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Alejandra Mizala, candidata a rectora de la U. de Chile: “Las tomas no son aceptables como forma de movilización”

La académica y exprorrectora es una de las dos alternativas para la segunda vuelta de la rectoría de la Casa de Bello que se realizará este martes. Sobre los recortes del gobierno de Kast dice que si se concretan, "vamos a poner en cuestión lo que puede pasar con el desarrollo económico del país".

Este martes, entre 9 de la mañana y 5 de la tarde, la U. de Chile estará viviendo la segunda vuelta de la elección que busca al nuevo rector de la casa de estudios. O rectora, porque entre los aspirantes del balotaje está Alejandra Mizala, académica y exprorrectora de Rosa Devés que ganó la primera vuelta con el 42,72% de las preferencias. Para suceder a Rosa Devés primero debe vencer a Francisco Martínez, su contendor y decano de la misma facultad en que trabaja.

¿Qué espera de esta segunda vuelta?

En la primera vuelta tuvimos una votación casi histórica, en parte por el voto electrónico. Es bien importante para la universidad que todos los académicos y académicas se pronuncien en la elección.

Usted pasó a la segunda vuelta en primera vuelta con una buena diferencia, ¿le da cierta ventaja?

Me da cierta ventaja, porque, efectivamente, obtuve bastantes más votos que los otros candidatos. Eso me da tranquilidad y me da una ventaja, sin duda.

¿Logró cerrar apoyos de quienes quedaron en el camino?

Yo he seguido conversando con las unidades académicas. En esta segunda vuelta me focalicé en aquellas que no había alcanzado a visitar en la primera vuelta y siento que han han sido bien recibidas mis propuestas, pero no entré en una negociación con los candidatos que no quedaron para la segunda vuelta.

¿Qué le puede aportar a una posible rectoría?

Llevo más de 37 años en la universidad, he estado en distintos espacios. Soy economista, me formé en la Facultad de Economía y Negocio, luego que hice mi doctorado he trabajado muchos años y desde 2017, el rector Vivaldi en ese minuto, me pidió que formara un nuevo instituto, el de estudio avanzado en educación. y luego también fui prorectora en la gestión de la rectora Devés, eso me permitió conocer las facultades, los institutos, las distintas unidades. Creo saber qué es lo que la universidad necesita para los próximos años, eso es lo que ofrezco, y una capacidad de gestión, además del conocimiento, para llevar a cabo la las tareas.

¿Cómo evalúa la gestión durante el período de Rosa Devés de la cual usted fue parte? Es indefectible que se le asocie a una continudad.

Fui prorrectora hasta el 1 de marzo y la acompañé en su rectoría. Creo que se hicieron cosas bien importantes y estoy orgullosa de eso. Siempre han puesto este sello de la continuidad, pero, ¿qué significa ser continuidad cuando nuestra sociedad y los problemas cambian tanto? Cuando Devés asumió veníamos saliendo de la pandemia, habían procesos constitucionales, un gobierno de izquierda. Ahora enfrentamos desafíos bien distintos: cómo propositivamente enseñamos frente a la inteligencia artificial, también cambios demográficos. En esto de la continuidad, seguir haciendo lo mismo no va responder a esos desafíos.

¿Qué se pudo haber hecho mejor o de otra forma?

Hay cosas que siempre son desafío. Esto no es un problema sólo de la Universidad de Chile ni que se pueda atacar en cuatro años, pero por ejemplo en términos de financiamiento en Chile no hay un financiamiento basal a las universidades del Estado, es muy pequeñito y son relativamente restringidos. Eso significa que lo que entra por gratuidad y lo que pagan nuestros estudiantes financian la la formación, la docencia, pero, ¿cómo se financia la investigación que permite aportar al desarrollo del país?

¿Cuánto afecta en esto el recorte presupuestario que lleva a cabo el gobierno?

Recortar los fondos que ya son muy restringidos... ya estamos hace muchos años en 0,4% del Producto Interno Bruto destinado a la ciencia y eso es muy bajo comparado con países de similar desarrollo al nuestro. Si eso se reduce vamos a poner en cuestión lo que puede pasar con el desarrollo económico del país. Esto no es sólo para que las universidades tengan recursos para que sus académicos investiguen, sino cómo la generación de conocimiento afecta nuestra capacidad de desarrollo.

¿Cuál es su diagnóstico general de la educación pública?

En todos los países la educación pública juega un rol fundamental, es un espacio que no podemos perder, la educación pública es la que tiene la responsabilidad y la obligación de responder al país; para los privados es una opción. La educación pública, y a nivel escolar, es bien importante, ahí es donde se pudiera fortalecer una mayor cohesión social.

¿Cuál es su postura frente a las tomas en la universidad?

Es una mirada bastante generalizada en la universidad: las tomas no son aceptables y es fundamental que nuestros estudiantes tomen conciencia que no son una modalidad aceptable como forma de movilización. Las causas legítimas requieren formas distintas de movilización. Una toma no favorece las causas, porque no se puede imponer una voluntad por sobre el acuerdo de todos los actores de la comunidad. Es muy importante hacia adelante promover espacios de diálogo y dotar a las unidades académicas de herramientas claras para enfrentar los conflictos cuando ocurran.

¿Cómo enfrentaría una toma? ¿Usted fue de las que durmió en la universidad durante el acampe de 2024?

Esa vez no fue una toma, pero estaba aquí y dormimos aquí precisamente para proteger que no hubiera una toma. Lo que hicimos fue conversar muchísimo con nuestros estudiantes, mostrándoles que, efectivamente, son las universidades donde se desarrolla el pensamiento crítico y donde puede haber una voz distinta respecto del gobierno en Netanyahu para decir que no es aceptable lo que está ocurriendo en Gaza. Lo que les tratábamos de explicar a nuestros estudiantes era que romper convenios, que teníamos bien pocos, no era la forma de permitir que salieran voces en contra de lo que Netanyahu está haciendo en Gaza. Fue una conversación interesante, finalmente no tuvimos que ceder y los estudiantes abandonaron la Casa Central tranquilamente.

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