Nueva tendencia del Coaching Nutricional dice adiós a las dietas tradicionales

No es un curso de alimentación saludable, ni de recetas atractivas, ni mágicas. Es un nuevo método que considera al paciente con su entorno, fortalezas, barreras y objetivos. Aplicado por profesionales con formación de pregrado certificados para apoyar ese cambio.


Pacientes con diabetes, problemas cardiovasculares o digestivos. Quienes desean mejorar su rendimiento deportivo. Mujeres embarazadas. Personas que buscan bajar de peso. Por distintas razones se puede acudir a un nutricionista. La dinámica es simple: en una habitación, un escritorio separa al especialista del paciente, el que llega esperando recibir una indicación alimentaria.

Ese proceso se reduce muchas veces a la transmisión de consejos informativos. Pero no involucra al paciente como agente activo en la gestión de dicho cambio. Información de calorías, alimentos y porciones recomendadas, entre otros. Sin embargo, una nueva disciplina en el campo nutricional comienza a insertarse de a poco en la escena chilena, pretendiendo transformar el ejercicio tradicional del trato paciente-especialista. Se trata del Coaching Nutricional.

Si bien el Coaching Nutricional trabaja estimulando, guiando e induciendo el cambio de conductas ligadas a la alimentación en el paciente, al igual que el ejercicio tradicional de la nutrición, esta metodología va más allá del ámbito de los alimentos. Las dietas estrictas y pautas estructuradas no son parte de este método. Más bien, la clave de su éxito es centrarse en el paciente como agente de su propio cambio.

Autocuidado

“En el coaching nutricional lo fundamental es escuchar al paciente, generar la confianza necesaria que permita guiarlo en la identificación de sus fortalezas, debilidades y motivaciones para generar el cambio”, explica Ximena Martínez, nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad Red de Salud UC CHRISTUS.

De esta forma, se fomenta una mayor responsabilidad respecto del autocuidado. Esta metodología, dice Martínez, va más allá del ámbito de los alimentos, ya que el acto de “comer” va acompañado de emociones, como por ejemplo, alegría, felicidad, tristeza o angustia, “que nos pueden llevar a ciertas conductas que boicotean el logro nuestros objetivos”.

Según comenta Jessica Moya, académica la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián y autora del artículo Coaching nutricional y motivación para el cambio de conducta alimentaria, publicado en la última edición de la Revista Chilena de Nutrición, existen “profundas diferencias” entre el protocolo actual realizado en las consultas nutricionales y esta disciplina. “Las condiciones del sistema de salud actual privilegian el rendimiento en el número de atenciones más que la calidad de las relaciones interpersonales que pueden potenciarse entre los actores participantes de una relación de ayuda, y que son claves al momento de lograr adherencia al tratamiento y la mantención de los cambios de conducta en el tiempo”, asegura.

Conforme explica la autora en el artículo, aún existen diversas interrogantes por resolver que se desprenden del ejercicio tradicional de la nutrición en Chile. Dentro de ellas destaca el tiempo que actualmente invierten los profesionales del área para conocer a sus pacientes, antes de dedicarse a entregar una pauta alimentaria, que sea realmente acorde a lo que necesitan según sus herramientas cognitivas, emocionales y psicomotrices. Argumento que comparte Martínez.

“Es muy importante valorar cuál es la disposición que el propio paciente tiene para cambiar sus malos hábitos (…) La idea es ofrecer opciones donde el paciente tenga la libertad de elegir y planificar su alimentación según sus preferencias, cultura, religión y sus patologías asociadas al exceso de peso. Esto último es muy importante, ya que uno de los errores más comunes en el coaching nutricional, cuando no es bien aplicado o no es guiado por un profesional nutricionista, es no considerar el efecto metabólico que los alimentos tienen en nuestro organismo”, explica Martínez.

Certificación

Actualmente esta disciplina está recién insertándose en Chile. El objetivo de proponer un cambio de paradigma respecto a cómo se entiende el ejercicio profesional de la nutrición y la dinámica especialista-paciente, en la que es especialmente relevante la promoción de un espacio educativo con tal de mejorar la calidad de vida del paciente y prevenir distintas condiciones de salud.

Para ejercerlo, aclara Moya, se necesita de profesionales certificados. En Estados Unidos y Europa, la figura del “health coach” ya se aplica como un profesional de la salud que acompaña al paciente en el cambio de conducta, una vez que ha recibido las directrices de su tratamiento. “Esto en Chile, aún no existe, y son muy pocos los profesionales de salud que además estén certificados como coach. Esto presenta una oportunidad, pero a la vez tener cuidado con las ofertas de programas en coaching que se ofrecen masivamente sin estar certificados. Un curso de coaching nutricional, no es un curso de alimentación saludable, ni de recetas atractivas y mágicas, ni transformarse en un un guía súper entretenido que te cambie tu vida mágicamente”.

Durante siglos, la forma tradicional de enseñanza consistía en decirle a otro cómo debía hacer las cosas, señala Moya. “En la sala de clases el profesor dictaba y los alumnos escribían, debían repetir y obedecer. Así mismo funcionaba también la metodología en salud. Pero actualmente el proceso educativo está centrado en el alumno y sus distintas formas de aprender. Por lo tanto, así mismo debe modificarse el tratamiento nutricional: centrado en la persona que cambia, considerando toda su dimensionalidad y su entorno, sus fortalezas, barreras y principalmente intereses y objetivos”.

El coaching nutricional para prevenir la obesidad debe ser realizado por un equipo multidisciplinario que apoye al paciente en cada área, “y que esté compuesto por nutriólogos, nutricionistas, psicólogos y kinesiólogos trabajando en conjunto”, indica Moya.



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