Damaris Abarca, coordinadora de la comisión de Derechos Fundamentales: “Lo que tenemos hoy es una Constitución que enumera mucho pero que garantiza poco”

11/11/2021 FOTOGRAFIAS A DAMARIS ABARCA Mario Tellez / La Tercera

La recientemente electa coordinadora de la comisión de Derechos Fundamentales hace un balance de los cuatro meses de funcionamiento de la Convención y explica los lineamientos de trabajo que en adelante llevará el grupo de 33 convencionales que ella lidera. Aunque transparenta que su agenda personal no interferirá con el trabajo de la comisión, la convencional manifiesta que le gustaría que el proyecto de nueva Constitución incluyera más y nuevos derechos y que, además, se estipulen mecanismos para lograr garantizarlos.




Aunque no se ha cumplido un mes desde que comenzó a ser una de las coordinadoras de la comisión de Derechos Fundamentales de la Convención, la constituyente Damaris Abarca, ajedrecista de profesión, asegura que ya comienza a sentir el liderazgo propio del cargo.

Es jueves y son casi las 19:00. Durante el día, la comisión que Abarca coordina junto al convencional Matías Orellana, recibió diez invitados como parte del proceso de audiencias públicas. Estas intervenciones son uno de los primeros pasos que da la más amplia de las comisiones -compuesta por 33 convencionales-, para entrar en las discusiones y votaciones de fondo que tendrán, como mínimo, sobre 43 derechos detallados en el reglamento general del órgano constituyente.

Para Abarca, convencional independiente por el distrito 15 por un cupo de Convergencia Social, las audiencias, así como también otras instancias de participación popular, son muy relevantes, pues reconoce que le han permitido cuestionarse ciertos temas. “La verdadera escucha pasa por cuestionarte si lo que la otra persona está diciendo cuenta con todos los argumentos razonables para que sea mejor que tu propuesta. Yo sí hago ese ejercicio, en el ajedrez lo hago constantemente”, dice.

Considerando que recientemente se cumplieron cuatro meses desde el inicio del trabajo de la Convención, ¿cómo evalúa este tiempo?

Han sido cuatro meses súper intensos, muy enriquecedores. Nunca había tenido este acercamiento con el mundo político institucional. Ha sido descubrir, aprender muchísimas cosas. A nivel personal ha sido de postergar otras porque yo dejé mi carrera como ajedrecista en stand by y también a nivel dirigencial. Pero la verdad es que siempre ha sido muy bello, muy intenso y también de construir mucho en colectivo.

Cuando era candidata, una de sus banderas de lucha eran justamente los derechos fundamentales. ¿Cómo ha sido ese tránsito de ser candidata a convertirse en la coordinadora de esta comisión?

Mis propuestas esencialmente tenían que ver con reivindicaciones, que en el fondo podamos acceder a ciertas igualdades. Hoy día llevo la coordinación, pero aquí no voy a poner una agenda personal por delante, voy a hacer mis propuestas cuando corresponda. También una bandera de lucha, algo que estamos incorporando -junto al convencional Matías Orellana- es la descentralización, incluso desde los derechos fundamentales, porque, por ejemplo, nosotros que somos de la región de O’Higgins, fuimos la última región, junto con Aysén, en tener una universidad pública, porque muchas veces lo que está más cerca, está más lejos.

¿Cómo percibe a la derecha dentro de la Convención? ¿Cómo evalúa la decisión de los 16 convencionales de desligarse del resto de Vamos por Chile?

Yo -a ellos- les llamo la derecha dialogante, me caen súper bien. Querámoslo o no, más allá de lo que yo pueda pensar, hemos visto actos de boicot, de no avanzar. Yo estoy muy feliz con este grupo. No voy a decir que somos grandes amigos, pero tengo personas con las que me llevo muy bien ahí. Trabajé en Ética, por ejemplo, con Bernardo de la Maza. Lo encuentro una persona súper honorable. Manuel José Ossandón, Bárbara Rebolledo son de mi comisión y votaron por mí para ser coordinadora, de hecho. En el fondo, es una derecha que trae propuestas y eso para mí es súper importante.

Algo que se ha criticado incluso desde antes del funcionamiento de la Convención es que si bien hay derechos incluidos en la actual Constitución, no hay mecanismos para garantizarlos todos. En su opinión, ¿qué se podría hacer para garantizarlos?

Ahí yo creo que dialoga mucho lo que son los Derechos Fundamentales con el sistema de justicia y con el sistema político, porque finalmente si nosotros tenemos un catálogo de mil Derechos Fundamentales , pero no tenemos un Estado solidario, un Estado social, democrático, de derechos que garantice derechos sociales, no nos sirve de nada.

