Por Alexis Paiva MackCómo el tipo de trabajo que tienes puede aumentar el riesgo de padecer demencia, según investigaciones
Distintos estudios científicos sostienen que quienes se desempeñan en ciertos tipos de trabajos a lo largo de sus vidas tienden a tener menos probabilidades de desarrollar demencia en la vejez. Especialistas compartieron una serie de recomendaciones para disminuir el riesgo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe la demencia como un término que reúne varias enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Estas enfermedades suelen empeorar con el tiempo y afectan principalmente a las personas de edad. Sin embargo, no todos la padecen cuando envejecen.
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en adultos mayores.
Entre los factores que aumentan el riesgo de sufrir demencia, según la OMS, se encuentran: edad (es más común en personas de 65 años o más), hipertensión arterial, exceso de azúcar en la sangre (diabetes), exceso de peso u obesidad, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, inactividad física, aislamiento social y depresión.
No obstante, múltiples estudios científicos han identificado otros factores que también podrían aumentar el riesgo de padecerla.
Un creciente número de investigaciones sostiene que tener un trabajo que requiera mucha toma de decisiones o creatividad, en lugar de tareas repetitivas o manuales, podría ayudar a mantener la mente ágil y activa.
La profesora adjunta de neurología en el Albert Einstein College of Medicine, Jinshil Hyun, explicó recientemente al Washington Post que “muchos estudios sugieren que, si las personas trabajan en empleos complejos a lo largo de su vida, tienen menos probabilidades de desarrollar demencia en la vejez”.
Explicó que los trabajos como gerentes, profesores, abogados y médicos, por mencionar algunos ejemplos, se consideran de alta complejidad, mientras que los puestos administrativos, de transporte y en cadenas de montaje, entre otros, se consideran de menor complejidad.
De acuerdo a la especialista, participar en actividades mentalmente estimulantes a lo largo de la vida puede ayudar a preservar la salud cerebral en la vejez y a aumentar la capacidad del cerebro para enfrentar los cambios relacionados con la edad o las enfermedades.
Aseguró que, independiente del trabajo que se tenga, hay una serie de medidas que se pueden tomar para estimular al cerebro y mejorar la reserva cognitiva.

Cómo el tipo de trabajo que tienes puede aumentar el riesgo de padecer demencia
Un estudio publicado a mediados de 2015 en la revista científica Molecular Neurobiology concluyó que recibir educación podría reducir el riesgo de demencia en la vejez.
Según los investigadores, cada año adicional de educación formal reduce el riesgo de padecer Alzheimer u otros tipos de demencia en un 7%.
Otro estudio publicado en BMC Psychiatry una década después, el cual consideró a 384.284 participantes, evaluó hábitos de salud como el consumo de alcohol, el tabaquismo y el ejercicio; afecciones médicas como la hipertensión y la diabetes; la complejidad laboral; y los ingresos.
Al analizar los resultados, vieron que la complejidad laboral era la principal razón por la que una mayor educación tiende a reducir el riesgo de demencia. Cifraron esta relación en un 73%.
“La complejidad ocupacional influye considerablemente en la relación entre educación y demencia. Las intervenciones para mejorar el acceso a actividades laborales y de ocio que estimulen la cognición, especialmente para las personas con menor nivel educativo, podrían reducir el número de personas con demencia”, concluyeron los investigadores, quienes utilizaron datos de participantes de Reino Unido.
El coautor de dicho estudio y profesor de psiquiatría en el University College London, Naaheed Mukadam, declaró al Post: “Pasamos la mayor parte del día trabajando, al menos ocho horas diarias. Eso representa aproximadamente un tercio de nuestro tiempo dedicado al trabajo, a veces incluso más”.
“Esa es una parte importante de la actividad cerebral y, por lo tanto, tendrá un gran efecto en el desarrollo de la reserva cognitiva”.
Mukadam afirmó que, en su investigación, descubrieron que “la complejidad laboral explicaba la mayor parte de la relación entre la educación y la demencia”.
“Las personas con mayor nivel educativo tienden a acceder a trabajos mejor remunerados y más complejos. De esta manera, los beneficios para su salud física y cognitiva se multiplican”, explicó.
Otro estudio publicado en 2021 en el Journal of Alzheimer’s Disease, el cual fue realizado por un equipo del que forma parte Hyun, concluyó que la complejidad ocupacional predice la demencia en la vejez, independiente del nivel educativo.
“Utilizando conjuntos de datos de diversas regiones geográficas, encontramos que tanto la educación en la infancia como la complejidad ocupacional en la edad adulta predicen de forma independiente la demencia. La educación y las experiencias laborales se desarrollan durante la infancia y la edad adulta, respectivamente, por lo que los esfuerzos de prevención de la demencia podrían dirigirse a diferentes etapas de la vida”, escribieron los autores.
Hyun comentó al Post que, según presumen, la mayor estimulación mental de un trabajo complejo desarrolla la reserva cognitiva, lo que ayuda a las personas a resistir el deterioro cognitivo y a mantener la agudeza mental durante más tiempo, incluso en presencia de las placas dañinas que se observan en los cerebros afectados por el Alzheimer.
En sus palabras: “La hipótesis de la reserva cognitiva sugiere que, si las personas realizan actividades cognitivamente enriquecedoras, su cerebro tiene una red más eficiente”.
“Aunque presenten una patología cerebral significativa, cuentan con otras vías que permiten la comunicación entre las distintas partes del cerebro”.

Cómo disminuir el riesgo de demencia
Los especialistas consultados por el citado periódico compartieron una serie de recomendaciones para fortalecer la reserva cognitiva y disminuir el riesgo de demencia, independiente del trabajo o el nivel de educación que se tenga.
Mukadam sugirió realizar frecuentemente actividades como leer o participar en cursos comunitarios, ya que “la educación aumenta la reserva cognitiva, como fortalecer un músculo”.
Los investigadores también recomendaron hacer pasatiempos que disfrutes, tales como jugar juegos de mesa o manualidades como tejer.
Junto con ello, sugirieron hacer actividades de voluntariado, ya que de acuerdo a algunos estudios, tener un propósito en la vida puede ayudar a preservar la función cognitiva a medida que se envejece. Asimismo, puede contribuir a que se desarrollen nuevas habilidades y se amplíe el círculo social.
Este último punto es esencial, ya que de acuerdo a distintas investigaciones, tener relaciones sociales sólidas se relaciona con una mayor reserva cognitiva.
La OMS también recomienda hacer ejercicio con regularidad, no fumar, evitar el consumo nocivo de alcohol, controlar el peso, llevar una dieta saludable y mantener una tensión arterial y niveles de colesterol y glucemia adecuados.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable acudir a un especialista para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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