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Cómo se gestó la reforma tributaria de Bachelet

<P>El anuncio de la candidata llevó a su comando a afinar los detalles de una propuesta que para algunos habría sido mejor entregarla tras las primarias. El interlocutor clave de Bachelet, que viene trabajando el tema hace más de un año, fue Alberto Arenas. </P>

Entre martes y miércoles, el timonel PS, Osvaldo Andrade, y el senador PPD e integrante del comando de Michelle Bachelet, Ricardo Lagos Weber, se comunicaron telefónicamente desde el Congreso en Valparaíso con el jefe programático de la campaña, el economista Alberto Arenas (PS). El mensaje: era necesario que cuanto antes se explicaran todos los elementos pendientes de la reforma tributaria que el domingo anterior había adelantado la ex mandataria y que, además, se diera una señal de "moderación" ante las críticas.

En entrevista en Canal 13, Bachelet señaló el domingo pasado que su propuesta incluía aumentar -gradualmente- de 20% a 25% los impuestos a las empresas. En paralelo, el techo de gravámenes a las personas bajaría de 40% a 35%. En total, dijo, el aumento en la recaudación equivaldría a tres puntos del PIB, lo que suma US$ 8.200 millones. Parte de esto, el equivalente al 1,5% y 2% del PIB, financiaría su reforma educacional; el resto sería para otras políticas sociales y el déficit fiscal que dejará la administración de Sebastián Piñera.

El anuncio gatilló quejas de los gremios empresariales, que apuntaron a que el alza de tributos afectaría el crecimiento y la inversión. Las pequeñas y medianas empresas, agrupadas en Conapyme, se sumaron a las críticas.

En el comando se instaló una fuerte inquietud. Según comentan en el bacheletismo no estaba claro - aunque no se descartaba - que la ex mandataria decidiría entregar detalles de la reforma tributaria antes de las primarias del 30 de junio.

Para algunos, incluso generó cierto ruido la forma en que abordó el asunto, en una respuesta a una consulta periodística.Y en medio de este cuadro, el lunes en la tarde, en Puerto Montt, Bachelet buscó apaciguar parte de los cuestionamientos y señaló que la reforma "no afecta a las pymes", sin dar más detalles. Sus palabras se interpretaron como que a las pymes no se les subirían los impuestos. Después, se aclararía que sí aumentarían, pero que estas tendrían compensaciones.

Desde el gobierno y los comandos de Claudio Orrego y Andrés Velasco apuntaron a que las cifras "no cuadran", pues el alza a las empresas no sumaba US$ 8.200. La explicación "quedó en el aire", dijo el miércoles Piñera.

En medio de estos dardos, el comando informó que Arenas detallaría la reforma el miércoles. El jefe programático, el PS Oscar Landerretche y el ex jefe de Estudios de Impuestos Internos del gobierno anterior, Michael Jorrat -integrantes de la comisión que preparó la reforma- trabajaron hasta las 23.00 horas del martes en el comando de calle Tegualda, afinando el anuncio. Sólo faltaron Lagos Weber, que estaba en el Congreso, y Andrea Repetto, académica de la UAI, fuera de Chile. Sin embargo, la pauta del miércoles no se concretó.

Esto aumentó aún más el nerviosismo en el PS y el PPD, desde donde pedían terminar con la demora.

Fue recién el jueves en una rueda de prensa en su comando cuando Bachelet -rodeada por los integrantes de la comisión sobre la reforma- abordó el tema, anunciando que a partir del cuarto año "se termina" con el Fondo de Utilidades Tributables, FUT, mecanismo creado en 1984 que permite a los accionistas de las empresas diferir el pago de impuestos por utilidades que no se retiran y se destinan a reinversión. "Los dueños de las empresas deberán tributar por la totalidad de las utilidades de sus empresas y no sólo por las utilidades que retiran", dijo la ex presidenta, agregando que Chile es el "único país en el mundo" donde existe un mecanismo de este tipo.

Como contrapeso, dijeron en el equipo bacheletista, la ex presidenta anunció medidas de incentivo al ahorro e inversión, entre ellas, el mecanismo de depreciación instantánea, que permitirá a las empresas descontar de impuestos, en el mismo año, la inversión anual.

Aunque el anuncio del jueves buscaba cerrar el flanco abierto en los días previos, algunos en el bacheletismo comentan que haber puesto el tema antes del debate televisivo de mañana podría ser riesgoso. Es un terreno que le acomoda más al candidato independiente opositor y ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con manejo en estos temas.

De todas formas, el jueves se enfatizó el mensaje de que la reforma tenía elementos de "prudencia" y "responsabilidad".

La eliminación del FUT era uno de los temas más sensibles. Según dijo el jueves Arenas, Impuestos Internos estima que dicho fondo suma unos US$ 270 mil millones, lo que equivale al PIB nacional. Por lo mismo, dicen en el comando, el anuncio se trata de un cambio que se avisa con más de cuatro años de anticipación y que se aplicará sólo "para adelante": todas las platas ya inscritas en el FUT no serán tocadas y pagarán impuestos sólo en la medida en que se retiren, tal como ocurre ahora. En varias entrevistas el jueves, Arenas recalcó este aspecto, agregando que se trata de una reforma "con cautela y prudencia, pues se aplica en una transición de cuatro años".

Piso político

El plazo de cuatro años para el fin del FUT, sostienen fuentes del comando, no fue una definición elaborada por el comité de expertos convocados por Bachelet. Las mismas fuentes dicen que, en este punto, el grupo sólo propuso la idea de aplicar los cambios de manera gradual. El plazo específico de cuatro años fue zanjado por Arenas en conversaciones directas con Bachelet.

El rol de Arenas, coinciden en el comando y el resto de la oposición, fue más allá de coordinar el trabajo de los economistas convocados por la ex mandataria. El ex jefe de Presupuesto de la administración de Bachelet -momento en que coincidió en Hacienda con Velasco- venía trabajando con ella desde el año pasado. En las últimas semanas realizó también varias gestiones de corte más político para elaborar el programa de gobierno.

Junto a Lagos Weber, eran los únicos dos integrantes de la comisión de reforma tributaria que participaban en citas de cariz político con el ex jefe de gabinete de Bachelet y hombre fuerte del actual comando, Rodrigo Peñailillo.

A fines de abril, en la primera reunión del equipo para la reforma tributaria, Arenas repartió una minuta con las principales prioridades y tareas para un próximo gobierno, con un costo aproximado. La lista la había elaborado en los días previos junto a Bachelet. El trabajo de la comisión sería, explicó en esa oportunidad, financiar este programa e introducir elementos de equidad en el nuevo esquema tributario.

El primer documento que el grupo revisó fue la propuesta de reforma tributaria que en abril de 2012 entregaron todos los partidos de la oposición, desde la DC al PC. Este trabajo surgió como contraparte del ajuste tributario enviado al Congreso por la administración de Sebastián Piñera.

En la elaboración del documento opositor trabajó un grupo técnico liderado por Lagos Weber, que finalmente propuso aumentar la recaudación de entre tres y cuatro puntos del PIB y una "extinción gradual" del FUT. También se proponía subir los impuestos a las empresas de 17% a 20%, algo que finalmente se concretó en la reforma impulsada por Piñera.

Dicho texto, dicen fuentes del comando, no fue sólo importante por las propuestas técnicas que incluía. También porque constituía un marco de referencia o piso político aprobado expresamente por toda la oposición, lo que daba "espaldas" al equipo bacheletista al momento de elaborar su propuesta.

El 5 de abril, cuando se reunió por primera vez el comité estratégico con Bachelet, Andrade y el timonel PPD, Jaime Quintana, ambos dirigentes plantearon a la ex presidenta que ya había acuerdos respaldados desde la DC al PC en materias como reforma educacional y reforma tributaria, los que podían servir de piso político.

La lectura de que dicho documento era una buena base política para iniciar el trabajo estaba sustentada también en que la comisión opositora escuchó a diversas organizaciones para elaborar su documento de 2012. Así, fueron recibidos ese año en audiencias la comisión tributaria de la Fech y la CUT.

Vasos comunicantes

Otro de los que expuso ante la comisión opositora de 2012 fue Jorrat. Y aunque sus nombres no aparecen mencionados en el documento final de dicha comisión, en la oposición coinciden en que Arenas y Landerretche también estuvieron involucrados, como parte de los expertos socialistas.

La participación de Arenas en ese trabajo, en todo caso, fue coordinada con el bacheletismo. El economista ya estaba en contacto con Peñailillo. Ambos mantenían, además, fluido diálogo con Lagos Weber. "Lo que pasaba en esa comisión era conocido en Nueva York", dicen en la Concertación, apuntando a que Bachelet -entonces jefa de ONU Mujeres- monitoreaba el trabajo que se realizaba en Chile y que sus cercanos en Santiago se encargaron de influir en el "rayado de cancha" sobre el tema.

Así, el texto opositor de 2012 fue la base del actual trabajo para el comando bacheletista en 2013. Pero no fue lo único: Repetto y Landerretche revisaron cada una de las propuestas de reforma tributaria conocidas hasta el momento y elaboraron cuadros comparativos. Así, se revisaron documentos de think tanks de la Alianza -como Libertad y Desarrollo- hasta los elaborados en los comandos de Andrés Velasco y Claudio Orrego.

El caso de la propuesta hecha por el abanderado DC, sin embargo, no fue uno más. En el equipo bacheletista coinciden en que eran varios los "vasos comunicantes" que hay con los expertos de Orrego: el encargado programático Claudio Agostini y el jefe de la comisión económica, Alejandro Micco.

Por ejemplo, Repetto comparte oficinas en la Universidad Adolfo Ibáñez con Agostini, quien a su vez había trabajado junto a Jorrat en una propuesta de reforma tributaria realizada en conjunto por los think tanks CEP y Cieplan, que también fue revisada en el trabajo bacheletista. Jorrat, además, había colaborado en la propuesta tributaria de la ex contendora de Orrego en las primarias DC, la senadora Ximena Rincón. A su turno, Alejandro Micco -quien representó a la DC en la comisión de reforma tributaria de 2012 encabezada por Lagos Weber- es profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, al igual que Arenas y Landerretche.

En el comando bacheletista dicen que estos "vasos comunicantes" fueron utilizados de manera fluida. El equipo de la ex mandataria intercambió papers y documentos con los asesores de Orrego. Arenas, además, conversó con Micco, intercambiando opiniones y criterios "generales". Jorrat, a su turno, hizo lo propio con Agostini. En el comando del candidato DC, en todo caso, descartan haber "colaborado" con la propuesta de Bachelet. No está claro hasta que punto esos vasos comunicantes se accionaron en el intenso trabajo que se desarrolló tras el anuncio de Bachelet el domingo.

Como sea, en el PS y el PPD coinciden en que las conversaciones previas fueron importantes no sólo para sondear terreno y blindar la propuesta bacheletista, sino también con miras a una tarea que viene siendo discutida hace semanas en el comando de la ex mandataria: sumar a la DC de manera fluida después de las primarias del 30 de junio.

Las conversaciones, en todo caso, no fueron sólo entre expertos de los comandos. En las últimas semanas, Arenas tuvo diálogos con dirigentes opositores, como Guido Girardi (PPD). El hombre fuerte del programa bacheletista -que ya había expuesto ante empresarios en una cita organizada por el CEP- también tendió puentes con los empresarios: desde el mundo privado dicen que realizó una consulta a la Confederación de la Producción y del Comercio, CPC, con miras a agendar un encuentro con Bachelet. El contexto: el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, había iniciado una dura ofensiva afirmando que las propuestas de reforma tributaria y Asamblea Constituyente tenían impacto directo en la desaceleración económica del país.

Según comentan en la CPC, la respuesta a Arenas fue que la multigremial había definido que cualquier encuentro con presidenciables sería después de las primarias. Sin embargo, fuentes opositoras dicen que Arenas ha comentado en privado que, de manera informal, sostuvo conversaciones con integrantes de la CPC. El mensaje: la reforma que impulsaría Bachelet sería responsable, cautelosa y gradual, mismos conceptos repetidos públicamente esta semana.

Quien transmitió el mismo mensaje en almuerzos y reuniones con empresarios durante las últimas semanas fue el ex ministro PS Enrique Correa, tras conversaciones conArenas.

En el comando de Bachelet señalan que tienen claro que la propuesta de reforma tributaria será sometida a un duro escrutinio técnico.Y el espacio para los ajustes será la negociación que inevitablemente se abrirá con la DC tras las primarias del próximo domingo.

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