Peaky Blinders: la huella de un furioso éxito británico

Foto: BBC

Concluida tras seis temporadas (ya en Netflix), la serie se despide dejando cuentas alegres en Birmingham, la ciudad donde transcurre su trama, y multiplicando los análisis en torno su protagonista. Mientras, su creador sigue alimentando esperanzas sobre la posibilidad de filmar una película. “Cuando llegue el momento, si hay más historias que contar, allí estaré”, dijo esta semana Cillian Murphy, el hombre detrás de Tommy Shelby.



Los murales suelen estar reservados para los héroes de la vida real: deportistas, músicos, líderes sociales, personalidades que trascendieron su campo y su época. Una regla que aplica casi siempre.

En febrero pasado, en un edificio de Birmingham, apareció el retrato de una figura que a estas alturas es reconocible en buena parte del mundo. Con su boina, su mirada semicubierta y su traje de impecable negro, un Tommy Shelby (Cillian Murphy) en tamaño gigante se tomó el costado de un inmueble en Digbeth.

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La obra del artista británico Akse fue un encargo de la cadena BBC –a raíz del estreno de la sexta temporada en el país–, pero bien podría haber sido autoría de un apasionado fanático de Peaky Blinders, la serie que en 2013 emergió como un fenómeno que vigorizó el interés por las historias de mafiosos y que ayer arribó con su final al catálogo de Netflix.

Según las autoridades locales, el arrastre de la ficción disparó el turismo y el atractivo de la ciudad. “A medida que ha crecido el entusiasmo en torno a Peaky Blinders, ha crecido el orgullo de Birmingham como un lugar del que pueden surgir historias”, planteó este año Jemma Saunders, académica de la Universidad de Birmingham que se encuentra estudiando la influencia de la producción creada por el guionista Steven Knight. “Peaky Blinders ha ayudado a contar la historia de Birmingham en el escenario mundial”, replicó el alcalde de West Midlands, el condado que alberga la ciudad al centro de la trama.

Ambientada en Inglaterra en 1919, la serie se inspira en una historia no necesariamente halagüeña: las violentas bandas criminales que dominaron la urbe tras la Primera Guerra Mundial. El taciturno Tommy Shelby es el cabecilla de una de ellas (los Peaky Blinders del título), un hombre constantemente puesto a prueba en un escenario donde policías y clanes rivales intentan derribarlo.

Para ciertos especialistas, a lo largo de los seis ciclos Shelby alcanzó cotas de grandeza, comparándolo con algunos de los personajes más colosales de la televisión de los últimos años. Otros, en cambio, son más mesurados.

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“En el transcurso de la serie se transforma en una especie de Tony Soprano mezclado con el Liam Neeson de Búsqueda implacable: un gánster melancólico e introspectivo que sobre todo lucha consigo mismo, pero que nunca pierde una pelea con sus enemigos. El legado de la serie busca complacer a la multitud. La historia nunca se terminó realmente hasta que Tommy se burló de sus enemigos y golpeó a algunas personas”, analizó The Ringer. “Casi cómicamente pretenciosa”, fue el rótulo que le dio a su última temporada el portal irlandés Independent.ie.

Más allá de esos dardos que apuntan a su desenlace, la extensión de la vida de la producción británica está garantizada. En septiembre debutará un nuevo espectáculo de danza y teatro (Peaky Blinders: The redemption of Thomas Shelby) escrito por el creador de la ficción. Él mismo, además, ha lanzado varias pistas sobre su intención de producir un largometraje ambientado en el universo de la serie, aunque por ahora se desconocen detalles.

Al menos sí cuenta con el amén de su protagonista. Esta semana Cillian Murphy declaró que “cuando llegue el momento, si hay más historias que contar, allí estaré”.

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