Culto

Argos, la desgarradora historia del perro que esperó 20 años por Odiseo

El reencuentro entre el rey de Ítaca y su viejo perro es uno de los episodios más conmovedores de La Odisea. Dos décadas de espera, una lágrima contenida y una muerte inmediata convirtieron a Argos en un símbolo universal de la lealtad, una escena que Christopher Nolan decidió expandir en su nueva adaptación.

Argos, la desgarradora historia del perro que esperó 20 años por Odiseo

Es uno de los pasajes más conmovedores de La Odisea, el poema épico de Homero, parte del canon de la cultura occidental y clave en la cultura griega; el reencuentro de Odiseo con su viejo perro Argos.

El héroe estuvo fuera 20 años; una década combatiendo en la Guerra de Troya (en la que los griegos se imponen gracias al truco del caballo de madera que él sugirió) y otra más intentando regresar a su hogar, en el reino de Ítaca. Un viaje que lo llevará a desafiarse a sí mismo, cruzar mares y sobrevivir a terribles criaturas.

Al volver a su palacio, debe hacerlo disfrazado de mendigo para evitar ser reconocido y asesinado por los pretendientes de su esposa Penélope. Está en eso, acompañado por su fiel Eumeo, cuando Argos lo reconoce. Ahí ocurre uno de los momentos más mundanos del relato.

Argos reconoce a Odiseo.

Según el libro, el rey de Ítaca lo crió como un perro de caza, pero no pudo disfrutarlo por mucho tiempo por su viaje a la guerra de Troya. “Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres”, dice el libro.

Argos esperó paciente a Odiseo durante 20 años, y al momento del reencuentro, es un perro viejo y olvidado. Su piel evidenciaba los estragos de las garrapatas y yacía abandonado sobre el estiércol. Con las pocas fuerzas que le quedaban intentó saludarlo.

“Al advertir que Odiseo se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste cuando lo vio enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo”, relata Homero.

El viejo perro apenas puede moverse y muere tras ver por última vez a su amo. “Entonces la Parca de la negra muerte se apoderó de Argos después que tornara a ver a Odiseo al vigésimo año”.

La escena está incluida en la nueva adaptación de Christopher Nolan, quien tiene un perro labrador. El cineasta aseguró a The Guardian que “decidí hacer La Odisea, porque es la película definitiva sobre perros”. Con sentido dramático, en el filme vemos a Argos de cachorro, acompañando a Odiseo en la cacería. Y después, es el infame Antínoo (Robert Pattinson) quien deposita al can en el estiércol, como una señal más de la ausencia del héroe. Es decir, toma esa parte y la expande con sentido cinematográfico.

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