Por Gonzalo ValdiviaLa Invitación: las claves de una de las mejores comedias del último tiempo
El largometraje dirigido por Olivia Wilde –ya disponible en los cines chilenos– gira en torno a dos parejas durante una incómoda velada en que conversan sobre sexo, monogamia y diferentes frustraciones propias de relaciones adultas en la cornisa. Remake de una cinta española de 2020, se ha convertido en una de las películas estadounidenses más aclamadas de lo que llevamos de año. Aquí, de la mano de tres especialistas, revisamos sus principales virtudes.

La invitación atrajo a muchos interesados durante el desarrollo de la última edición del Festival de Sundance. Allí, donde se estrenó con buenos comentarios de los críticos y los asistentes, los informes indican que recibió ofertas de Netflix, Apple, Neon, Searchlight y Focus Features, pero finalmente Olivia Wilde, su directora, optó por A24, el reconocido estudio y distribuidor de perfil independiente, que se quedó con los derechos para Estados Unidos a cambio de unos US$ 12 millones. De ese modo, garantizó un lanzamiento tradicional en la pantalla grande.
Ver su tercera película a sala a llena le termina de dar la razón a la realizadora y actriz estadounidense: las risas se multiplican en los momentos más hilarantes y se producen silencios incómodos en los pasajes más dramáticos. Es, con distancia, uno de los títulos más comentados de la temporada –debutó en la cartelera chilena, en exclusiva en complejos de la cadena Cinépolis, el pasado 2 de julio– y su efecto probablemente no sería el mismo fuera de una proyección en una sala oscura atiborrada de extraños.

El filme gira en torno a Joe (Seth Rogen) y Angela (Olivia Wilde), una pareja que queda a solas en su departamento debido a que su única hija pidió permiso para ir la casa de una amiga. Ella, una mujer con formación en el arte que está dedicada a las tareas domésticas desde hace años, sorprende a Joe al informarle que sus vecinos de arriba vendrán a cenar. Él, un exmúsico que sufre de dolores lumbares y está volcado a la docencia en una escuela modesta, le responde que aprovechará la instancia para plantarles su enojo por los constates ruidos que generan cada vez que tienen sexo.
Mientras están enfrascados en esa acalorada discusión, Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton) tocan el timbre. Son la pareja que esperaban (o que Angela esperaba) y han llegado en el momento exacto en que los dueños de casa están ajustando cuentas. Ese es apenas el primero de varios episodios incómodos que se sucederán a medida que la noche avance y afloren los secretos y las frustraciones propios de una relación en la cornisa.
Basada en la película española Sentimental (2020), de Cesc Gay –que tomaba como referencia la obra Los vecinos de arriba, del mismo realizador–, La invitación es sobre todo una comedia que explota el contrapunto que se produce en la reunión de sus dos duplas. Joe y Angela están sumidos en la monotonía y lo único que los mantiene juntos es su hija de 12 años. En cambio, Piña y Hawk son pura fogosidad y parecen la envidia de toda pareja adulta.

Salvo el inicio, la cinta transcurre íntegramente en el living, la cocina y otros espacios del departamento del matrimonio principal, por lo que funciona como una obra de cámara. La propia Olivia Wilde ha reconocido que estaba pensando en ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (1966), pero con mayores dosis de comedia. Apuntando a ese objetivo, propuso que el elenco ensayara con el mismo rigor y tiempo que una compañía de teatro, e insistió en que se filmara de manera cronológica y sin hacerle el quite a la improvisación.
Incisiva y divertida, es efectiva al afrontar temas que Hollywood no visita regularmente en estos tiempos: la monogamia, el fin del deseo sexual con la llegada de los hijos, el matrimonio como una institución en crisis. Un ejercicio que propone mediante un cruce de romanticismo y cinismo que representa la mirada de Wilde, quien debutó con éxito en la dirección con La noche de los nerds (2019) y tuvo resultados irregulares con No te preocupes cariño (2022).
Sin ser una película de tintes autobiográficos, la cineasta ha admitido que todas sus experiencias amorosas –se divorció a los 25 años, en 2020 inició su separación del padre de sus hijos, Jason Sudeikis, y tuvo una comentada relación con Harry Styles– se filtraron en la realización y el proceso terminó siendo algo parecido a una catarsis.

