Culto

Ni una gota de sangre y cabezas de burro: el universo de las comedias de Shakespeare vuelve con traducción chilena

Editorial Universitaria rescata las históricas versiones de Juan Cariola Larraín de tres piezas fundamentales: El mercader de Venecia, Como gustéis y Sueño de una noche de verano. Académicos analizan la vigencia de estas obras donde el humor convive con conflictos éticos, de género y de identidad que resuenan en el Chile actual.

No solo dramas escribió William Shakespeare. El "Bardo de Avon" también se anotó con obras en el registro de la comedia, quizás las principales de estas fueron Como gustéis (1623), El mercader de Venecia (1600), y El sueño de una noche de verano (1600), y se transformaron en parte importante de su acervo.

Estas comedias -así como el resto de su obra- fueron traducidas al castellano por un chileno, Juan Cariola Larraín. Su labor quedó plasmada en seis volúmenes que la Editorial Universitaria publicó en las décadas de los 70 y 80. Cariola falleció en 1981, y sus traducciones quedaron descontinuadas hasta ahora.

La Editorial Universitaria acaba de publicar el volumen Tres comedias que compila justamente las comedias mencionadas. Cuenta con la traducción de Cariola e incluye una Introducción de los académicos Paula Baldwin Lind y Braulio Fernández Biggs, de la U. de Los Andes.

El clásico retrato Chandos. La representación más icónica de William Shakespeare.

Consultado por Culto, Fernández destaca la particularidad de las traducciones hechas por Cariola: “La dinámica de las traducciones es un proceso continuo y que se retroalimenta de distintas tradiciones. En nuestra lengua, tenemos el referente de Luis Astrana Marín, español que hasta ahora es el único que ha traducido todo Shakespeare (o al menos lo que se tenía por el canon hacia la década de 1930), aunque nos ha dejado un Shakespeare diría ‘edulcorado’, muchas veces desprovisto de su procacidad, que es parte esencial de su teatro. Como sea, de ahí en más las traducciones se multiplican, aportando cada país de habla hispana sus propias riquezas”.

“En el caso de Juan Cariola, el traductor de estas tres comedias, ha hecho un trabajo muy interesante al brindarnos un español panhispánico, sin localismos, procurando ante todo ser fiel al contenido más que al ritmo (el verso blanco de Shakespeare no es trasladable sin más a algún sistema métrico español). Su trabajo en tal sentido me parece muy notable”.

Un punto importante es: ¿Cómo logra esta edición traducir el humor isabelino a la sensibilidad del castellano actual sin perder la esencia del autor? responde Braulio Fernández: “En la medida de lo posible, logra trasladar a nuestra lengua el doble sentido. Con los juegos de palabras la cosa ya es más complicada, al ser el inglés una lengua mucho más fonética que la nuestra, donde hay muy pocas palabras que sonando igual signifiquen otra cosa. En tal sentido, Cariola ha sido cuidadoso de no ‘inventar’ juegos de palabras que sean analogías del original. En eso respeta mucho el texto. Y aunque sus traducciones no son estrictamente ediciones críticas, recurre a las notas para explicar este tipo de cuestiones cuando la situación ha sido insalvable, por decirlo así”.

“Otra cosa que parece muy interesante y destacable es que suele mantener los nombres de los personajes según el texto de Shakespeare. Es una decisión discutible, pero a nuestro entender correcta ya que se trata de caracteres de conocimiento universal. El caso de los artesanos en Sueño de una noche de verano es un gran ejemplo".

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También vale la pena pensar, ¿Qué aspectos parecen más vigentes hoy en estas tres piezas? responde Paula Baldwin: “Suele pensarse que las comedias de Shakespeare son más livianas que sus tragedias, pero esa percepción no alcanza a captar su complejidad. En ellas, el dramaturgo isabelino combina con maestría lo cómico y lo serio, y construye conflictos que siguen siendo profundamente actuales porque son éticos y, sobre todo, muy humanos”.

"El mercader de Venecia aborda los prejuicios, la exclusión y la tensa relación entre la ley y la misericordia, cuestiones que hoy resuenan con fuerza en los debates sobre justicia, identidad y discriminación. Como gustéis, a través del humor y del juego teatral, reflexiona sobre la identidad de género, el amor, el exilio y las distintas ‘edades’ o etapas de la vida, e invita a pensar en su carácter fugaz. Sueño de una noche de verano, bajo su atmósfera mágica y en medio del bosque, explora la inestabilidad del deseo, los celos y la fragilidad de los vínculos afectivos, recordándonos cómo la emoción, la ilusión y las relaciones de poder atraviesan la experiencia amorosa. En conjunto, estas comedias demuestran que el humor puede ser un vehículo privilegiado para pensar los conflictos de la sociedad, en particular los que atraviesan las relaciones familiares y amorosas“.

