Glass: así es el cierre de la trilogía de Shyamalan

Glass

La cinta, que cierra la historia que empezó con El protegido y Fragmentado, ha enfrentado críticas diversas.



Mucho antes que las películas de superhéroes sobrepoblaran el cine, el realizador M. Night Shyamalan incursionaba en las historias de humanos con superpoderes con El protegido (2000). Allí, Bruce Willis se vestía de justiciero en el personaje de David Dunn, quien poseía el don de nunca enfermarse ni sufrir lesión alguna. Mientras que su némesis era Elijah Price (Samuel L. Jackson), alias Mr. Glass, quien padecía de "huesos de cristal", por lo que sufría de fracturas constantes.

La continuación de la historia llegó con Fragmentado (2017), donde James McAvoy interpretó a Kevin Wendell Crumb, una joven víctima de abuso que tenía un trastorno de identidad disociativo, el que lo hacía lidiar con 24 personalidades distintas, siendo la más temible aquella bautizada como La Bestia.

El cierre de la trilogía, que se estrena este jueves en cines locales, llega casi 19 años después de su primera entrega y se inicia cuando Dunn continúa su labor de guardián de los más débiles, pero ahora con una clara intención: atrapar a La Bestia. Claro que ambos son llevados a un hospital psiquiátrico para ser tratados por la Dr. Ellie Staple (Sarah Paulson), especialista en personas que aseguran tener superpoderes. Aquí se encontrarán con Mr. Glass, quien tiene un plan en mente que dará un giro a la historia.

Y es precisamente en ese psiquiátrico donde transcurre gran parte de la cinta, con largas sesiones de psicoanálisis, y donde la película adquiere otro ritmo. Todo cambia hacia al final gracias a uno de los sellos de Shyamalan, su toque maestro: los cierres inesperados.

Las críticas han sido dispares, como apunta John DeFore en The Hollywood Reporter: "La tensión entre el cumplimiento de sus deseos heroicos y su realismo fue encantador en El protegido. Aquí está confundido".

Mientras que Owen Gleiberman dice en Variety: "Pese a ser disfrutable, sigue siendo una decepción porque extiende y recicla los logros de El protegido, sin la sensación de un misterio místico y secreto que hicieron esa película indeleble. Glass es una secuela más obligada que necesaria".b

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