“Creo en la idea de usar la narración para experimentar emociones que ninguna terapia puede desenterrar por completo. Me sorprendió mi propia actuación, porque surgieron cosas de mí que no había planeado”, detalló en conversación con The Guardian.
Por cierto, su participación como actriz no fue algo que estuviera contemplado en un comienzo. Fueron sus tres actores –Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton–, con quienes realizó una especie de taller en el lugar de filmación antes de comenzar el rodaje, los que la empujaron a dejar de buscar a otras actrices y finalmente asumir el rol de Angela.
Un papel que, según sus propias palabras, está fuertemente inspirado en la fallecida Diane Keaton, a quien el largometraje está dedicado.

“Tenía muchas ganas de mostrarle esta película a Diane. No creo que exista una versión de La invitación sin Diane Keaton, porque aparece en muchos de los filmes que lo inspiraron. Es la primera actriz que reconocí que representaba a una mujer totalmente única y compleja; no encajaba en ningún arquetipo, era singular en su vulnerabilidad, su complejidad y su creatividad”, explicó a The Hollywood Reporter.
El juicio de los especialistas
“Considero que La invitación es una valiosa adición al género de filmes sobre la no monogamia, ya que no la presenta como una ‘cura’ para el matrimonio monógamo, ni instrumentaliza ni fetichiza este estilo de vida. Ambos enfoques del matrimonio son válidos y las conversaciones en la película lo demuestran”, señala a Culto Savina Petkova, quien recientemente escribió un elogioso comentario sobre la cinta para la revista británica Little White Lies.
En su análisis comparó a la pareja central del largometraje –la que encarnan Olivia Wilde y Seth Rogen– con los protagonistas de Secretos de un matrimonio (1973), el clásico de Ingmar Bergman que tuvo un remake estadounidense en 2021 en HBO. Una apreciación sobre la que aquí se explaya.

“Por supuesto, son muy diferentes y pertenecen a épocas distintas, pero me parece que el punto de partida de descontento de las parejas es similar. Ambas están inmersas en el matrimonio, distanciándose el uno del otro, hasta que se dan cuenta de que la distancia es demasiado grande para reconciliarse. Así que algo tiene que cambiar. Tienen que afrontar su complacencia. Por suerte, esta vez nadie es infiel”, observa la crítica de cine, destacando que “es genial ver una comedia dramática doméstica que no recurra a la infidelidad como detonante”.
Por su parte, Tim Grierson, crítico de cine del portal Screen International, se detiene en que “Wilde le da un toque original a los temas recurrentes al enfocar el filme explícitamente en cómo el sexo (o la ausencia de él) impacta en un matrimonio a largo plazo”.
“La invitación examina cómo el sexo es un componente crucial en el matrimonio y, sin embargo, es algo de lo que las parejas tienen dificultades para hablar. La película trata sobre la importancia de la honestidad en las relaciones, pero también sobre por qué esa honestidad es difícil”, expresa a Culto.

El cineasta Diego Rougier piensa que “podría haber sido una película de los 70 y hubiera sido bastante parecida. Llega a mucha gente debido a que toca una fibra histórica en las relaciones amorosas: qué ocurre con el paso del tiempo, qué pasa cuando se produce el desgaste y cómo cada uno lidia con eso”.
“En un mundo que simplifica los remakes a sólo una estrategia comercial, es un aporte que se haya hecho”, enfatiza el director de Alma (2015) y Desconectados (2022), para quien “existe un acierto entre la temática y el tono”, y las mejores actuaciones las brindan Penélope Cruz y Seth Rogen.
Si bien estima que Wilde “es una directora de comedia sólida”, Tim Grierson tiene algunas dudas sobre su última apuesta. “La invitación es una comedia más sofisticada (que La noche de las nerds), y no creo que se sienta tan segura aquí, aunque el filme contiene muchos momentos graciosos y frases ingeniosas. Aun así, la película sugiere que quiere seguir trabajando en esa línea y desafiándose a sí misma”.

“Creo que Olivia Wilde es magnífica reuniendo un equipo de profesionales tan compenetrados que logran resultados maravillosos. La dirección en una obra de cámara es muy importante, pero también lo es la fluidez entre los cuatro personajes principales; cuando uno de ellos es interpretado por la directora es fácil perder el balance. ¡Sin duda tiene talento para eso! Me encantaría verla dirigir más comedias”, opina Savina Petkova.
Con tantas o más risas que La noche de los nerds y con un mejor balance de ingredientes que No te preocupes cariño, La invitación vuelve a posicionar a la estrella entre las realizadoras con futuro más auspicioso de la industria estadounidense. Ya se habla de sus posibilidades en la temporada de premios y en cuáles serán sus siguientes pasos (está desarrollando una comedia junto a un gran estudio). Por ahora disfruta de la buena acogida de una pequeña cinta que renovó la confianza en su trabajo delante y detrás de cámara.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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