Modificaciones al SAE

SEÑOR DIRECTOR:
Sylvia Eyzaguirre responde a nuestra carta sosteniendo que el SAE optimiza la asignación de preferencias y que, por tanto, nuestras críticas carecen de fundamento. El punto es que esa defensa no enfrenta la objeción central: cuando dos estudiantes postulan a un establecimiento con sobredemanda y ninguno cumple con los criterios de prioridad, la asignación se resuelve por el azar, y no atendiendo al mérito, al esfuerzo ni a la adhesión al proyecto educativo. Estas debilidades, además, fueron reconocidas en el Informe de Recomendaciones de la Mesa Técnica del SAE.
Por otra parte, es difícil afirmar que la asignación actual es óptima sin un contrafactual robusto: previo al SAE no había datos comparables. Sí sabemos que el “Estudio Nacional de Opinión Pública Nº 5” desarrollado por el CEP en 2006 -previo a la implementación del SAE- reflejó que el 93% de los padres declaraba que sus hijos eran aceptados en la escuela que preferían.
Compartimos con ella que la sobredemanda no desaparece con ningún sistema de admisión, pues se trata de un problema de oferta y no de asignación. El SAE puede optimizar preferencias dentro de las reglas que fija; lo discutible es que esas reglas excluyan dimensiones relevantes para muchas familias, como el esfuerzo y la adhesión al proyecto educativo. Al prescindir de esos criterios, el sistema envió la señal equivocada de que no importan, generando frustración entre las familias. Si el objetivo es la equidad, esta no puede agotarse en una optimización técnica que prescinde del mérito y del compromiso.
Francisca Espinoza, Acción Educar
Arturo Hasbún, Fundación Jaime Guzmán
Francisca Figueroa, IdeaPaís
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