Y una última reflexión. ¿Por qué sigue siendo imprescindible volver a Shakespeare a través de sus comedias y no solo de sus grandes tragedias? Responde Paula Baldwin. “Volver a Shakespeare desde sus comedias es imprescindible porque en ellas el conflicto no se presenta únicamente en situaciones extremas, sino en la vida cotidiana. Mientras que las tragedias nos enfrentan a los límites últimos –la muerte, la tiranía, la traición o los absolutos morales–, las comedias exploran el amor, la ambigüedad, el perdón y la posibilidad, siempre frágil, de la reconciliación".

“En una época como la isabelina, marcada por la polarización, los conflictos religiosos y la incertidumbre, Shakespeare muestra que la risa, la imaginación y la empatía no son formas de evasión, sino herramientas profundamente humanas para sobrevivir en un mundo convulso. Sus comedias nos recuerdan que el arte no solo da cuenta de lo que está roto, sino que también imagina futuros posibles, donde las personas aún pueden aspirar a la convivencia y a la felicidad”.

De Rosalida a Titania

¿De qué tratan cada una de estas comedias? Acá una síntesis apretada.

Escena de Como gustéis, de Francis Hayman (1750).

Como gustéis

La trama sigue a Rosalinda, quien huye de la persecución de su tío, el duque Federico, para refugiarse en el bosque de Arden. Acompañada por su prima Celia y el bufón Piedra de Toque, Rosalinda se disfraza de un joven llamado Ganímedes para pasar desapercibida. En el bosque se reencuentra con Orlando, de quien está enamorada, pero debido a su disfraz, decide poner a prueba los sentimientos del joven fingiendo ser un mentor que puede “curarlo” del amor.

La obra es una celebración de la vida pastoral y los juegos de identidad. Al final, los enredos se resuelven con múltiples bodas y el arrepentimiento del duque Federico, permitiendo que todos recuperen su estatus social. Es famosa por la reflexión filosófica del personaje Jaques sobre las etapas de la vida humana, subrayando que “todo el mundo es un escenario”.

El mercader de Venecia, en su versión fílmica de 2004.

El mercader de Venecia

Esta comedia con tintes dramáticos gira en torno a Bassanio, un joven veneciano noble -venido a menos- quien pide dinero prestado a su amigo Antonio, el mercader, para poder cortejar a la rica Porcia. Como Antonio tiene su capital invertido en barcos en el mar, recurre al prestamista judío Shylock. Este acepta el trato bajo una condición aterradora: si el préstamo no se devuelve a tiempo, Shylock tendrá derecho a cortar “una libra de carne” del propio cuerpo de Antonio.

Cuando los barcos de Antonio se pierden y la deuda vence, el caso llega ante los tribunales. Porcia, disfrazada de abogado, interviene con una lógica brillante: Shylock tiene derecho a la carne, pero la ley le prohíbe derramar una sola gota de sangre cristiana. La obra explora temas de venganza, justicia y prejuicio, culminando en la derrota de Shylock y el triunfo del amor en la finca de Belmont.

Edwin Landseer, Escena de El sueño de una noche de verano. Titania y Bottom (1848)

El sueño de una noche de verano

Ambientada en una Atenas mítica y un bosque encantado cercano, la obra entrelaza tres tramas principales. Por un lado, cuatro amantes jóvenes huyen al bosque para escapar de matrimonios impuestos; por otro, los reyes de las hadas, Oberón y Titania, mantienen una disputa personal; y finalmente, un grupo de artesanos torpes ensayan una obra de teatro para la boda del duque Teseo. La magia surge cuando el duende Puck utiliza una flor mágica para que los personajes se enamoren perdidamente de la primera persona que vean al despertar.

El caos reina durante la noche: los amantes intercambian afectos por error y Titania se enamora de un artesano con cabeza de burro. Sin embargo, al amanecer, Oberón restaura el orden y todos regresan a Atenas convencidos de que las extrañas peripecias nocturnas fueron solo un sueño. La pieza es una de las comedias más populares de Shakespeare por su mezcla de fantasía, humor y sátira sobre la naturaleza irracional del amor. Años más tarde, el célebre compositor alemán Felix Mendelssohn compuso música incidental para su representación, en 1842. Incluye la famosa Marcha nupcial: “Hochzeitsmarch”.

El volumen Tres Comedias se encuentra disponible en librerías.

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