María Hesse, ilustradora española: “El relato sobre Marilyn Monroe siempre ha sido desde una visión masculina”

María Hesse. (c) Erea Azurmendi.

Acaba de llegar a las librerías nacionales Marilyn. Una biografía, un libro ilustrado por la también autora de las biografías de Frida Kahlo y David Bowie que narra –en primera persona– la vida de la célebre Norma Jeane Baker. Según su autora, se propone rescatar una dimensión menos conocida de la actriz, como lectora, mujer inteligente y empoderada, lejos de la imagen de sex symbol que se le atachó.



Como buena ilustradora, hubo un detalle que a la española María Hesse (39), le llamó la atención mientras trabajaba en su libro El Placer (2019), donde trazó un mapa del placer femenino con mujeres icónicas.

“A lo largo del tiempo nos ha llegado una imagen de Marilyn Monroe como sex symbol, cuando en realidad hay más fotos de ella leyendo que desnuda -cuenta Hesse a Culto-. Entonces con esa contradicción, escribí sobre ella en ese libro, pero me di cuenta que había mucho más que contar”.

Tras El Placer, Hesse se encontró con un artículo en el que se hablaba de Monroe en otro plano diferente. “Contaban que había sido una mujer inteligente, muy lectora”. Eso fue un disparador, y decidió ponerse manos a la obra.

Marilyn Monroe leyendo el Ulises, de James Joyce, hacia 1955.

“Al día de hoy, la imagen más popular que tenemos de Marilyn es precisamente la de sex symbol poco inteligente. Consideraba que había que hacerle mucha justicia”, añade. Y esa es la intención de Marilyn. Una biografía, el libro ilustrado que acaba de llegar a nuestro país vía Lumen, y que narra la tormentosa vida de Norma Jeane Baker. Este, sucede a sus anteriores biografías, de Frida Kahlo (2016) y David Bowie (2018).

El libro está narrado en primera persona, como si la misma actriz fuese contando su vida. “Me da la sensación de que se crea ese entorno íntimo y de alguna manera, de veracidad”, dice la oriunda de Huelva. Para ello, ocupó extractos de diversas fuentes, como entrevistas, documentales y libros.

María Hesse. (c) Erea Azurmendi.

¿Sientes que de alguna forma esta biografía reivindica a Marilyn?

Evidentemente, porque el relato sobre ella siempre ha sido desde una visión masculina, y con ella hicieron eso desde el principio. Desde los papeles que le otorgaban hasta cómo la presentaban en prensa. Incluso desde su propio marido, Arthur Miller, que la infravaloraba. Cuando me puse a investigar me di cuenta de que era una gran lectora, muy inteligente, muy avanzada para su época. Negociaba sus contratos, escribía unos poemas muy profundos y bellos. Esa otra realidad era la que me parecía interesante para este libro.

¿Algún dato que no conocías y que te sorprendiera?

No conocía que le interesara la literatura rusa, que su infancia fue muy compleja y con miedo a haber heredado la locura de su madre. También la libertad con que vivía su cuerpo y su sensualidad. Luego, me dolieron muchísimo todas las complicaciones que tuvo, cómo la trataron, cómo se le acercó mucha gente por interés y se aprovecharon de ella.

¿Podrías hablarnos de Marilyn Monroe como lectora?

Ella no terminó los estudios, se casó a los 16 años para no volver al orfanato. Pero siempre tuvo mucho complejo de no ser inteligente o de tener falta de conocimiento. Entonces, siempre se preocupó por continuar leyendo. De hecho, se cuenta que después de muerta se le encontró una biblioteca con más de 400 libros. A lo largo de su vida leyó mucho, le interesaban los derechos civiles y sociales, por la clase social de donde venía. Leía a Lorca, leía sobre historia de arte y cuando vivió en Nueva York se rodeó de escritores de la época, como Norman Mailer, Truman Capote, y Arthur Miller.

¿Consideras que Marilyn Monroe fue alguien feliz?

No, creo que fue una persona muy triste. Luchó toda su vida por ser feliz, no tuvo una infancia fácil, y eso es importante para el desarrollo futuro. Ahora se lleva mucho todo esto de los mensajes bonitos y la meritocracia, pero la vida es muy compleja y hay pequeños momentos de felicidad que son los que tenemos que disfrutar. Yo creo que Marilyn era consciente de eso e intentaba disfrutar esos momentos.

¿Cómo entronca Marilyn con el auge del feminismo que hemos visto en los últimos años?

Yo no la elijo por ser representativa del feminismo. Creo que lo importante para mí -como feminista- es reivindicar la figura de una mujer que me parece interesante, y que me parece ha sido vapuleada. Al final, parece que todas las mujeres hasta hace poco teníamos dos papeles: el de la complaciente, o de la mala. Desde el punto de vista feminista, se pueden decir muchas cosas positivas de Marilyn: fue la primera en abandonar una productora y montó la suya propia, volvió a la Fox con mayor sueldo. Creo que habría que reivindicar mucho, aunque ella no tuviera esa conciencia del feminismo por la época que le tocó. Si hubiese vivido unos añitos más...

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