Por Christian GonzálezUn poco de cordura: cómo Olé destruye paso a paso la teoría de la conspiración contra Argentina en la final del Mundial
El medio deportivo transandino ironiza con las múltiples interpretaciones de la caída ante España, que exceden el ámbito deportivo.
Argentina cae en la final del Mundial ante España. Desde el punto de vista futbolístico, el desenlace del máximo torneo del balompié a nivel planetario es inobjetable. La superioridad del equipo de Luis de la Fuente sobre el de Lionel Scaloni resultó ostensible. De hecho, Emiliano Martínez evitó un descalabro.
Sin embargo, la derrota alimentó múltiples teorías, derechamente conspirativas. Según esas interpretaciones, la explicación para la caída no radicaría en elementos estrictamente deportivos. La sensibilidad después del revés llevó a varios a validarlas. Paradójicamente, después de un certamen que estuvo en la mira, precisamente, por la presunta protección a la Albiceleste y a Lionel Messi, su principal estrella.
Un poco de cordura: cómo Olé destruye paso a paso la teoría de la conspiración contra Argentina en la final del Mundial
En ese escenario, Olé, uno de los principales medios de comunicación del país transandino, salió a desvirtuar las especulaciones. Lo hace punto por punto, con la dosis precisa de equilibrio y el matiz sarcástico que caracteriza sus publicaciones. La portada de la edición de este miércoles, de hecho, propone un juego de palabras en ese sentido: “No complot mentiras”. “La derrota frente a España desató todo tipo de teorías conspirativas sin fundamentos, que hasta el propio Scaloni descreditó: ‘Perdimos porque ellos fueron mejores’”, sostiene la bajada.
En el interior, se despliega un pormenorizado análisis. “España jugó mucho mejor. Y Argentina, a pesar de un mal partido, logró mantenerse siempre a tiro en el resultado y casi forzar los penales en una última volea en el área. España ganó la final inobjetablemente y la Selección pagó los problemas físicos de la previa y el durante del Mundial, sus deficiencias para definir en tiempo reglamentario y hasta lesiones en el propio partido. Pero la conspiración intergaláctica fue tan grande para algunos que acá te mostramos sus argumentos… irrefutables“, plantea.
La enumeración de factores limita con la genialidad. “Las conspiraciones intergalácticas necesitan una previsión total. Era sabido que Argentina no estaba al 100% físicamente, entonces forzaron suplementarios contra Cabo Verde y Suiza. Nada podía quedar librado al azar”, sostiene el primero.
El segundo va en la misma línea. “Madonna, futbolera como pocas, se enteró de toda la movida y pidió subir a Ronaldo y Ronaldinho a su performance (que no se entendió bien de qué se trató). La noche previa fue contundente con su pedido: “Let’s take two brazilians superstars”. Sabía que Argentina perdía y prefirió asociarse a Brasil. “¿Si traemos dos ex cracks españoles?”, le preguntaron. “Too much”. Había que disimular un poco”, resalta.

El tercero recuerda una imagen que, en los últimos días, cobró más valor que nunca. “Hace 19 años, UNICEF armaba un calendario en el que aparecía un joven ya crack Messi bañando a un bebito llamado Lamine. Con la camiseta 19, la misma que usó Leo en su debut Mundial, un 19 de julio se enfrentaría en una final. Yamal fue clave en el armado de la conspiración. FIFA donaría una suma importante a UNICEF porque necesitaba que la máxima estrella española disimulara que estaba todo ya escrito para España. Las órdenes fueron claras y precisas: regálale la pelota al arquero rival si tienes un par de mano a manos y pierde 9 de 10 contra Tagliafico. Un profesional. Buen gesto el del jugador de poner primero la ayuda a los demás que bañarse de gloria con un gol” explica.
Hay más
La lista prosigue. “Dibu Martínez era otro de los ejes principales de la confabulación. No hay dudas. Lograron que colaboraran entre sí el FBI y la CIA (es mentira lo que vemos en las películas) y hasta invitaron a Tom Cruise para esta Misión Imposible de conseguir el listado necesario para entregarle al arquero argentino. Y así fue, las cámaras no lo tomaron, pero el 23 tenía una botella en el arco en la que tenía pegado un machete con la data de dónde iría cada remate español. En el tiro 20 estaba previsto que no se llegara a tapar el centro, que Molina no cerrara a Williams y que el Dibu dudara en salir a romper en el área chica. Todo calculado. Hasta los detalles más mínimos”, postula el cuarto punto.
