Por Francisco DagninoLos chilenos sacan nota roja en conocimientos financieros: expertos explican cómo avanzar en educación e inclusión financieras
Tres especialistas alertaron que los bajos niveles de educación financiera impactan negativamente en el bienestar de las personas; y que la clave para revertir esta situación pasa por adaptar las campañas de información financiera a cada grupo etáreo de la población, además de entregar productos y servicios especializados a las familias de menores ingresos.
Inflación y tasa de interés son dos conceptos básicos de las finanzas personales, cuyos significados deberían ser comprendidos a plenitud por la población por su impacto en la vida diaria. No obstante, ello no es así. El nivel de conocimientos financieros de los chilenos obtuvo una calificación de 1,6 puntos de un máximo de 5, de acuerdo a la “Radiografía a la Educación e Inclusión Financiera en Chile”, del Centro de Políticas Públicas UC, de agosto de 2025.
Frente a este escenario, que en parte explica el sobrendeudamiento o la morosidad, la educación y la inclusión financieras emergen como un desafío que el país debe afrontar con más fuerza y de manera coordinada entre el Estado, las empresas, los organismos vinculados a la seguridad social, además del sistema educacional. A estas conclusiones, entre otras, arribaron tres especialistas que participaron en el nuevo capítulo de Diálogos, el ciclo de conversaciones que busca aportar a los temas que marcan tendencia e impactan a la ciudadanía, organizado por La Araucana y La Tercera.
Bajo la conducción del periodista Polo Ramírez, participaron Nancy Silva, directora general de Estudios de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF); Matías Bernier, gerente de Estudios de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF); y Claudio Saavedra, gerente Comercial de Caja La Araucana.
Expertos explican cómo avanzar en educación e inclusión financieras
Nancy Silva, de la CMF, apuntó a que una de las claves para revertir los bajos niveles de conocimientos financieros es la segmentación por grupos etáreos de las acciones de educación e inclusión que se realicen. “Hay muchas diferencias entre los grupos de la población. Por ejemplo, los jóvenes se incorporaron al sistema financiero conociéndolo como digital, sin contacto presencial en sucursales, lo que no ocurrió con los adultos. Por eso, es sumamente importante articular políticas que hagan convivir estos dos segmentos de la población, porque el foco no es con qué tecnología entregas el servicio financiero, sino el bienestar de las personas a quienes les entregas servicio financiero. Tiene que estar dirigida al cliente final”, sostuvo la especialista, y agregó que “a un joven le enseño como joven, a un adulto le enseño como adulto, a un niño como niño y un adulto mayor como adulto mayor. Ese es el gran pecado, el error que han tenido las políticas hasta ahora. Entregar un solo producto que se supone que responde al bienestar de todo el mundo, eso no es así. La clave es diseñar programas específicos para poblaciones específicas que hablen con su lenguaje y con su capacidad de comprensión de los conceptos”.
Claudio Saavedra, de La Araucana, afirmó que el bienestar de las familias está directamente relacionado con la situación financiera de las mismas, por lo que en su institución -que trabaja con más de un millón de afiliados en todo el país- enfocan su accionar en “abordar el tema del bienestar familiar, sobre todo considerando cómo están compuestos los hogares hoy día. Tenemos muchas más mujeres que hombres afiliados, estamos concentrados en grupos de la población de menores ingresos. Por eso, nuestro principal propósito es ayudar a los hogares que están pasando por una situación compleja, por una situación de desorden financiero o una urgencia económica a raíz de un imprevisto para lo que contamos con el crédito social o el ahorro al que pueden acceder las familias en salud y diversos descuentos y convenios que impactan positivamente en el presupuesto familiar cuando se usan”.
Matías Bernier, de la Abif, explicó que existe un desbalance entre el incremento de los productos y servicios financieros frente al bajo nivel de conocimiento de los mismos. “Más del 95% de los hogares chilenos tiene cuentas bancarias, y existen más de 2,5 cuentas por adulto en Chile. Por lo tanto, los desafíos vienen por ampliar la oferta de productos financieros hacia una población cada vez más amplia, también con necesidades cada vez más diversas. Y creemos que el sector público, el sector privado, los reguladores y los regulados, la sociedad en general, tienen que sentarse a conversar para poder promover mayor educación financiera hacia el público, en pos de una causa común”.
Mira otros capítulos de Diálogos aquí
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE













