Absorción de calcio en primeros días de vida evitaría la osteoporosis
<P>Según un estudio de la U. de Carolina del Norte (EE.UU.), una adecuada ingesta de calcio en los primeros días de vida permite "programar" a las células madre de la médula ósea para mejorar la densidad de los huesos durante el resto de la vida. </P>

La leche es un alimento clave en la dieta de los niños, debido a su aporte de proteínas, fierro y, principalmente de calcio, que ayuda a dar mayor resistencia a los huesos y prepararlos para afrontar el crecimiento del cuerpo. Sin embargo, un estudio de la U. de Carolina del Norte (EE.UU.) indica que la absorción de calcio en los primeros días de vida ejerce un efecto crucial sobre las células madre de la médula ósea para mejorar la densidad y fortaleza de los huesos, especialmente en los bebés prematuros.
Los expertos tomaron dos grupos de 12 cerdos prematuros. En sus primeros 18 días de vida a un grupo le administraron una dieta rica en calcio y al segundo le dieron una alimentación con bajo aporte del mineral. Las muestras de sangre no mostraron diferencias en la concentración de calcio entre los dos conjuntos de cerdos. Pero un análisis a su médula ósea arrojó algo sorprendente: en los cerdos que tuvieron alto aporte de calcio, las células madre de la médula ósea se transformaron de manera adecuada en células generadoras de hueso. Sin embargo, en el grupo con baja ingesta de calcio estas células tendieron a transformarse masivamente en células de grasa.
Efectos claros
"Los datos muestran que la deficiencia de calcio en las primeras semanas de vida reduce dramáticamente la proliferación de células madre de la médula ósea y las hace estar más proclives a convertirse en células grasas", dice a La Tercera Chad Stahl, líder del estudio. Según los investigadores, la falta de calcio parece "programar" a las células madre para convertirse en grasa y no en hueso.
Esto tendría importantes consecuencias a lo largo de la vida. Por una parte impediría a los huesos alcanzar un adecuado crecimiento y desplegar de manera adecuada su capacidad para reparar el daño causado por fracturas.
Además, la menor densidad ósea haría que estas personas estén más predispuestas a desarrollar osteoporosis en la adultez. "Esto podría llevar a repensar la osteoporosis no como una enfermedad de ancianos, sino más bien como una enfermedad pediátrica con un inicio más tardía", apunta Stahl.
Paulina Toso, pediatra neonatóloga de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, en la fase final de gestación los bebés viven un fuerte crecimiento, por lo que es clave que su médula ósea esté adecuadamente cargada de calcio y de fósforo. Por esto, "si el niño nace prematuro debe recibir más calcio y fósforo", aportes que pueden venir de suplementos a la leche materna.
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