Manifiesto de Francisco Mouat, escritor: “Usar el ‘todes’ me parece una cosa que no resuelve nada”

"Entiendo que las normas de la RAE van detrás de la velocidad de los cambios sociales, pero tampoco exageremos las cosas. El tema es mucho más amplio, diverso y complejo que cambiar una palabra o una letra".


Después de muchos años, no voy a renovar mi abono para ir al estadio a ver a la Universidad de Chile. Lo hago como forma de protesta. Me siento muy ajeno al alma que hoy dirige Azul Azul.Cuando pasó lo de Raimundo Tupper, en que hinchas se burlaron de su suicidio, o cuando no respetaron el minuto de silencio por Tito Fouillioux,¿tú crees que alguien dijo algo? No quiero ser parte de ese coro, no quiero que me toque sentarme al lado de un tipo que se burle de la muerte de otra persona solo por ser de otro club y quedarme ahí sin hacer nada.

A la librería una vez entró Lucía Pinochet. Llevábamos dos meses con la tienda abierta cuando vino. Recuerdo que esa misma mañana habíamos sacado el libro Doña Lucía de la vitrina. Probablemente, entró por que éramos la única librería que no tenía el libro de su madre en vitrina. Ella nos preguntó si teníamos Ulises, de Joyce. Le dije que no, que le podía avisar cuando lo tuviera, pero dijo que no y se fue.

En Los Tenores nos reíamos con Rodrigo Sepúlveda. Al final, eso es lo que sostenía el programa, reírnos y mirar con humor algo que si es visto con gravedad resulta deprimente. Sepúlveda se lo tomaba muy en serio, pero entendió que estaba haciendo una humorada. Los mandamientos de Sepúlveda nos hacían reír mucho.

Entiendo que las normas de la RAE van detrás de la velocidad de los cambios sociales, pero tampoco exageremos las cosas. Usar el “todes” me parece una cosa que no resuelve nada. El tema es mucho más amplio, diverso y complejo que cambiar una palabra o una letra. Igual me parece interesante lo que está ocurriendo, porque se está sacudiendo un tablero que por mucho tiempo estuvo con las piezas demasiado fijas.

A los ojos de mis padres yo era un niño muy raro. Me hablaban, me retaban y los quedaba mirando. Era muy callado. Al mismo tiempo, era independiente y autónomo, nunca se preocuparon de mí por temas escolares. Eso tiene una doble cara: te dejan solo para que hagas tus cosas, pero igual eres un cabro chico con las necesidades de cualquier otro niño. Con el tiempo, uno termina entendiendo las formas de expresar cariño que ellos tuvieron.

La mejor manera de recorrer una librería es no hacerlo apurado y dejándose tocar por lo que vas encontrando. Es bonita esa idea de la serendipia, que tú estás buscando algo sin tener una idea demasiado clara, pero hay un impulso que te lleva a buscar. Cuando nos preguntan cómo organizamos nuestro material, a veces no sé qué responder. Tenemos una aproximación al orden. La gracia es que vayas navegando y sorprendiéndote de las cosas.

Soy periodista, pero nunca me sentí muy interpelado por la noticia como material de trabajo.
Me atrae más mirar las cosas como un lector, como un testigo, sin el apuro ni el apremio de responder rápido. Tiene que ver con mi carácter. Soy más lento que lo que parece que se requiere para ser un reportero de combate, que golpea y todo eso.

Equivocarse es parte del oficio de ser padre. Tengo cuatro hijos y cada uno es un planeta. Uno como padre va a dejar cagadas siempre, el punto es no equivocarse de modo traumático. Con los años, uno va aprendiendo que tus hijos son personas independientes, que van a tener sus propios intereses y que lo mejor que les puedes transmitir, es amor.

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