Por Paulina ReyesPor qué las empresas están redescubriendo el valor del talento senior para su productividad
En conversación con Radio Duna, el cofundador y director de Recursos Humanos de Rank.me, Felipe Cuadra, abordó los desafíos que plantea el envejecimiento de la población y la necesidad de incorporar a las personas mayores de 60 años al mundo laboral, derribando mitos sobre su desempeño, capacidad de adaptación e interés por la innovación.

Según las proyecciones demográficas Chile ya envejeció, y se encamina a convertirse en uno de los países más longevos de América Latina, una realidad que obligará a replantear la forma en que las organizaciones entienden el trabajo, el talento y la productividad en el mundo laboral.
Ese fue el eje central de la entrevista realizada en Hub Sustentabilidad de Radio Duna al cofundador y Chief Human Resources Officer de Rank.me, Felipe Cuadra, plataforma especializada en gestión de personas, que recientemente analizó más de un millón de registros laborales en la región para estudiar la denominada “economía plateada” y el rol de las personas mayores en el mercado laboral.

Para Cuadra, el debate es urgente, principalmente porque la sostenibilidad de las empresas dependerá cada vez más de su capacidad para adaptarse a esta transformación demográfica. “No todas las empresas necesitan tornillos o aceite, pero todas necesitan personas para funcionar. Entonces la proyección de los cambios demográficos es una parte fundamental de la planificación, y la proyección a largo plazo de la sostenibilidad de las empresas y de las industrias y de las economías, también”, afirmó.
En esa línea advirtió que Chile se encuentra frente a un cambio sin precedentes. “En 15 años más van a haber más personas mayores de 60 que personas menores de 25. Vamos a dejar de ser un país joven de un momento a otro y a una velocidad que no se ha visto en muchas partes del mundo”, sostuvo.
Los mitos sobre el trabajo después de los 50
Uno de los principales hallazgos del estudio fue la persistencia de una serie de ideas erróneas en torno al desempeño laboral de las personas mayores. La primera es la creencia de que la productividad disminuye con la edad. Sin embargo, el análisis mostró exactamente lo contrario. “Las evaluaciones de desempeño son extremadamente estables entre las distintas generaciones y, de hecho, en la generación mayor de 50 años encontramos menos personas con bajo desempeño. En general, es la generación que mejor trabaja”, explicó Cuadra.
Otro de los resultados reveló que las personas mayores presentan niveles más altos de satisfacción laboral. En este sentido, quienes superan los 50 años se muestran más conformes con sus condiciones de trabajo y sus remuneraciones que otros grupos etarios.
Un tercer mito es su mala relación con la inteligencia artificial. Contrario a la percepción de que la tecnología favorece únicamente a los trabajadores más jóvenes, el estudio concluyó que los mayores de 50 años son quienes muestran más entusiasmo frente a estas herramientas. “La combinación ganadora con la inteligencia artificial es criterio más productividad”, señaló Cuadra. Y añadió: “Si una persona no tiene experiencia, es capaz de producir cosas muy rápido, pero le falta la capacidad para identificar errores, corregirlos y tomar mejores decisiones”.
El desafío de volver a reunir a las generaciones
Ahora bien, uno de los aspectos que más preocupa al especialista es la creciente distancia entre generaciones dentro de las organizaciones y la pérdida de espacios de aprendizaje mutuo. “Estamos reportando cada vez menos instancias en las que una persona mayor de 50 años actúa como mentor. De ese jefe que te marcó y que era mucho mayor que tú y que te enseñó a trabajar, y que te enseñó cómo se hacen las cosas, y que se convierte en un paradigma para todo el mundo. Y eso es preocupante, porque el conocimiento que pueden traspasar es muy valioso para la carrera de las personas más jóvenes”, afirmó.
De este modo, explicó que las empresas tienen la oportunidad de reconstruir esos vínculos en un contexto en el que otras instancias de encuentro social han perdido relevancia. “Hoy en día el único lugar donde se junta el del barrio alto y el del barrio bajo, el de regiones y el de la capital, es el trabajo. Es el único lugar que queda y tenemos que aprovecharlo”, planteó.
En esa línea, Cuadra aseguró que la interacción entre distintas generaciones puede convertirse en una ventaja competitiva para las organizaciones. “Imagínate la combinación de una persona con experiencia, conexiones y criterio, junto con un profesional joven, con empuje y acceso a herramientas tecnológicas. Es una combinación demasiado potente como para perderla”, señaló.
El especialista también advirtió que todavía existen barreras estructurales para avanzar en esta materia, principalmente en el ámbito de la flexibilidad laboral. Según explicaba, muchas personas mayores podrían seguir aportando valor mediante esquemas de trabajo parciales o compartidos, una alternativa que aún enfrenta dificultades normativas y culturales. “Las reglas de jubilación que tenemos son de una época en que la esperanza de vida era de 70 años. Nuestra generación probablemente llegará a los 90 años y con ganas de trabajar hasta mucho más tarde”, indicó.
Finalmente, Cuadra llamó a dejar atrás el edadismo y a evaluar a las personas por sus capacidades y no por su edad. “Si una persona de 75 años quiere trabajar, puede hacerlo y le gusta lo que hace, ¿cuál es el problema?“.
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