Piñera sale en defensa de Chadwick

Ministro del Interior, Andrés Chadwick. Foto: Agencia Uno.

Inquieto y molesto por la ofensiva en contra de su ministro del Interior, el Presidente Sebastián Piñera escribió mensajes al oficialismo, llamó a personeros de la oposición y mandató a todo su gabinete a cerrar filas para neutralizar la arremetida.


Cerca de las 12 horas del martes 8, los celulares de los ministros, subsecretarios y parlamentarios de RN y de la UDI alertaron el ingreso de un mensaje de WhatsApp. Por primera vez, desde su retorno a La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera escribía personalmente un mensaje en los chats que se habían creado durante la pasada campaña electoral para mantener conectados a los dirigentes de ambas colectividades y a los que fueron incorporados después los miembros del gabinete.

Se trataba de un largo texto de apoyo a la actuación del ministro del Interior, Andrés Chadwick, en el caso Catrillanca y de rechazo a una eventual acusación constitucional. El Mandatario lo había escrito esa misma mañana, a bordo del avión presidencial que lo trasladaba al extremo sur del país, donde encabezaría junto al ministro de Defensa, Alberto Espina, un homenaje en el Canal Beagle a los veteranos que se prepararon para una eventual guerra con Argentina. El texto lo envió durante la breve escala que hicieron en Punta Arenas.

“Este anuncio de acusación constitucional no tiene fundamento legal alguno, ni en las causales que contempla nuestra Constitución, ni en la conducta y actuación del ministro Chadwick. Espero que el Congreso Nacional no dé curso a esta eventual acusación que, además de constituir una grave injusticia, debilitaría seriamente nuestro Estado de Derecho y Orden Constitucional” (sic) escribió, entre otras ideas, el Jefe de Estado. El mensaje fue el punto de partida del despliegue de una fuerte ofensiva presidencial para blindar al principal ministro del gobierno.

Aunque se trataba de un hecho inusual, el mensaje por WhatsApp no sorprendió en absoluto a los parlamentarios oficialistas. Ya el lunes 7 en la mañana, durante la reunión del comité político en La Moneda, el Ejecutivo había transmitido a los miembros de la coalición la instrucción de cerrar filas en torno a la defensa del jefe de gabinete, luego de que el medio electrónico Interferencia divulgara extractos de las declaraciones que dio a los fiscales que investigan el homicidio del comunero mapuche Camilo Catrillanca el general (R) de Carabineros Mauro Victtoriano y el ministro Chadwick.

“Informé al Sr. ministro la situación, él me preguntó si a los carabineros les habían disparado y si los ocupantes del tractor llevaban armas, y le informé que no, pero por lo que me había dicho el sargento (Carlos) Alarcón, le señalé que había disparos”, dijo el exuniformado en su testimonio respecto de la conversación telefónica que sostuvo con el ministro del Interior, casi dos horas después de la muerte de Catrillanca, el miércoles 14 de noviembre pasado.

Sobre esa conversación, destacaba el medio electrónico, Chadwick declaró a la fiscalía: “Luego de algunos intentos logré comunicarme con el general Victtoriano. La comunicación era muy difícil y logré entenderle que ya se estaba retirando del lugar, pero no obtuve mayores detalles, pues las comunicaciones eran muy dificultosas, se cortaba y se escuchaba mucho ruido”.
El tenor de las declaraciones y el contenido de los testimonios fueron tema ese lunes en el comité político de La Moneda. La ministra vocera, Cecilia Pérez, transmitió a los presidentes de partidos y jefes de bancadas oficialistas que asistieron a la cita que los testimonios no aportaban nada nuevo a lo que ya se conocía en el caso.

Para entonces, en Palacio no habían advertido que el tema pudiera escalar hasta convertirse en una crisis política que golpearía con fuerza al ministro más importante del gabinete. Es más, en La Moneda estaban al tanto desde el jueves 3 de que se habían filtrado esos testimonios a la prensa. Aun así, no se había preparado una estrategia comunicacional para enfrentar de manera adecuada el tema.
A diferencia de los ministros sectoriales, cuyas intervenciones públicas son monitoreadas por la Secom, el titular de Interior suele moverse con alto grado de autonomía.
Eso explicaría, en parte, según señalan en La Moneda, el error comunicacional que cometió el ministro Chadwick el lunes 7, cuando, pasadas las 13 horas, al ser consultado por el testimonio del general Victtoriano, dijo que “lamentablemente había interferencias, pudo haberme dicho, pero eso no fue recibido adecuadamente“.

Para la oposición, la mesa estaba servida y el plato de fondo era ni más ni menos que la cabeza del jefe político y primo del Presidente.

Esa misma tarde, los timoneles del PS, PPD y PR buscarían dentro del Pacto Convergencia afinar una estrategia. Una tras otra, las tres colectividades de centroizquierda pedirían la renuncia del ministro del Interior. Ofensiva a la que se sumó también el PC, cuando ya desde el Frente Amplio subían la apuesta para ir tras la acusación constitucional.

Aló, Presidente

El lunes en la tarde, con Chadwick bajo fuego cruzado, el Presidente Piñera se decidió a tomar la ofensiva.

Quienes vieron por esas horas al Mandatario señalaron que estaba molesto por la embestida a su hombre fuerte. Las mismas fuentes señalaron que Piñera llamó personalmente al menos a tres senadores de la oposición: José Miguel Insulza (PS), Francisco Huenchumilla (DC) y Jorge Pizarro (DC). En las horas siguientes, todos ellos se desmarcaron de la naciente acusación constitucional en contra de Chadwick.
En La Moneda reconocen que la tarde del lunes fue la peor del titular de Interior. Se le vio errático y desconcertado. Por eso, aseguran las mismas fuentes, fue determinante la intervención de Piñera en su favor.

La clave de la confusión del ministro, según reconocen en La Moneda, era el riesgo que implicaba que la ofensiva tuviera origen en los carabineros desvinculados o en los implicados en la denominada Operación Huracán o en la muerte de Catrillanca. Un flanco sobre el que -admiten- no tienen ningún control y que los mantiene expuestos a la posibilidad de que surjan nuevos supuestos antecedentes del devenir del gobierno en esas horas.

Con el avance de la semana, el propio Chadwick y la casi totalidad del gabinete se involucraron en la defensa del hombre fuerte de La Moneda.
El ministro recibió esa tarde al DC Jorge Pizarro en La Moneda, quien solicitó la audiencia por temas de su región.

Encabezados por la primera dama, Cecilia Morel, los ministros, en sus redes sociales, expresaron su solidaridad con Chadwick. Y los mejores esfuerzos oficialistas se concentraron en la DC, cuya estrategia para diferenciarse del resto de la oposición, mostrándose como un partido dispuesto al diálogo, podía quedar seriamente dañada.

Y aunque el propio timonel DC, Fuad Chahin, solicitó al ministro del Interior “dar un paso al costado”, fue ese partido el que ideó la fórmula de constituir un grupo técnico-jurídico que evalúe si existen los méritos para presentar la acusación constitucional contra el titular de Interior. Así se dilató la embestida opositora hasta marzo.

En el oficialismo apuestan a que en ese periodo la ofensiva política contra Chadwick se diluirá. Agregan que fue la vocera Pérez quien conversó en privado con el timonel DC.

El Mandatario -en todo caso- tenía en carpeta nuevos gestos en favor de su jefe de gabinete. El martes 8 anticipó su regreso de Punta Arenas evidenciando que la ofensiva en contra de Chadwick estaba lejos de serle indiferente.

A la mañana siguiente, el Presidente reunió de manera extraordinaria a su comité político para evaluar personalmente los resultados del despliegue realizado en el Parlamento el día anterior, cuando parte del gabinete y los parlamentarios del oficialismo realizaron gestiones para neutralizar la acusación constitucional que pesaba sobre el titular de Interior. En el balance quedó una discusión a gritos de la vocera Pérez con el presidente PS, Álvaro Elizalde; las instrucciones de los timoneles UDI y RN, Jacqueline van Rysselberghe y Mario Desbordes, y de los senadores Juan Antonio Coloma y Andrés Allamand ordenando la ofensiva en el Congreso, y al ministro Gonzalo Blumel haciendo el gesto de “pintura de guerra”.

El broche final fue que el propio Piñera decidió respaldar públicamente a su ministro del Interior con una puesta en escena formal en La Moneda: flanqueado por dos banderas chilenas, el Mandatario dijo que Chadwick “es un muy buen ministro y cuenta con toda mi confianza”.

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