La Caída de Harold
Hace un año, la derrota de Harold Mayne-Nicholls en las elecciones de la ANFP se convirtió en un problema político para el gobierno de Sebastián Piñera. El periodista Francisco Sagredo investigó y escribió La Caída, una crónica con la trama detrás del conflicto. Ésta es una selección de episodios inéditos del capítulo político del libro, que será lanzado la próxima semana. <br>

Hombres de derecha
"Me da risa cómo se sacan los ojos entre ustedes, huevones momios". La frase es del gerente de comunicaciones de la ANFP, Claudio Olmedo, quien se la regaló a su jefe, Harold Mayne-Nicholls, en medio de la controversia política que cruzó las elecciones de la ANFP. (...) Es que, como el propio Olmedo asegura: "Harold, sin ser fanático, es un hombre de ideas de derecha".
Al funcionario FIFA nunca le gustó el mote de derechista. Él se declara independiente y asegura que cuando participó como candidato en una elección universitaria, su lista "sólo recibió el apoyo del gremialismo, pero yo era independiente". Su círculo de amigos y conocidos más cercanos afirman, sin dudar, que Mayne-Nicholls siempre "ha estado más cerca de la derecha que de la izquierda, eso está claro". El propio dirigente reconoció alguna vez que había votado por el UDI Joaquín Lavín en una elección presidencial.
(...) A mediados de 2007, mientras viajaba junto a su asesor jurídico René Reyes a Valparaíso, Mayne-Nicholls habló de política en el trayecto a la Quinta Región. Según relata Reyes, "como íbamos al Congreso a discutir la Ley del Estatuto del Jugador, salió el tema de la política y yo le pregunté de qué tendencia se consideraba. Recuerdo que Harold se rió y me dijo que para él Avanzada Nacional era de izquierda".
Los relojes de Havelange
Miguel Nasur es uno de los dirigentes de mayor recorrido en el fútbol chileno. En 1985 llegó a la presidencia de la ANFP, desde donde generó lazos de amistad con el presidente de la FIFA, João Havelange, quien incluso viajó a Chile para ser padrino de uno de sus hijos.
El año 1990, cuando en Chile gobernaba el presidente Patricio Aylwin y en la ANFP el empresario español Abel Alonso, dos senadores de Renovación Nacional le pidieron a Nasur que les gestionara una reunión con el Dr. Havelange, aprovechando que tenían que viajar a Europa y no tendrían problemas de pasar por Zúrich, Suiza, si es que el presidente de la FIFA los recibía. Nasur accedió sin problemas, se entusiasmó y se embarcó junto a los parlamentarios.
Ya en Zúrich, Nasur, los dos senadores, un amigo de ambos y las respectivas esposas se instalaron en un hotel cercano a la sede oficial de la FIFA. Cuando estaban recién acomodándose, Nasur se encontró con otros dos chilenos: Francisco Aylwin, gerente de comunicaciones de la ANFP, y un joven Harold Mayne-Nicholls, en ese entonces jefe de prensa de la selección chilena de Arturo Salah.
"Fue un poco inadecuado el rol que cumplió Michelle Bachelet allá en Sudáfrica", comenta el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. "Harold le prestó esa tribuna en un momento que el país había cambiado democráticamente de autoridades (…) Creo que no se cumplió con el mínimo protocolo y eso nos molestó mucho".
(…) Nasur era un reconocido enemigo de Abel Alonso, quien años después lo metió preso en el anexo Cárcel Capuchinos por un lío económico, y se suponía que Havelange debía recibir a la delegación oficial de la ANFP.
Intrigados, los representantes de Quilín llamaron a Santiago y la instrucción de Alonso fue tajante: "Hablen con Havelange y díganle que no reciba a esa gente". Aylwin y Mayne-Nicholls hicieron la gestión, pero recibieron un portazo en la cara. Havelange les mandó a decir que él se reunía con quien quería.
Al día siguiente, por la noche, dos limusinas pasaron a recoger al hotel a los dos parlamentarios, su amigo, Nasur y sus esposas. Tras un pequeño tour, los dejó en uno de los restaurantes más elegantes de la capital suiza. Ahí los esperaba para cenar Havelange, quien les contó el "incidente" que había tenido con la delegación de la ANFP.
(...) Cuando ya estaban por regresar al hotel, Havelange mandó a uno de sus asistentes a buscar unos paquetes. Al llegar el encargo, João se puso de pie, sacó unas pequeñas cajas y le regaló un reloj Longines de oro a cada una de las esposas de los parlamentarios de Renovación Nacional presentes esa noche: Ignacio Pérez-Walker y Sebastián Piñera Echenique, y a la mujer del amigo de ambos políticos, Carlos Alberto Délano (futuro accionista de Azul Azul).
(…) Ya en la limusina de regreso al hotel, Piñera, intrigado, interrogó a Nasur por la fracasada petición de los dirigentes de la ANFP y le preguntó quién era el joven que estaba acompañando a Pancho Aylwin. Ésa fue la primera vez que el futuro presidente de Chile escuchó hablar de un tal Harold Mayne-Nicholls Secul.
Los estadios y el llamado
En su paso por la FIFA, Harold aprendió que un organismo como la ANFP tenía la necesidad de mantener la mejor de las relaciones con las autoridades políticas del Estado y las del mundo empresarial, bastiones fundamentales en el desarrollo de cualquier programa o plan que buscara levantar al alicaído fútbol chileno. Apenas llegó a la presidencia de Quilín, el periodista les dejó muy en claro a sus colaboradores que "la ANFP siempre es de gobierno, siempre será oficialista, no importando quiénes sean los gobernantes de turno".
(…) Así, la "nueva ANFP" debía acercarse al gobierno de la Concertación, misión en la que cumplió un rol fundamental Claudio Olmedo. El periodista aprovechó sus variados contactos políticos, consiguiéndole una serie de reuniones con ministros y subsecretarios a Mayne-Nicholls. Una vez electo el antofagastino en Quilín, Olmedo realizó las gestiones para que fuera recibido por la presidenta Bachelet.
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