El precio del populismo lo pagamos todos

SEÑOR DIRECTOR:
Los retiros del 10% fueron, quizás, el experimento más costoso de irresponsabilidad fiscal que Chile haya visto en democracia. Tres retiros, billones de pesos inyectados sin contraparte productiva, inflación disparada, mercado de capitales dañado y pensiones destruidas para quienes más las necesitaban. El diagnóstico está escrito. Las consecuencias, también.
Y sin embargo, nadie aprendió nada.
Hoy volvemos al mismo guion: gasto que supera los ingresos, deuda pública rozando límites que hace una década eran impensables, y una clase política que sigue prometiendo soluciones que el Fisco no puede financiar.
Lo más grave no es la irresponsabilidad en sí. Es que funciona electoralmente. Funciona porque proponer gasto es popular y proponer orden es impopular. Porque el ciudadano siente el subsidio hoy, pero no verá la deuda hasta dentro de diez años.
Es la paradoja de la familia endeudada: el padre que gastó sin control era querido, generoso, el que siempre tenía soluciones. El que llegó a ordenar las finanzas es hoy el malo de la película. La oposición lo sabe y lo explota; presiona al gobierno para que subsidie y gaste, y cuando este se niega por responsabilidad fiscal, lo exhibe como el responsable del malestar ciudadano.
Gobernar con sensatez en un ambiente así es un acto de valentía que raramente se recompensa en las urnas. Mientras eso no cambie, cada crisis será más cara que la anterior. Y la cuenta, como siempre, la pagaremos todos.
Carlos Smith
Docente investigador CIES-UDD
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