Lo que tenemos hoy en día es una Constitución que tiene 26 numerales en el artículo de Derechos Fundamentales, que enumera mucho, pero poco garantiza. Creo que en cómo dialogan estos distintos espacios y cómo vamos a pasar de un sistema político subsidiario que tenemos hoy en día a un sistema social democrático de derecho puede estar una solución a ese problema.

¿Tiene en mente algún sistema que permita garantizar derechos, algún referente de otro país?

Uno ha analizado constituciones comparadas. Tenemos lo que pasa en América Latina, como la reforma constitucional que hubo en México en 2011, cómo incorporó, por ejemplo, nuevos derechos, entre ellos el deporte. Uno siempre tiende a mirar más lo que pasa en Europa, en España, que ha funcionado muy bien su sistema político. Pero también siento que es muy importante entender cuál es nuestra identidad y quizás no mirar tanto para el lado, porque podemos hacer cosas distintas. Somos la única Convención Constitucional con paridad, la única que incluye escaños reservados. No creo que tengamos tanto miedo de ser creativos en este proceso. No hay que inventar la rueda, porque hay cuestiones que están hechas y que están bien.

Una opción que también se ha discutido es si se debería mantener o no el recurso de protección, específicamente ante las Cortes de Apelaciones. ¿Qué piensa de eso?

Eso es un tema que hay que analizarlo mucho. Yo todavía estoy ahí, discutiendo.

¿No tiene una postura definida todavía?

Es que finalmente el recurso protección es una buena herramienta, pero debería ser para muchos más derechos. Lamentablemente, hoy día en Chile, por ejemplo, no puedes acceder a un recurso de protección por el derecho a la educación, pero sí a la libertad de enseñanza. Entonces, siempre es un problema de desigualdad. Cuando algo es desigual, está mal. Entonces, si el recurso de protección puede proceder para todos los derechos fundamentales, bien. Pero ahí también hay un análisis súper profundo que hay que hacer y yo lo estoy haciendo con mi equipo de asesores.

¿De qué forma cree que a través de garantizar derechos podría concretamente mejorar la calidad de vida de las personas? ¿Qué le gustaría, al final del proceso constituyente, lograr a través de la garantización?

En Chile hay personas que se han muerto esperando una hora al médico. Es muy concreto que hay que hacer filas a las 06.00 de la mañana para que te atiendan incluso años después. Entonces, cuando garantizas un derecho, le estás diciendo a las personas que tienen que acceder a ese derecho de manera oportuna y de calidad. A la salud, a la educación, a las pensiones dignas. Obviamente la Constitución no es la varita mágica que va a resolver inmediatamente el problema. Después las leyes tendrán que hacer su trabajo, los legisladores y todos los órganos del Estado, porque se tienen que poner a disposición de consagrar los DD.FF. Pero va a ser el cimiento para construir esta nueva casa, este nuevo Chile.

Algo que pasa, por ejemplo, cuando alguien se encuentra con que en el reglamento la comisión incluye 43 derechos, es que dicen: “Pero la Constitución tiene que hacer algo corto, que genere lineamientos generales”. ¿Cómo ve eso?

Más allá de que sea larga o corta la Constitución, hay un principio de derecho internacional que es la no regresión. En el fondo, no puedes quitar derechos. Entonces, evidentemente hay que ampliar el catálogo. Evidentemente no es una cuestión liviana, porque en algún momento un derecho se opone a otro, pero sí creo que hay que elevar y consagrar más derechos y deberes. Además, los 43 derechos son las bases, pero no es taxativo. En el fondo, podemos incorporar nuevos o podemos también reducir, eliminar ciertos derechos propuesto.

En esta misma línea, tal como usted adelantaba, de alguna forma las personas esperan que los convencionales trabajen constantemente y, por eso mismo, las expectativas son muy altas. ¿Cómo lo ve?

Eso también yo creo que es un problema de la sociedad en que vivimos, como de una sociedad súper inmediata. Pero también con obviamente un desazón en la ciudadanía, en las comunidades, respecto a que sus derechos han sido vulnerados por muchos años. Y también porque la palabra inconstitucional se nos ha quedado marcada en muchas cosas. Hay muchas cuestiones que han sido inconstitucionales y de alguna manera han quedado en la memoria colectiva. Pero sí creo que la Constitución es el cimiento principal para poder generar otros cambios que van de la mano con las leyes, con las regulaciones futuras.

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