Phillis Wheatley: la joven esclava que irrumpió en la literatura universal

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Nacida en África y vendida a una familia en Boston cuando Norteamérica aún no se independizaba, debió probar en una corte que los poemas que portaba eran de su autoría.


Con una data de nacimiento que de manera convencional se remonta a 1753, en los territorios que hoy corresponderían a Gambia o a Senegal, Phillis Wheatley fue hecha esclava cuando tenía siete u ocho años de edad, y conducida, por el mercader visitante que la adquirió, desde África hasta Norteamérica el 11 de julio de 1761.

La travesía fue realizada en el barco "The Phillis", que dio origen al nombre de pila de la menor, mientras que su apellido lo obtuvo del comerciante de Boston John Wheatley, quien la compró para que fuera sirvienta de su esposa, Susannah.

Mary y Nathaniel, hijos del matrimonio, introdujeron a la niña en la escritura y, en adelante, la familia proporcionó a Phillis una formación inédita en el continente para una persona esclavizada. Si a los 12 años de edad la muchacha ya leía a los clásicos griegos y latinos, a los 14 ya había compuesto, fuertemente influenciada por las obras de Homero, Horacio, Virgilio y John Milton, su primer poema, titulado A la Universidad de Cambridge, en Nueva Inglaterra (1767).

El prestigio de su pluma ganaba espacio, en su entorno, pero en general los colonos se resistían a creer que una joven esclava pudiera ser la autora de tales escritos. La controversia subió de tono y llegó en 1772 hasta la Corte de Boston, donde un jurado que integraron intelectuales como John Erving, el reverendo Charles Chauncey y John Hancock, y autoridades como el gobernador de Massachusetts, Thomas Hutchinson, examinó sus capacidades, llegando a la conclusión de que efectivamente había creado los poemas que le eran atribuidos. En la oportunidad, el mismo plantel judicial emitió un certificado acreditando esa condición, tal como sería meses después consignado en el Prólogo del primer libro de Phillis Wheatley, que aparecería publicado en Londres, en 1773, bajo el nombre de Poemas de diversos asuntos, religiosos y morales. La obra fue impresa en Europa y no en Norteamérica, pues Boston, pese al dictamen del tribunal, se negó sistemáticamente a publicarla.

El persistente rechazo local a divulgar su trabajo es uno de los factores que hace estimar en alrededor de 145 el número de poemas de su autoría que permanecen extraviados. Considerada la primera poeta afroamericana en el continente y también la primera afroamericana cuyos escritos fueron publicados, murió sumida en la miseria, a los 31 años, el 5 de diciembre de 1784. Su estricto apego a la métrica clásica asoma con nitidez en los 39 poemas de su emblemático libro, como ocurre con Sobre la imaginación, una de cuyas estrofas traducimos aquí:

¡Imaginación! ¿Quién podría cantar tu fuerza?

¿Y quién describiría la velocidad de tu carrera?

Surcando aire para hallar la radiante morada,

El empíreo palacio del tronante Dios,

Sobre tus alas aventajamos al viento,

Y dejamos atrás el rodante universo.

De estrella a estrella el ojo mental vaga,

Mide los cielos y recorre las altas regiones;

Allí, de un vistazo abarcamos el magnífico todo,

O con nuevos mundos asombramos el alma infinita.

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