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Opinión: “¿Nos estamos haciendo las preguntas correctas?“, Jaime Arrieta, CEO de Buk

Chile debate cada año cómo incorporar más mujeres al trabajo. Casi nadie pregunta qué encuentran cuando lo hacen. Es hora de cambiar la pregunta.

Hay preguntas que, de tanto repetirse, dejan de cuestionarse. Una de ellas aparece cada año con puntualidad de calendario: ¿cómo incorporamos a más mujeres al mercado laboral? Se financia, se legisla, se debate en paneles y se promete. Es una pregunta legítima, pero puede estar tapando otra más incómoda.

El desempleo femenino en Chile bordea el 9%, persistentemente por encima del masculino, y eso merece atención. Pero hay otro dato que casi nunca aparece en la misma conversación. El problema no es solo cuántas entran, es qué encuentran cuando lo hacen. Impulsar el acceso es fundamental, pero es solo la mitad de la tarea; la otra es garantizar que, una vez dentro, las condiciones de juego sean realmente equitativas.

La Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 de Buk, con datos de más de un millón de trabajadores en América Latina, desmiente la idea de que la brecha se explica por falta de ambición o iniciativa individual. Lo que los datos revelan es un número más silencioso: el 43% de las mujeres identifica el estrés y la sobrecarga como su principal freno de productividad, versus el 35% de los hombres.

Esta brecha no desaparece a medida que ascienden. Entre quienes lideran equipos, casi la mitad de las mujeres reporta que el estrés daña su rendimiento; en los hombres en el mismo cargo, esa cifra baja al 35%. McKinsey llega a conclusiones similares a escala global: el burnout entre mujeres directivas supera al de sus pares masculinos en más de diez puntos porcentuales, y va en aumento.

El patrón es claro. No porque las mujeres sean menos resilientes, sino porque operan en entornos que históricamente no fueron diseñados considerando que quien trabaja también puede ser quien cuida, quien organiza, quien absorbe las demandas invisibles que no aparecen en ningún contrato.

Cada vez que una política pública o una estrategia corporativa se concentra únicamente en cómo hacer que más mujeres entren al mercado laboral, le está faltando una pregunta en la ecuación. El acceso importa, claro que sí. Pero, ¿nos estamos haciendo las preguntas correctas? Sin cambiar las condiciones de lo que hay adentro, el acceso sólo desplaza el problema.

La pregunta correcta no es solo cómo hacer que más mujeres entren al mercado laboral. Es por qué el sistema les cobra un precio que a los hombres no se les cobra. Y mientras sigamos llegando a cada 8 de marzo con la misma pregunta de siempre, seguiremos llegando al 9 con las mismas cifras de siempre.

Fuentes: Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026, Buk. McKinsey Women in the Workplace 2025. INE Chile, Encuesta Nacional de Empleo 2025-2026.

Por Jaime Arrieta, CEO de Buk

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