Manifiesto de Fran García-Huidobro, actriz y conductora de TV: "Me lamo mis heridas solita en mi casa"




Soy la reina de la farándula. Nadie me ha coronado, pero si me quieren invitar a una coronación, no tengo ningún problema. Aunque no necesito corona, siempre alguien anda tratando de quitártela.

Mi apellido nunca me ha favorecido. En cualquier otra carrera podría haberme favorecido, pero en esta no. Estuve tres años sin trabajo y el García-Huidobro no me salvó por ninguna parte.

Me agarré muchas veces a combos. Hice y me hicieron bullying. Pero me manejaba en el bullying que es cara a cara. Era muy chica de porte y muy flaca. En esa época sentía que la única manera de que me respetaran era poner de una un buen combo. En mi educación básica los combos me salvaron muchas veces de un matonaje más grande.

Me gustaría ser invisible para escuchar cómo me pelan. Siempre me pelan. Hace años, estaba en la peluquería y una señora le preguntaba al peluquero: "Oye, ¿es verdad que es tan pesada? Dicen que se cree no sé qué". Yo estaba sentada al lado de ella. Dejé que me pelara tranquila. Obvio que no se dio cuenta de que estaba al lado, porque era demasiado honesto lo que decía. Decía que yo era una flaca histérica y que me creía la muerte.

Me molesta el feminismo radical. Esa sensación de que ser mujeres nos convierte en personas superiores a los hombres. El feminismo es que las mujeres hagamos lo que hacemos, que cada uno sea libre de hacer lo que quiera. Yo, como mujer, no quiero privilegios. El feminismo mal entendido apunta a que todas las mujeres ahora son buenas. En Viña, por la rutina de la Jani Dueñas, decían: "¿Y la sororidad?". El show de la Jani fue fome. Y si hubiese tenido el pelo corto y genitales masculinos, habría sido igual de fome.

Mi cambio de la farándula y de canal es algo voluntario. Siempre he tenido la certeza de que para mí iba a ser más difícil demostrar las otras cosas que puedo hacer. La farándula es lo que me enseñó todo, fue mi escuela. No podría hacer lo que hago hoy si no hubiese hecho durante 12 años lo que hice. La prensa es mucho más quisquillosa conmigo, pero yo no me hago la tonta ni la "vístima".

Si hubiese sido hombre me habría gustado ser uno con el poder para cambiar la historia. Haber tomado decisiones que hombres tomaron, y siguen tomando, muy mal en el mundo. Como Pinochet, porque para mí esa fue una dictadura y Pinochet es un asesino.

"Solo yo la pude botar". Firma, la muerte. Ese sería mi epitafio. Me han tratado de botar mil veces y soy un mono porfiado. Y después me lamo mis heridas solita en mi casa, como los animales. Porque a esta pega, como digo yo, uno llega llorado de la casa.

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