Miley Cyrus en el cielo con diamantes

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No solo ha publicado algunas de las mejores canciones de su carrera como adelanto de un nuevo álbum donde habla de drogas, excesos y romance, sino que protagoniza el primer episodio del nuevo ciclo de Black Mirror encarnando el personaje que mejor conoce: súper estrella pop.



Britney Spears perdía literalmente la cabeza de un escopetazo y aún así seguía actuando mientras la próxima víctima sería Miley Cyrus. Lo vaticinó South Park en unos de sus episodios más desoladores. Si bien Britney cada cierto tiempo necesita internarse por culpa del estrellato, no ha sucedido (hasta ahora) con la ex Hannah Montana. Al contrario. Con 26 años en su condición de veterana de la industria de los espectáculos que conoce en profundidad desde 2006 gracias al personaje Disney que la hizo mundialmente famosa, está muy consciente y crítica sobre su posición y entorno. De hecho protagoniza el primer capítulo del nuevo ciclo de Black Mirror encarnando a Ashley O, una edulcorada cantante pop. "Realmente retrata la explotación abierta de artistas y ese número suele eclipsar la creatividad la mayor parte del tiempo", explicó a The Guardian sobre su rol en la serie británica.

El papel integra la estrategia de retorno tras Younger now, el desabrido álbum publicado en 2017, un intento de vuelta a las raíces country donde además, muy en sintonía con el recién asumido gobierno conservador de Donald Trump, se declaró limpia de drogas, arrepentida de tanta fiesta y hasta temerosa de su vida porque "nunca nadie ha fumado como yo lo hacía", como declaró en el late de Jimmy Fallon hace un par de años.

Todo esa súbita pacatería que intentó reconectar con su antiguo personaje en una demostración de temprana nostalgia ha quedado atrás, para retomar el sentido rupturista de Bangerz (2013), el convincente álbum que según la cantante es el verdadero punto de partida musical después de tres discos donde solamente recibía órdenes. Con aquel título el aura virginal timbrada por Disney se desvaneció tras declarar la irrelevancia del género a la hora de la intimidad, una abierta simpatía por las drogas y un logrado pastiche musical entre synth pop y hip hop donde demostraba un impresionante progreso vocal.

Ahora, tras el paso en falso de Younger now, la campaña promocional en Instagram vuelve sobre una lectura artística y provocadora respecto del sexo, una versión menos obvia que su meneo twerk de hace unos años, mediante un ingenioso video alusivo al orgasmo que suma casi 12 millones de reproducciones.

Se viene Miley

El recién publicado SHE IS COMING con seis temas en 19 minutos es el primero de una trilogía de epés con títulos en mayúsculas. Los siguientes -SHE IS HERE y SHE IS EVERYTHING- conforman SHE IS MILEY CYRUS, álbum producido por diversas figuras donde destacan el Midas pop Mark Ronson y RZA de Wu-Tang Clan. No hay fechas para estos lanzamientos aunque el disco ya está grabado, pero el material debiera aparecer en lo que resta de 2019.

https://open.spotify.com/album/7M4YAXOOg1XbWx03jg7t62?si=SGrvYhaXTeGSDoH20zvKBQ

Esta docena de canciones subraya que a Miley le gusta la fiesta, el rocanrol, darse con todo. Prácticamente todos los temas giran sobre esa filosofía. "Soy desagradable soy malvada / debe ser algo en el agua o que soy la hija de mi madre", canta en "Mother's daughter", el primer corte de excelente pop de líneas insinuantes, cadencioso, de gran coro. "Estoy un poco borracha, lo sé / estoy completamente drogada (...) ¿y qué? Así es todo el mundo", confiesa con desparpajo en "Unholy". "Siempre la última en salir de la fiesta", reitera en D.R.E.A.M., una joyita de poderosos latidos urbanos revestidos de cierta melancolía, que se repite con la misma gracia en "Party up the street".

Sólo la última, la hermosa "The Most", donde Miley Cyrus confirma un tono vocal personal y apasionado en las piezas románticas, habla abiertamente de una relación de pareja consonante con lo que ha revelado sobre su matrimonio tras idas y vueltas. "(...) incluso cuando no puedo quedarme, incluso cuando huyo / tú me amas más / entonces, ¿por qué te lastimo tanto?".

Esta clase de inspiración hedonista, que perfectamente podría ser combustible de un álbum de música urbana o ramplón hip hop, es tratado con elegancia, detalle y madurez por una estrella aún juvenil con más experiencia de la habitual. Miley Cyrus parece haber asumido sin culpas que le gusta experimentar estados alterados y desmadre. Cómo no. Es una estrella pop y es lo que se espera de su especie. Que reporte en canciones pegajosas de escasos minutos una vida extraordinaria.

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