Los libros preciosos hay que leerlos

SEÑOR DIRECTOR:
Es lamentable que el Presidente de la República utilice su voz para desacreditar el trabajo científico que surge del financiamiento estatal.
Consideremos el Núcleo Milenio ERIS, proyecto financiado por la iniciativa Milenio de ANID (en peligro de descontinuación). Su apuesta fue abordar una pregunta fundamental: así como El origen de las especies de Darwin revolucionó nuestra comprensión sobre el origen humano, ¿qué sabemos sobre el origen de la materia que nos compone? ¿Cómo opera la herencia en el cosmos? Para investigar esa pregunta, ANID destinó cerca de $500 millones.
ERIS, como muchos proyectos de ciencia básica, no buscaba lucrar, sino generar conocimiento. Pero también generó empleo y formación de capital humano: investigadores y becarios desarrollaron trayectorias científicas que hoy continúan, varios de ellos gracias a becas ANID, también amenazadas.
El impacto fue mucho más allá de la academia. Científicos, periodistas, diseñadores, ingenieros comerciales, psicólogos y artistas, entre otros, crearon el proyecto educativo Gen Universal, llevando materiales y acompañamiento docente a escuelas remotas del sur de Chile. Porque la ciencia no consiste solo en acumular datos: es aprender a pensar, comprender procesos, equivocarse y volver a intentarlo.
ERIS tuvo su productividad estándar de la publicación científica, pero no se quedó solo ahí, también contribuyó a la Imagen País de Chile. Sus avances fueron exhibidos con orgullo en la Expo Osaka y destacados por medios como TIME y la BBC.
Y sí, el proyecto terminó también en un “libro precioso”.
Paula Jofré
Directora del Doctorado en Astrofísica UDP y del Núcleo Milenio ERIS
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