Marcelo Drago, presidente del CPLT: “Lo más DC que tengo es la cantidad de hijos”

"Aunque ésa es la versión antigua de la DC, la que ya no existe, jajaja. No, lo más DC que tengo es que pienso que los extremos son contraproducentes. Creo que no sale nada beneficioso de ahí, por el contrario, los países se han estancado por irse a los extremos".


Tengo el sueño de poner un restaurante. Me gusta todo el proceso: servir bien la mesa, un buen vino para acompañar. En la casa yo soy el que cocina. Lo mejor que se me da es la paella.

Soy fanático de U2. Fui las tres veces que vinieron y la última llevé a mis hijos mayores. Me gusta Bono como personaje, me cae bien, me gustan sus discursos, es jugado. Es irlandés, todos tienen algo fuerte en su sangre. Lo respeto harto.

Puedo recitar de memoria algunas partes de Cien años de soledad. Lo he leído varias veces y me lo he aprendido de memoria. Era muy fan de García Márquez, leí todo de él y lamenté mucho su muerte. También, no haber podido ir a verlo cuando vino a Chile.


Lo más DC que tengo es la cantidad de hijos.
Aunque ésa es la versión antigua de la DC, la que ya no existe, jajaja. No, lo más DC que tengo es que pienso que los extremos son contraproducentes. Creo que no sale nada beneficioso de ahí, por el contrario, los países se han estancado por irse a los extremos.

Patricio Aylwin es mi principal referente. Tuve el privilegio de ser su amigo con apenas 23 años. Era muy sencillo, muy de escuchar, hacer preguntas, para mí es el mayor ejemplo de cómo se hace política. Hoy hace falta su apertura al diálogo, su amistad cívica a la hora de conversar con quien fuera.

Soy de la U, pero todos mis hijos son de la Unión Española, por la mamá. No logré revertirlo. Incluso, en alguna época me tocó ir a ver más partidos al Santa Laura, de la Unión, que de la misma U. Antes era más fanático, pero ahora no me da el cuero y me he ido perdiendo más cosas.

Me causó problemas estar a favor del matrimonio igualitario. Incluso me acusaron a Soledad Alvear con quien trabajaba. También creo en la adopción homoparental: cuando uno ve a una familia bien constituida, que funciona perfectamente, uno se da cuenta de que no tiene sentido esta discusión.

Me decepcioné de muchos líderes católicos que encubrieron abusos. La crisis de la Iglesia Católica me parece gravísima, siento mucha decepción respecto de la jerarquía de la Iglesia y de su incapacidad de asumir los errores.

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