El siguiente, alude a la expulsión de Enzo Fernández. “El árbitro sabía que debía sacar la roja en el momento exacto. ¿Por qué no al inicio? Porque en esta Copa del Mundo, Argentina se hizo fuerte en los últimos tramos de los partidos y el golpe debía ser ahí. Podría haber cargado a varios con amarillas, pero esperó y esperó hasta que le guiñó el ojo a Enzo Fernández. El argentino fue, revoleó a Cubarsí casi para roja directa, y así la Selección se quedó con un menos. Cucurella casi mete la pata. Se tapó la boca y le dijo a Messi: “¡Joder, que no hacía falta ser tan duro con esa patada!”. Si aplicaban la “ley Prestianni” se caía todo. Había que respetar el libreto“, profundiza.
Hay más. “Senesi, como se incorporó unos días más tarde, había quedado fuera del radar de muchos. Y entonces fue a buscar el centro de Simeone con el empate en la cabeza. Cubarsí tenía toda la data. No llegó al cruce porque es un crack de 19 años que juega con la experiencia de uno de 30, ni porque hizo un Mundial en un nivel superlativo. Claro que no. Sabía dónde iría el centro, estaba todo calculado”, apunta el sexto.
El séptimo se refiere a un materia que generó un extenso debate. “El show del medio tiempo iba a ser más largo pero eso podía favorecer a la Selección. Justin Bieber se enojó cuando le acortaron la canción y se quedó solo con la guitarrita tocando mientras el huracán Shakira aparecía. Todas mini versiones para que no hubiera descanso para la Scaloneta. Ni el entretenimiento escapó al plan”, sostiene.
“El VAR, en una evaluación histórica de lo que pudo haber hecho si existía en otros mundiales, le quedó en la cabeza que Diego Simeone exageró un poco la patada de Beckham cuando finalmente echaron al inglés en el Mundial 1998. Giuliano debía “pagar” esa deuda y si le quedaba una pelota picando en el área debía revolearla a Manhattan. No tendría que ver ni que la bocha estaba muy alta, ni el tobillo que se había doblado minutos antes o que no le pegara bien y listo. Como desconfiaron de él, hackearon el chip de la pelota para que no entrara nunca al arco español. La tecnología también hizo su aporte“, plantea el inmediatamente sucesivo.
Según el ‘plan’, nadie podía quedar ajeno a las influencias externas. “Scaloni no podría zafar de las presiones. No fue porque creyó, apostó, planteó (equivocadamente o no) que el cambio en el suplementario y con uno menos en cancha, debía estar dirigido a sostener el empate. Y por eso descartó a Lautaro que venía de ser clave en las levantadas con Inglaterra y Egipto. Todo estaba escrito”, amplía.
Cada elemento habría estado calculado. Incluso los bochornosos. “El cierre debía ser creíble. Ayala practicó el día previo el “correctivo” a Olmo, Paredes probó con varios cómo agarrar del cuello de García, Molina sabía bien en qué momento desencajarse a los empujones. Trump, Donald para nosotros, había pedido alguna escena de partido de hockey sobre hielo, así bien tumultuosa. El espectáculo tenía que cerrar en alto", esgrime la publicación.
El último alude a la decepción de la máxima figura. “Las lágrimas de Messi no tienen que ver con quizá (siempre hay que dejar la puerta abierta) su último partido en un Mundial, en su Selección. No cuenta en su llanto los 50 días concentrado sin estar cerca de los suyos en momentos de dolor. No tiene que ver con su corazón tan amateur como competitivo. No se quedó inmóvil mirando a su gente, desolado y sin consuelo, sino que le dio la espalda al poder que le hizo perder adrede una final de Copa del Mundo… Obviamente“, concluye.
La última observación es, en rigor, la más directa y seria. “El sesgo de confirmación es una de las claves más fuertes de las viralizaciones en redes sociales de lo que cada uno quiere escuchar, ver y creer. La batería física argentina dio hasta donde dio y sólo una Selección con la dignidad y resiliencia de la Scaloneta y su capitán llegó hasta dónde llegó. Porque a veces la explicación más simple sigue siendo la correcta”, puntualiza el artículo.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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