POWER Up: Las cinco claves del liderazgo femenino que están redefiniendo el poder en las organizaciones
POWER Up, taller organizado por Scotiabank junto a EY, reunió a mujeres líderes de la organización en torno a una pregunta central: qué comportamientos, decisiones y estructuras siguen frenando el avance femenino, incluso cuando el talento está presente.

Aunque durante años, el liderazgo femenino fue abordado como un desafío cultural o una promesa de largo plazo, hoy se ha convertido en una variable concreta de desempeño organizacional. Estudios realizados por la consultora EY y Global Survey del Peterson Institute (2016), muestran que las compañías con al menos 30% de mujeres en posiciones de liderazgo pueden incrementar hasta en seis puntos porcentuales su margen neto.
Sin embargo, la brecha persiste a nivel global: la representación femenina en la primera línea ejecutiva sigue siendo minoritaria —en torno al 7% a nivel global— y, según estimaciones del World Economic Forum (WEF), la paridad podría tardar más de dos siglos en alcanzarse.
Este diagnóstico fue el punto de partida de POWER Up, el taller organizado por Scotiabank junto a EY que reunió a mujeres líderes de la organización en torno a una pregunta central: qué comportamientos, decisiones y estructuras siguen frenando el avance femenino, incluso cuando el talento está presente.

“El liderazgo femenino no se trata de falta de talento, sino de identificar y desactivar aquellas dinámicas que, muchas veces de forma silenciosa, siguen condicionando su desarrollo dentro de las organizaciones. Cuando las mujeres reconocen dónde están los frenos invisibles, también descubren dónde está su capacidad real de avanzar y liderar con impacto”, destacó Fernanda Brignoni, VP de Gestión de Personas, Cultura y Asuntos Corporativos de Scotiabank Chile.
Más allá del caso puntual, la evidencia muestra que esas barreras no siempre son explícitas, sino que operan de forma conductual y cultural al interior de las organizaciones. Cinco ejes permiten identificar con claridad cuáles son hoy esos nudos críticos del liderazgo femenino:
1. La confianza no es un rasgo personal: es una práctica sistemática
El llamado “síndrome del impostor” afecta al 70% de las personas al menos una vez en su carrera, pero en las mujeres tiende a ser más persistente y limitante. POWER UP propone trabajar la confianza como un conjunto de comportamientos concretos: cómo se comunica el logro, cómo se ocupa el espacio y cómo se deja de minimizar el propio aporte.
2. Gestionar la carrera también es una decisión estratégica
Mientras muchos hombres postulan a cargos cumpliendo apenas una parte de los requisitos, las mujeres suelen esperar estar “completamente listas”. Esta diferencia tiene un costo real en movilidad y visibilidad. Gestionar activamente la carrera, construir marca personal y pedir oportunidades deja de ser un acto de arrogancia para convertirse en una decisión estratégica.
3. Redes: el capital que sigue siendo desigualmente distribuido
El acceso desigual al sponsorship —personas con poder real para abrir puertas— sigue siendo una brecha silenciosa. Aprender a leer la organización, mapear influencias y pedir apoyo sin culpa aparece como una habilidad crítica para avanzar.
4. Hablar claro sigue siendo un acto disruptivo
Datos compartidos durante el taller muestran que, en promedio, los hombres concentran la mayor parte del tiempo de conversación en espacios ejecutivos. POWER UP trabaja el fortalecimiento de una comunicación directa, sin disculpas innecesarias ni mensajes diluidos, como una herramienta clave de liderazgo.
5. Propósito: una brújula estratégica, no un eslogan
El cierre del encuentro estuvo enfocado en el propósito, entendido no como una consigna inspiracional, sino como un eje de coherencia entre decisiones, valores y trayectoria. Definir qué se entiende por éxito —y desde dónde se elige cada oportunidad— aparece como clave para sostener carreras de largo plazo sin diluir la identidad.
Un espacio para conversar
Más allá del análisis y las claves abordadas, POWER UP se consolidó como un espacio de encuentro, conversación y acción concreta para las mujeres líderes de Scotiabank. El taller permitió compartir experiencias reales, generar redes de apoyo y traducir conceptos estratégicos en compromisos personales y colectivos, con un foco claro en el impacto dentro de los equipos y la organización.

“Estas instancias son profundamente motivadoras, tanto para quienes exponen como para quienes participan. Nos permiten crear comunidad, generar conciencia y abrir conversaciones que muchas veces no tienen espacio en el día a día laboral”, señaló Brignoni.
Desde EY Chile, se destacó además el efecto multiplicador que este tipo de iniciativas tiene más allá de quienes participan directamente. “Actividades como POWER UP no solo fortalecen a las mujeres que participan, sino que también les entregan herramientas para impactar a otras mujeres en sus equipos, en sus familias y en sus distintos entornos”, afirmó Gabriela Ulloa, Manager de EY Chile.
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