Hollywood se rehace: el imperio de los remakes

Mulan

Podría parecer que la industria del cine está obsesionada con las reversiones. Están de moda y las compañías gastan cientos de millones en crear nuevas versiones de películas antiguas. Apelan a la nostalgia para poder recuperar sus inversiones pero también apelan a la necesidad de crear un universo cinematográfico que represente la sociedad en que vivimos.


Cuando las personas hacían fila para entrar a ver la nueva versión de El Rey León, ya sabían de qué se trataba. Conocían a Simba, probablemente ya habían llorado la muerte de Mufasa incluso más de una vez, podían se sabían las canciones de memoria y puede que más de alguno haya posteado "Hakuna Matata" en cualquiera de las redes sociales que ha existido desde el estreno de la original en 1994.

Así como El rey león, Dumbo, Aladdín, El libro de la selva, La Cenicienta, La Bella y la Bestia ya tienen sus remakes y pronto se sumarán La Sirenita y Mulán. Según una leyenda urbana, Walt Disney dejó explícito en su testamento que quería que cada diez años se volvieran a estrenar nuevas versiones de los clásicos y así, cada generación podría disfrutarlas.

La leyenda se queda en eso, pero lo cierto es que Disney está haciendo muchos remakes. Es más, pareciera como que Hollywood entero está obsesionado con ellos. Están de moda pero no es algo nuevo: Un viernes de locos, Soy Leyenda, Annie, Godzilla, y Spiderman, solo por nombrar algunos. Puede que la trama sea básicamente la misma o esté derivada de ella, pero los personajes ya son conocidos y la audiencia tiene una idea de hacia dónde puede ir.

Apelan a la nostalgia: los niños que vieron las originales, ahora podrán verlas como adultos en pantallas más grandes y en alta definición. Tendrán que ser juzgadas en comparación con sus predecesoras y pelear con los recuerdos nostálgicos de los espectadores, pero aún así las compañías están dispuestas a invertir cientos de millones en ellas (según el sitio Business Insider, el presupuesto de Aladdin fue de 183 millones de dólares, el de El libro de la selva fue de 170 y el de La bella y la bestia de 160).

Independiente de cuánto cuesta producirlas y cuánto dinero generan por la venta de entradas y merchandising, los remakes abren la posibilidad de que la tecnología luzca sus nuevos avances, los temas se actualicen y los discursos políticos cambien.

En el caso de El rey león, significó tener a Beyoncé, Seth Rogen y Donald Glover en las voces de leones que casi parecen reales, en el caso de Aladdin,  que la princesa Jazmín pueda querer y lograr cosas muy distintas a las que podría haber querido en los tiempos que corrían para el estreno de la original  y que en el caso de Mulán, Mushu y las canciones clásicas estén ausentes para darle paso a una princesa guerrera.

El 6 de agosto, Bob Iger, presidente de Disney, reveló que la compañía producirá una nueva versión de Mi Pobre angelito "reimaginada" para una nueva generación. Las palabras de Iger apuntan a que no por ser el remake de un clásico será una fórmula infalible del éxito. Casi 30 años después de su estreno, las personas esperan cosas distintas y tienen otros estándares.

Los héroes de la diversidad

La noche de los Oscar de 2015, el hashtag #Oscarssoswhite (Oscars demasiado blancos) se hizo trending topic en Twitter: todos los nominados a Mejor Actor y Mejor Actriz eran blancos. Fue un llamado de atención fuerte y claro, que hizo que Hollywood y, las audiencias al otro lado de la pantalla, se cuestionaran la falta de representación en los repartos y en la industria cinematográfica en general.

Después de eso vino el éxito de Moonlight, Get Out, Coco, y Roma, entre otras pero cuando cuatro años después de eso, Disney anunció que Halle Bailey interpretaría a Ariel en la versión Live Action de La Sirenita, la decisión igual fue recibida con polémica. En el clásico de 1989, la princesa era muy blanca y de ojos azules pero en la adaptación, será negra y ya no tendrá un cabello muy rojo que ondea aún bajo del mar. Poco importa que el autor de la historia original sea danés porque al fin y al cabo, es una sirena y entonces, Dinsey puede tomarse todas las libertades que quiera.

La compañía del ratón Mickey ya había hecho algunos avances. En 2009 estrenó La princesa y el sapo, la primera princesa negra y en 2016, la primera princesa de rasgos polinésicos. Según fans en internet, Elsa sería la primera princesa homosexual de Disney y la canción "Libre soy" sería la prueba, pero nunca se ha dicho nada de manera oficial.

Este año, la última versión de la Comi Con de San Diego, Marvel anunció lo que vendrá después del final de la saga de Los Vengadores. La fase 4 del universo explorará las posibilidades que le ofrecen los cómics. Solo por mencionar algunos, tendrá a Shang Chi como el primer superhéroe asiático; Valkyria, la nueva reina de Asgard – el planeta de Thor – será homosexual y; Natalie Portman tendrá su revancha y volverá como una versión femenina de Thor.

Podrá parecer que Hollywood está haciendo más de lo mismo y perdiendo la oportunidad de crear cosas nuevas. Puede ser cierto. Pero los remakes también han abierto la posibilidad de re visitar y re interpretar las películas que marcaron a distintas generaciones. Aparte de la trama principal, las películas cuentan muchas historias. Capturan el contexto en el que fueron filmadas, retratan los conflictos de su tiempo, los estereotipos de belleza que van cambiando y la visión que la audiencia tiene de su época. Y las nuevas películas harán lo mismo.

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