Cartas al Director

La ciencia como decisión cultural

Foto: referencial.

SEÑOR DIRECTOR:

El reciente impacto de la película Proyecto Fin del Mundo (“Project Hail Mary”), protagonizada por Ryan Gosling y basada en la novela de Andy Weir, nos da la oportunidad de reflexionar sobre el lugar de la ciencia en la sociedad.

En ella, los problemas no se resuelven por inspiración súbita, sino mediante ensayo, error y colaboración. La curiosidad científica no aparece como un atributo elitista, sino como una disposición accesible, casi pedagógica. No es casual que su protagonista sea un profesor.

En un contexto como el chileno, donde la discusión pública sobre ciencia suele reducirse a financiamiento, la obra nos recuerda que la ciencia es también una forma de responsabilidad colectiva. Supone confiar en que el conocimiento puede organizar la incertidumbre y que la cooperación, incluso entre quienes son radicalmente distintos, es condición del progreso.

Quizás ahí radica su mayor enseñanza. Como advertía Hannah Arendt, el mundo común se construye entre pluralidades. Hoy, esa pluralidad incluye también saberes científicos que no siempre logran permear la deliberación pública.

Reivindiquemos la ciencia, no como un gesto tecnocrático sino como una decisión cultural. Y, en tiempos inciertos, también una forma de esperanza.

Iván Suazo

Vicerrector de Investigación y Doctorados

Universidad Autónoma

Más sobre:Curiosidad científicaCulturaResponsabilidad colectiva

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