitan más que nunca. Sacar el conocimiento a "la calle" es necesario y fundamental.

A esto se suman las críticas públicas que han recibido los matinales de la TV chilena, que en cuatro horas de contenidos, no dedican ni 10 minutos a segmentos de ciencia y tecnología. Pero sí le dan tribuna a la pseudociencia, a ovnis, duendes, fantasmas o más alarmante aún: a los antivacunas, lo que sólo sirve para desinformar a la población en vez de generar conocimiento. Hay mucho espacio para charlatanes también que refutan toda ciencia.

Tenemos una oportunidad única como país para que a la ciencia y la tecnología tenga el verdadero protagonismo que merece, completo y no a medias. No sólo porque estamos en los ojos del mundo, porque somos la capital mundial de la astronomía y en 2025 tendremos el 70% de la observación mundial; no sólo porque en diciembre seremos sede de la COP25, la cumbre de Cambio Climático internacional más importante; no sólo porque lideramos en áreas marinas protegidas y parques naturales; no sólo porque tenemos investigación Antártica de primer nivel; no sólo porque somos de los países con más volcanes del mundo; no sólo porque tenemos el sitio arqueológico más antiguo de América en Monteverde; no sólo porque tenemos las momias Chinchorro, las más antiguas de la Humanidad incluso más que las egipcias; y no sólo porque tenemos los mayores yacimientos paleontológicos de Sudamérica con huellas de dinosaurios y especies marinas con millones de años. ¿Qué estamos esperando?

Necesitamos que nuestra sociedad entienda, se informe, valore y promocione esta gran riqueza que tenemos en nuestros laboratorios naturales y por eso debe crearse una estrategia nacional que abarque distintos sectores para hacer que se invierta de verdad en ciencia y la tecnología, y en su divulgación, para que de esta forma llegue a ser algo tangible, entretenido, apasionante y transversal para todos y todas.  Construyamos juntos una cultura y educación científica en Chile de verdad.

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