Por Pablo Retamal N.Cinco libros para entrar en el universo de Alfredo Bryce Echenique
De los jardines de Julius al sillón Voltaire: un recorrido por las obras fundamentales de Alfredo Bryce Echenique, el escritor que transformó la melancolía limeña y el exilio europeo en una charla eterna sobre el amor y la soledad. Ha fallecido este martes 10 a los 87 años.


*Un mundo para Julius (1970)
Una novela entrañable que nos introduce en la vida de Julius, un niño solitario nacido en el seno de una familia de la rancia aristocracia limeña, aquella orgullosa de su pasado virreinal. Julius vive en un palacio rodeado de jardines, piscinas y una legión de sirvientes que son, en realidad, su único vínculo afectivo auténtico. A través del crecimiento de Julius, desde su infancia hasta la adolescencia, somos testigos de la desintegración moral de una clase social que vive de espaldas a la realidad de un país convulso.
La fuerza de Un mundo para Julius radica en que la crítica no proviene del odio, sino de la observación. Julius es el “puente” entre dos mundos que conviven sin tocarse. A medida que el niño crece, el lector siente la pérdida de su inocencia. Julius comienza a entender que el amor que siente por los sirvientes es visto como una excentricidad o una debilidad por parte de su familia. La novela es, en esencia, la crónica de un aislamiento: Julius está solo en su palacio, una figura trágica que entiende demasiado bien las injusticias que sus padres ni siquiera ven.

*Tantas veces Pedro (1977)
En su segunda novela, sigue los pasos de Pedro Balbuena, un joven aspirante a escritor peruano que vive en Europa. La trama gira en torno a un eje central: su obsesión por Sophie. Sin embargo, Sophie no es solo una mujer; es una ausencia, un ideal inalcanzable que Pedro intenta recuperar —o reemplazar— a través de una serie de relaciones con otras mujeres, todas llamadas (o rebautizadas por él) bajo nombres que remiten a su único y verdadero amor. La narrativa nos lleva por un viaje caótico donde Pedro se pierde en el alcohol, en la nostalgia por el Perú y en conversaciones interminables consigo mismo o con su perro, Malatesta. Es la historia de un hombre que prefiere vivir en el recuerdo de un amor perfecto antes que enfrentarse a la mediocridad de su presente.

*La vida exagerada de Martín Romaña (1981)
“Mi nombre es Martín Romaña y esta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también de mi cuaderno azul. Y la historia además de cómo un día necesité de un cuaderno rojo para continuar la historia del cuaderno azul. Todo, en un sillón Voltaire”, son las primeras líneas de esta novela clásico de inicios de los 80. La novela narra las peripecias de Martín Romaña, un joven peruano de buena familia que viaja a París en la década de los 60 con el sueño de convertirse en escritor. Sin embargo, Martín no es el intelectual de acero que la época exigía. Atrapado entre los ideales de la revolución de Mayo del 68 y su propia naturaleza hipocondríaca y sentimental, Martín se convierte en un “anti-revolucionario” por accidente.

*El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985)
Con esta novela, Alfredo Bryce Echenique entregó la segunda entrega de su famoso díptico Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire. Si La vida exagerada de Martín Romaña era la crónica del caos político y personal, esta novela es la consagración del amor como una forma de locura mística y, sobre todo, una oda a la palabra como único medio para retener lo inalcanzable. Publicada por Anagrama a mediados de los ochenta, esta novela sitúa al lector en la continuación de las memorias de Martín Romaña, pero con un giro fundamental: aquí el centro de gravedad ya no es la revolución parisina, sino la figura mítica y casi espectral de Octavia de Cádiz.
Es una de las obras donde Bryce explora con mayor maestría la intersección entre la realidad vivida y la realidad narrada. El título es la clave de todo: Martín es “el hombre que hablaba”. La relación con Octavia no se construye tanto a través de los hechos, sino de los discursos. Martín necesita contar a Octavia, explicarla, mitificarla para que ella tenga sentido en su mundo de perdedor entrañable. Es un romance que sucede en las pausas, en las cartas, en las esperas y, sobre todo, en la imaginación desbordada de un protagonista que teme que, si deja de hablar de ella, ella simplemente desaparezca.

*Permiso para retirarme (2021)
Este volumen es la tercera y última parte de sus memorias, publicada en 2021, o “antimemorias”, como él prefería llamarlas, y que inició décadas atrás con Permiso para vivir y continuó con Permiso para sentir. Esta obra no es solo un libro de recuerdos; es el testamento literario de un hombre que, tras una vida de “exageraciones”, decidió que era momento de recoger los bártulos y despedirse de su público con la misma elegancia y humor con los que llegó. No hay una trama lineal, sino una sucesión de crónicas, anécdotas y perfiles.
El libro se divide en fragmentos donde Bryce evoca sus años de formación, sus grandes amistades (como la de Julio Ramón Ribeyro) y sus regresos a los lugares que marcaron su geografía emocional: París, Madrid y, por supuesto, esa Lima que ya no es la de Julius, pero que sigue siendo su escenario principal.
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